Importación de cerdos enoja a productores

Argentina abrirá la importación de carne de cerdo estadounidense por primera vez en 25 años. Lo acordó el presidente Mauricio Macri durante la reciente visita de Mike Pence, el vice de Donald Trump, a cambio de los famosos limones que al final no lograron entrar al mercado norteamericano, pese a todo el festejo y la propaganda cuando el gobierno daba por hecho la exportación.
En Washington lo celebraron como “una gran victoria para los productores estadounidenses”. Pence señaló en un comunicado que el acuerdo con Macri “demuestra que el presidente Trump está obteniendo resultados reales para los agricultores y rancheros de Estados Unidos”. Sin embargo, para los productores argentinos es una medida ruinosa que se suma a los distintos factores que llevaron a la crisis de las economías regionales, como la devaluación, el alto costo de los insumos, la destrucción del mercado interno y las inundaciones.
Ricardo Luraschi, un pequeño productor porcino de General Villegas, dijo a Contexto que “si se concreta esto de los americanos, va a ser un desastre. Las economías regionales ya estamos por el suelo. En Bolívar y Pehuajó se han fundido grandes criaderos de pollos porque los números de los cereales están muy altos. Antes trabajábamos muy bien, vivíamos bien, dábamos trabajo en blanco, pero ahora tuvimos que desarmar y malvender todo por la inundación”, lamentó.
También cuestionó a Macri y a la gobernadora María Eugenia Vidal por no brindar ayuda a los afectados por el agua: “Mandamos los certificados de inundación y nunca llegó nada. Yo lo voté a Macri, pero el cambio es más arriba que abajo. Una cosa es lo que dicen en la televisión y otra cosa es lo que dicen los bancos”, sostuvo.

El riesgo de un virus.
Pero no es el único que se queja. El acuerdo fue rechazado por todos los productores porcinos del país, que advierten sobre los riesgos sanitarios y la pérdida de puestos de trabajo. El titular de la Asociación de Productores Porcinos (AAPP), Juan Uccelli, estimó que unos 35 mil trabajadores podrían quedar en la calle y destacó que lo problemas serían aún más graves en materia sanitaria. “Estados Unidos tiene una enfermedad muy complicada en la producción porcina, algo que no tenemos nosotros y que se puede propagar enseguida”, enfatizó al referirse al síndrome disgenésico y respiratorio porcino (PRRS), conocido vulgarmente como “pie azul”.
El virus del PRRS se detectó por primera vez en América del Norte en 1987 y tres años después en Europa, propagándose más recientemente a países como Sudáfrica, Rusia, Vietnam y China, según reportes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). “La enfermedad producida por este virus se caracteriza por una elevada morbilidad y una mortalidad significativa que ha tenido efectos devastadores en las industrias porcinas de los países afectados”, indica la División de Producción y Sanidad Animal de la FAO, que la considera “la enfermedad vírica más importante desde el punto de vista económico”.

La SRA no dijo ni mu.
Ante los signos de alarma, el gobierno nacional salió a aclarar que “todavía tiene que haber una aprobación del Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria)”. No obstante las entidades del campo pusieron el grito en el cielo. Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) y la Federación Agraria Argentina (FAA) se expresaron en duros términos contra la Casa Rosada, particularmente por “las condiciones desfavorables” en las que deberán competir con EE.UU.
“El gobierno dice querer fomentar la producción nacional y el agregado de valor, pero atacar de esta manera a la producción porcina nacional implica desconocer el rol que ésta cumple en las economías del interior del país, el empleo directo e indirecto que genera a través de muchísimas actividades anexas”, sostuvo la FAA, mientras que el presidente de Coninagro, Carlos Lannizzotto, afirmó que “el fantasma de la importación nos va a dar todos los días un dolor de cabeza”. Sólo el titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luis Miguel Etchevehere, se mantuvo incondicional a Macri y defendió “la vocación de tener un comercio abierto”. Al parecer, mientras la soja sea rentable, lo demás no importa nada. (Fernando López. Contexto).