Interés y dudas acerca del árbol genealógico

Señor Director:
La noticia sobre el hallazgo de un posible antepasado de la especie Homo (hombre) a la que pertenecemos, ha despertado el habitual interés, tanto en los círculos científicos como entre quienes conocen poco o nada del tema de los orígenes. Naturalmente, lo que la ciencia explora no es lo que dan por sabido algunas religiones, sobre la creación del hombre por un Fiat que lo hizo surgir en la tierra con la apariencia actual, salvo el detalle de la vestidura, que es algo que habría aparecido después de los episodios de la víbora y la manzana en el Edén.
Lo que se informa es lo publicado en la revista eLife, que no es de las consagradas porque someten a severo examen previo lo que publican. Este dato comienza a generar una cierta desconfianza, que se acentúa al saber que los restos hallados en una cueva de uno de los grandes repositorios de restos humanos, en Sudáfrica, donde los paleontólogos trabajan desde hace décadas, no han podido ser datados con ninguno de los sistemas en uso. Así, la referencia dada acerca de una edad posible a los dos o más millones de años, ha sido rápidamente puesta en duda por estudiosos de distintos países, uno de los cuales dice que bien pudiera ser que tengan menos de cien mil años, en cuyo caso podrían pertenecer a una variación que se mantuvo viva hasta esa data y que se habría agotado por alguna condición que la condenó a la extinción. Los autores del hallazgo, hecho entre 2013 y 2014, se tomaron un año o más antes de dar a conocer su hallazgo. El lugar llamado Rosing Star, a unos 50 kilómetros de Johannesburgo, Sudáfrica, está considerado el de la cuna de nuestra especie . Sin embargo, estos restos se hallaban en una sima de muy difícil acceso, hecho que hizo que los descubridores convocaran a expertos delgados, bajitos y nada claustrofóbicos, condiciones más frecuentes entre las mujeres, quienes tuvieron participación. La extrañeza que ha producido estas referencias se debe a que si esos restos, como se presume, corresponden a un enterratorio, deben haber representado todo un problema para que fuesen conducidos hasta allí. Lo hallado corresponde a una quincena de cuerpos de personas de toda edad, a las que se describe como dotadas de un cuerpo esbelto, un cerebro diminuto, posición erecta, manos con pulgar opuesto (manos herramienta o aptas para hacer y manejar herramientas: una de las ventajas del género Homo), pies muy semejantes a los actuales aunque más planos, pero aptos para caminar mucho, sin embargo con dedos adecuados para desempeñarse como arborícolas. La altura se estima en 1,5 metro y en el peso en uso 45 kilos. De ser exactas las apreciaciones del equipo descubridor acerca de la antigüedad de estos restos, la nueva criatura, llamada Homo Naledi (naledi es estrella en un dialecto sudafricano), se ubicaría entre el Australopiteco y el Homo Erectus y sería una nueva aproximación al llamado “eslabón perdido” (la transición evolutiva desde una criatura arborícola al Homo Sapiens).
El paleontólogo argentino Fernando Ramírez ha estado trabajando en el lugar, a cargo de expediciones. Explica que Rosing Star alberga gran cantidad de fósiles. La abertura hasta el lugar donde se hizo el nuevo hallazgo tiene apenas 18 cm de ancho, lo que explica la selección de individuos que puedan pasar por ahí. Conoce el equipo que hizo el hallazgo. Le llama la atención que la publicación no se haya hecho en las revistas más acreditadas y exigentes, pero se sabe que éstas la rechazaron por no haberse podido datar los restos.
Tenemos, pues, que nuestro posible antepasado, el Homo Naledi, tiene todavía que acreditar su identidad. La ciencia es muy exigente, sobre todo cuando todavía hoy se discute, desde el lado religioso, la teoría darwiniana de la evolución de las especies. Puede parecer curioso, pero la Tierra parece haberse esmerado por conservar algunas huellas del proceso de la vida y es como si las fuese presentando sin orden para complicar la reconstrucción del proceso.
Atentamente:
JOTAVE