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Intereses detrás de los incendios

Todavía no extinguidos por completo los recientes incendios que sufrieran el litoral y el centro del país, por su magnitud y oportunidad mueven a reflexiones que deberían involucrar a toda la sociedad. Los sucesos previos y varias denuncias de diversos sectores, llevan a pensar que en el fondo de estas tragedias ecológicas -aunque cueste creerlo- se mueven intereses económicos absolutamente desinteresados con el cuidado del ambiente y las consecuencias futuras. En la zona central del país -Córdoba fundamentalmente- los pobladores y bomberos no dudan en responsabilizar de la catástrofe a todos los niveles de autoridades, pero especialmente a los provinciales. La motivación principal, aseguran, son intereses agropecuarios, mineros e inmobiliarios.
Según los especialistas el origen de los fuegos, que arrasaron casi un millón de hectáreas, es intencional y los daños generaron cifras multimillonarias, además de crear amenazas para localizaciones urbanas, obras de infraestructura y lo que es peor: cobrarse vidas humanas que se perdieron en el combate. Obvio es decir que la biodiversidad se ha visto seriamente dañada y que las perspectivas de recuperación son dudosas y dependen de varios factores. Además, en un lugar de fuertes pendientes como son gran parte de los terrenos de aquella provincia, la desaparición de la cobertura vegetal abre la puerta para que trabaje la erosión por lluvia, cuyas consecuencias negativas ya son bien conocidas.
Por otra parte es pertinente recodar que el inicio de los fuegos había sido detectado y denunciado varias semanas atrás en las islas del río Paraná cercanas a Rosario y la capital entrerriana y el área misionera sin que se advirtiera una acción enérgica de los gobiernos provinciales en el aporte para el combate y para adoptar medidas contra los autores de los incendios intencionales. La motivación del ataque a esa biodiversidad es similar a las del centro del país: una ampliación de la frontera agropecuaria.
Posiblemente, y en el fondo de todos estos desastres provocados, está el pensamiento y la actitud de desdén hacia la naturaleza y las consecuencias que tiene tal proceder en el mediano y largo plazo. En esa postura no es difícil advertir la huella del economicismo neoliberal que puede rastrearse ya en los primeros años del gobierno macrista, cuando recrudecieron los desmontes en el bosque salteño para ampliar la siembra de soja. Todo se vuelve evidente al comprobar que en la actualidad los legisladores del macrismo minimizan la situación y torpedean los cambios que se proponen implementar en la Ley de manejo del fuego en la Cámara de Diputados. El parentesco político cercano con el actual presidente del Brasil, que alienta la destrucción de la selva amazónica por el fuego, es imposible de ocultar.
Para el final una conclusión positiva. Una región que a menudo ha sido víctima de los incendios (la mayoría de origen natural) ha sido la pampa seca, en buena medida correspondiente al territorio de nuestra provincia. Satisface ver cómo los focos de fuego, desatados mayoritariamente en el sur pampeano, han sido rápida y eficazmente controlados, y con una labor preventiva digna de destacar.