Inundación: campo de batalla electoral

LA SEMANA PAMPEANA

I – Para quienes intentan entender la realidad provincial, la semana suministró algunas claves que explican la desventajosa situación de la provincia ante un gobierno nacional de otro signo político que intenta, de cualquier forma y con cualquier arma, convertir la relación institucional Nación-provincia, en un campo de batallas político-electoral donde no hay reglas y las armas más pesadas y contundentes están siempre en sus manos.

II – Luego de una suerte de marchas y retrocesos, el Enohsa finalmente adjudicó la realización de la actualización del viejo Plan Director de Santa Rosa a una firma cuyo polémico proyecto fue tildado de “porquería” por el principal asesor en cuestiones hídricas del gobierno de La Pampa. Lo hizo siete meses después de abiertos los sobres y cuando la demora era ya un escándalo que encrespaba los ánimos en una ciudad cuyos vecinos padecen a diario las consecuencias de la crisis de saneamiento. Esa demora, inexplicada por autoridades nacionales y por sus socios políticos de la municipalidad, -que no invitaron a las autoridades provinciales al acto de adjudicación- es imposible no leerla como la ausencia de compromiso con los problemas cotidianos de la ciudad por parte de las autoridades competentes a nivel nacional. No es una lectura caprichosa. En la semana la misma demora en otra de las consecuencias de la inundación -el corte de rutas nacionales anegadas desde hace meses y la falta de voluntad y celeridad de Vialidad Nacional para recomponer el tránsito-, movilizó a centenares de vecinos de Eduardo Castex en reclamo de soluciones rápidas a la incomunicación. Un reclamo similar se dio en la semana en la plaza central de la capital de la provincia por vecinos de los barrios que más sufren las consecuencias de la inundación y no obtienen respuesta alguna de las autoridades.

III – No fue la única muestra de la marginación de La Pampa en los despachos nacionales. En la semana también se expuso la demora nacional en cumplir con sus promesas de obras para aliviar la situación en el inundado campo pampeano no solo por las lluvias sino por el aporte extraordinario del río V que llega desde Córdoba y segundo a segundo aporta una enorme masa de agua a la ya anegada zona norte pampeana. En la última reunión plenaria del comité del río V, la Nación se comprometió a pagar el canal que, siguiendo más o menos la reconstruida traza de ese curso ocasional de agua por nuestra provincia, conduzca a esos excedentes a la provincia de Buenos Aires. Pero no es el único “río” que preocupa al interior pampeano. Desde Luiggi, Embajador Martini, Parera, pasando por Vértiz y Metileo, una enorme masa de agua de más de once metros cúbicos por segundo ingresa al reservorio de la obra de los Daneses en las cercanías de Quemú Quemú, que en estos días está en su cota histórica más alta jamás alcanzada y a punto de rebalsar. Si lo hace, ese agua irá a un bajo de alivio y de allí debería pasar por declive natural hacia la provincia de Buenos Aires en lo que se conoce como la laguna Cuero de Zorro.

IV – Lejos de buscarse un entendimiento que permita con urgencia dotar a la provincia con la segunda etapa de la obra de los Daneses y la coordinación con la vecina provincia para el manejo de los caudales que podrían derivarse, la secretaría de Recursos Hídricos -que conduce el funcionario que huyó de la audiencia de conciliación de la Corte por el Atuel- prefiere chicanear por abajo y por arriba a La Pampa. Por abajo con las declaraciones de los socios locales del gobierno nacional que chicanean al gobierno provincial por haber paralizado esa obra una década y por arriba, haciendo engorroso todo trámite que conduzca hacia la realización de esa segunda etapa demorando de una y mil formas la urgente tarea de iniciar el mecanismo de licitación. En la semana se supo que la Nación “perdió” la documentación que le fue remitida hace años sobre la obra y pide que le envíen copias.

V – Los pampeanos de a pie observan preocupados este tironeo al que es sometida la provincia. Los preocupa que Nación esté blanqueando de tal manera su encarnizamiento con una administración que no les es adicta en términos partidarios. Pero más preocupa que aquí, donde unos y otros, -partidarios del gobierno pampeano y simpatizantes del de la Nación que sufren por igual las consecuencias de la crisis hídrica y de las demoras y desencuentros por solucionarla-, no encontremos en cierta clase política la grandeza necesaria para unir voces en un reclamo que -más allá de las chicanas que, archivo en mano, cuentan los muertos en el placard de cada bando en pos de un voto más o menos-, se está llevando puesta a la provincia. Si la inundación es usada políticamente por la Nación, no es solo el peronismo el que sufrirá las consecuencias. (LVS)