Intolerante reacción

Días atrás el jugador de fútbol Carlos Tevez tuvo una enorme trascendencia a través de las redes informativas; curiosamente no se debió a su reconocida habilidad con los pies sino a su capacidad de observación y reflexión. Esas condiciones hicieron que en un viaje a Formosa con el equipo en que milita quedara impactado por la pobreza que viera en aquella provincia argentina. Por cierto que no se trata de ninguna situación novedosa; pero la opinión trascendió porque estuvo en boca de un famoso y porque los jugadores de fútbol no suelen opinar sobre esos temas.
Sin embargo lo más llamativo del caso no estuvo en las palabras del futbolista sino en la intolerante reacción del gobierno formoseño. Altos funcionarios, incluso el mismo gobernador, apelaron a los más insólitos argumentos -algunos abiertamente insultantes- para descalificar la opinión del delantero de Boca Juniors quien, en última instancia, no hizo más que ejercer un derecho que tiene cualquier ciudadano.
De la lista de necedades que se dijeron se destaca la del asesor de la Jefatura de Gabinete de la provincia quien en su cuenta personal de Internet se refirió al jugador en términos despectivos y racistas, calificándolo de “villerito europeizado”, permitiéndose también una ofensa directa a la madre. Tamañas palabras estuvieron en sintonía con otras de igual tenor emitidas por algunos funcionarios que mostraron así una muy pobre capacidad política como gobernantes frente a las críticas que reciben.
Dentro de semejante demostración de intolerancia, resulta más que irónico que el principal agresor verbal, al que se alude más arriba, antes de ocupar su asesoría se había desempeñado como titular del área de Cultura en la provincia norteña.

Otra vez discriminadas
Con un gran esfuerzo económico, el movimiento cooperativo argentino está tratando de hacerse un lugar entre los prestadores de servicios audiovisuales y de telecomunicaciones. La CPE de Santa Rosa fue, fiel a su tradición pionera, un hito en ese desarrollo nacional al constituirse en la primera cooperativa de servicios públicos de una capital de provincia en incursionar en esta nueva gama de prestaciones.
Como recordarán los lectores de este diario, grandes escollos se interpusieron en ese camino. Incluso luego de sancionada la nueva Ley de Servicios Audiovisuales, desde los organismos del Estado nacional se siguieron demorando, inexplicablemente, las tramitaciones para habilitar a la CPE como prestadora del servicio de televisión por cable.
Una situación muy similar se está registrando ahora en el terreno de la telefonía celular. No son pocas las cooperativas de todo el país que prestan el servicio de telefonía fija desde hace mucho tiempo. Además, en los últimos años se han sumado muchas otras, incluso acá en La Pampa. Pero así y todo, las cooperativas están encontrando muchas dificultades para poder acceder a la telefonía celular. A pesar de muchas promesas formuladas por altos funcionarios del gobierno nacional, las entidades solidarias siguen encontrando trabas para incursionar en este servicio. Mientras tanto, las grandes compañías privadas, todas ellas de capital extranjero, siguen avanzando al encontrar una predisposición favorable del gobierno que no tienen las cooperativas. Esta discriminación absurda acaba de ser advertida por el presidente de la CPE pocos días después de que una de las grandes prestadoras privadas habilitara el sistema 4G en nuestra provincia.
Hace mucho tiempo que el movimiento cooperativo argentino viene remando para que lo dejen incursionar en este nuevo servicio. Como empresas de capital social totalmente argentino, y sin fines de lucro, sería esperable que encontraran otra cosa que puertas cerradas o promesas que no se cumplen. Sobre todo por parte de un gobierno que se dice “nacional y popular”.