Homenaje científico a la ex presidenta

PUNTO DE VISTA

FELIX VERDUN
El transitar político del gobierno macrista recibió la pasada semana un golpe inesperado y efectivo. Llegó desde el campo de la ciencia (una actividad poco menos que desdeñada por la visión neoliberal del país) y corrió por cuenta de dos destacados investigadores, aparentemente inobjetables por su actuación en el terreno de la ciencia. Lo suyo es la indagación de la paleobiología, más específicamente en el campo de los insectos; fue allí donde encontraron las especies de insectos alados más antiguos del mundo, que se remontan a varios millones de años.
La seriedad científica del hallazgo parece inobjetable pero lo original es su trascendencia posterior, ya que ambos se entrevistaron con la ex presidenta en ocasión del Día de la Ciencia Nacional y, con el derecho que les da la autoría del hallazgo, le hicieron saber los nombres adjudicados a las nuevas especies, llamadas “Argentinala cristinae”, “Tupacsala niunamenos” y “Kirchnerala treintamil”. Las denominaciones, si bien sugieren los latines habituales en este tipo de nominaciones, son transparente alusiones a la presa política Milagro Sala y su organización Tupac, al fallecido presidente Néstor Kirchner y los desaparecidos en la dictadura cívico militar y la misma Cristina Fernández.
El caso es, cuanto menos, insólito y más en un terreno donde la seriedad y las normas establecidas son rígidas para preservar la seriedad de la actividad científica. Sin embargo el hallazgo es legítimo y, si se busca en los anales de la ciencia, no son infrecuentes los casos en los que el medio o sus circunstancias han influido en la denominación. Sin embargo, en esta ocasión, los apelativos conllevan una clara definición política en cuanto a situaciones innegables, encarnadas en la historia reciente del país y que el actual gobierno ha tratado de minimizar o incluso ignorar.
Más allá de lo científico la acción también tiene una suerte de efecto irónico y, ya se sabe, el humor no siempre cae bien en los gobiernos que le temen por su acción corrosiva sobre las jerarquías, sean del signo que fueren.
Con los antecedentes en hechos muchos menos sarcásticos que el comentado no sería raro que las fuentes productoras de “trolls” gubernamentales descargaran ataques sobre estos científicos, cosa nada sencilla por otra parte, ya que el acto mezcla la erudición con la libertad personal, dos condiciones nada fáciles de tergiversar, por grande que sea el aparato político-propagandístico.