Información cuestionada y un derecho restringido

Señor Director:
Desde el reciente cambio de gobierno se ha podido observar que los medios de información tienen dificultad para dar cuenta de sucesos que se producen en el ámbito de esta ciudad y de la provincia.
No todo lo que sucede es informable por medios públicos, como es bien sabido. Tales los hechos de ámbito privado, cuyo interés se limita a quienes los protagonizan, siendo éstos quienes pueden hacerlos trascender o no cuando tienen o creen tener motivos para ello. En el caso actual de destrato, agresiones y atentados contra la vida de personas con las cuales se convive, cuando una de las partes o algún testigo cree que han sido excedidos los límites de lo tolerable y se ha generado o consumado un riesgo de integridad o de vida, la privacidad cede ante otros derechos, incluyendo el de vivir.
En estos últimos sucesos es frecuente que el agredido, un familiar o vecino que se entera, formalice denuncia ante la policía o la justicia. Dado que la tramitación de estas denuncias pasa ahora por una zona oscura, ya que es la sociedad la que está atravesando un proceso de cambio y no se han adecuado ni las valoraciones subjetivas ni las normas, no pocas veces las víctimas acuden a los medios de comunicación como una manera de lograr la atención de su urgencia. Recientemente se han constituido y ganan presencia asociaciones de personas que ofrecen sus servicios de asesoramiento y asistencia. La existencia de estas organizaciones confirma que estos episodios, no pocas veces sangrientos, dan cuenta de un cambio social, que en los casos de referencia tienen que ver con la demanda femenina de igualdad en todos los planos de la existencia comunitaria. En tal situación, los medios de prensa, al hacerse eco de denuncias, asumen el papel de intermediarios para con el conjunto de la sociedad, tanto para ayudar a que se tome conciencia de un problema con rasgos no tradicionales, como para favorecer a las víctimas ante demoras u otros tropiezos en el ámbito de la seguridad o de la justicia. Este momento de crisis por la evolución de las relaciones de pareja en la sociedad pone de manifiesto que tales problemas conciernen a la comunidad, de la cual los medios de prensa son el instrumento para estar al tanto del acontecimiento. El derecho a la privacidad ha posibilitado y posibilita abusos que, llegados a cierto punto, generan un problema que reclama el interés de todos.
Las referencias anteriores valen también para todo lo relacionado con sucesos que se producen principalmente en lugares públicos, como son los accidentes de tránsito, tan infortunadamente frecuentes en nuestros días, así como todo suceso que deje un saldo de heridos o de muertos. O de engañados por nuevas formas de cuentos del tío. La difusión periodística de estos hechos resulta del ejercicio de un interés legítimo, ya que el pueblo debe saber “de qué se trata”. No es una forma malsana de la curiosidad, porque no hay comunidad si falta comunicación, aparte de que este derecho está legislado y tiene presencia en la constitución y en las normas internacionales.
La información cumple el papel que siempre tuvo en una comunidad de cualquier volumen: saber qué le pasa al otro para prevenirse uno mismo, ya de lo que le pueda pasar, ya de lo que puede estar reclamando una actualización de las leyes, reglamentos y protocolos para la actuación de la fuerza de seguridad.
El sistema dentro del cual pretendemos vivir desde Mayo responde al propósito de terminar con el ocultamiento de lo que es de interés común. Toda dictadura y toda sociedad estructurada rígidamente en nivel de riqueza y de poder, han preferido e impuesto el silencio, el aislamiento de los súbditos, como una manera de quitarles protagonismo.
No es este silencio la pauta de vida y coexistencia que tenemos adoptada y hay interés legítimo en que el mayor número de personas tenga un alto grado de interés por su prójimo.
Atentamente:
Jotavé