Idea a mejorar

La municipalidad local inauguró días atrás un centro de acopio de basura inorgánica en cercanías del Plan 5000. La iniciativa es digna de destacarse porque los minibasurales vienen proliferando en toda la periferia de la ciudad y este lugar podrá concentrar buena parte de los residuos que van a parar, en forma desconsiderada, a calles y terrenos baldíos. También se facilita con esta instalación la labor de los recolectores que a menudo deben lidiar con desechos voluminosos que dificultan su tarea.
Sin embargo la decisión municipal presenta un punto débil que debería ser considerado: la concentración de los desechos en un solo lugar. En principio porque el sitio elegido se encuentra en el extremo sur de la ciudad y, por lo tanto, resulta apto para quienes viven en cercanías de esa zona pero no para los que habitan en otros puntos alejados de esa instalación.
La solución no es complicada y ya ha sido probada en otras ciudades del país y del mundo: la habilitación de sitios de acopio similares en diversos puntos de la ciudad estratégicamente seleccionados. De tal modo, se verá facilitado el acceso a esos predios y se podrá combatir más efectivamente el pésimo hábito de arrojar basura en cualquier lugar con total desprecio por la salubridad y el bienestar ajeno.
No son instalaciones onerosas y cumplirían con una función de utilidad. El máximo cuidado debería estar en controlar la frecuencia con que se retire la basura que se acumule en esos sitios para evitar que, en lugar de una solución, se conviertan, ellos también, en un nuevo problema.

Deuda con la niñez
El problema de la agobiante deuda externa que dejará el actual gobierno a su sucesor suele aparecer en los debates políticos aunque mirado con el cristal particular del periodismo ultraoficialista que campea en los grandes medios. Esa sí que será una “pesada herencia” aunque en la televisión porteña prefieran no hablar en esos términos del tema.
Por estos atrás, en uno de esos espacios televisivos, un dirigente gremial salió del cauce habitual en el enfoque del problema y llamó la atención sobre un aspecto que por lo general pasa desapercibido entre los figuras más consultadas: el crecimiento de una generación de niños con alimentación deficiente que puede traducirse en personas adultas con sus capacidades intelectuales y físicas disminuidas.
El razonamiento es descarnado y preciso a la vez, pero son muy pocos los que llaman la atención sobre él como un problema a considerar en el mediano y largo plazo. Preocupa y a la vez indigna ver que las estadísticas reconocen que la mitad de la población infantil argentina vive en situación de pobreza y son muchísimos los niños que apenas pueden comer una vez al día gracias a los comedores populares.
El expositor terminó sus fundadas objeciones con una reflexión digna de ser evaluada: la deuda nos preocupa aunque también preocupa a los acreedores; pero antes de atender los compromisos con los poderosos banqueros hay que solucionar las gravísimas falencias con que están creciendo nuestros niños.