Indiferencia ante los más vulnerables

A pocas horas de la visita del ministro de Transporte de la Nación la crisis desatada por la caída de los subsidios al sector está provocando una situación de incertidumbre sin precedentes. La mayor empresa de la provincia con las líneas de ómnibus interurbanas que más pasajeros transporta por las rutas pampeanas anunció que no puede continuar prestando sin ese respaldo del Estado el servicio y dejará de operar esta semana.
Son miles los pampeanos que hoy están atravesando una situación de angustia e inseguridad que no parece preocupar en absoluto al gobierno nacional al desentenderse de sus responsabilidades mínimas como lo es garantizar los servicios imprescindibles. Decenas de trabajadores están en la misma situación porque ven peligrar sus fuentes de empleo en momentos en que es extremadamente difícil conseguir trabajo.
Con el escaso apego a la verdad que caracteriza a los funcionarios macristas, el ministro se permitió negar que la interrupción de los subsidios fuera una decisión de su propio gobierno y cargó las tintas contra las provincias. Es una falsedad “grande como una casa” pero eso muy poco parece preocupar a los CEOs del gobierno nacional. También son falsas las afirmaciones que vienen sosteniendo en cuanto a que nuestro país es el único que aplica subsidios al transporte. En la mayoría de los países del mundo los Estados subsidian al transporte público de pasajeros, como también lo hacen con el consumo de energía eléctrica, incluso con montos muy superiores a los que aquí se aplicaba en tiempos del kirchnerismo.
Con el apoyo incondicional de los grandes medios porteños el gobierno avanza con estas medidas antipopulares con un mínimo de costo político. Y así logra involucrar a los gobiernos provinciales que se sienten atenazados entre el acto de irresponsabilidad de Buenos Aires y las expectativas de usuarios y trabajadores que, ante la falta de respuestas de los funcionarios nacionales, dirigen sus ansiosas miradas hacia sus gobernantes locales.
Los miles de usuarios pampeanos, como los de otras provincias, tienen un grave problema. Pertenecen a los sectores más humildes de la población y por esa razón no están entre los objetivos prioritarios del gobierno nacional. Y hoy están sufriendo en sus propias espaldas estos azotes que descarga el macrismo con extrema impiedad. Desde el retorno de la democracia no se recuerda un gobierno electo que se haya desentendido de forma tan extrema de las necesidades que padecen las mayorías populares. En esto sí el macrismo provocó un verdadero “cambio”.
La única preocupación que atiende el macrismo es el achique del gasto público para pagar la gigantesca deuda que contrajo en solo tres años. De ese endeudamiento nunca se vio un peso aplicado a una inversión productiva, todo se esfumó en la bicicleta financiera que permitió obtener fabulosas rentas especulativas como en ningún país del mundo y, además, una fuga de divisas que ya rompió todos los récords al llegar a los 60 mil millones de dólares en la gestión macrista.
Eso sí, la fiesta de los ricos no la pagan ellos sino los que se quedan sin transporte público o hipotecan sus sueldos en el gas y la energía eléctrica o se quedan sin trabajo.