Irak: las mentiras en un informe oficial

BUSH Y BLAIR ACUSADOS

El diplomático de la ONU, Hans Von Sponech, informó sobre la gravedad de la situación generada en Irak a partir de las injustas sanciones que le fueron impuestas, y se respaldó en declaraciones de Hamsy Agam, representante de Malasia ante la ONU, quien observó con sarcasmo: “Qué irónico resulta que la misma política destinada a quitar a Irak sus armas de destrucción masiva sea, en sí misma, un arma de destrucción masiva”. Acusó a Tony Blair de haber contribuido a crear la época peligrosa que se vive, pues “ni el Consejo de Seguridad de la ONU es capaz de resolver las crisis de forma pacífica y hay una tremenda doble moral en el debate respecto a la dirección que lleva nuestro mundo” y añadió: “nada de lo que usted y Bush, su compañero de armas, habían planeado para Irak se ha cumplido, con la única excepción del derrocamiento de Sadam Husein. Y en este punto, usted optó por señalar a Irán como el nuevo peligro”.

El informe Chilcot.
Las certeras palabras de Von Sponeck fueron ahora confirmadas por el informe de sir John Chilcot, quien al investigar la participación del Reino Unido en la invasión a Irak, coordinada por Washington sin el auspicio de la ONU, señaló: “Hemos llegado a la conclusión de que el Reino Unido decidió unirse a la invasión de Irak antes de que se agotaran las opciones pacíficas para el desarme. En aquel momento las acciones militares no eran la última opción”. También destacó que la acción militar se hizo “cuando no había ninguna amenaza por parte de Irak, que no tenía capacidad para crear una bomba nuclear”, que “la base legal para la acción militar del Reino Unido estuvo lejos de ser satisfactoria”, que la invasión fue un error cuyas consecuencias se pagan hasta ahora y que “la invasión provocó la llegada de armas a manos de los terroristas”.
Debe recordarse que este genocidio en Irak se realizó sin contar con el apoyo de la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, que se opusieron porque Irak no poseía armas de destrucción masiva, por más que Colin Powell, Secretario de Estado de EE.UU., intentara demostrarlo.
El informe de sir Jonh Chilcot señala, como una de las consecuencia de la acción militar, que “el pueblo de Irak sufrió enormemente y millones de ciudadanos resultaron desplazados” y que las fallas en la planificación por parte del Reino Unido “siguen afectando la vida de los británicos hasta el día de hoy”. Más vale tarde que nunca, aunque no está claro si alguna vez Tony Blair pagará por este crimen y, menos aún, Bush, culpable directo, ni Aznar, que también los acompañó. Por algo, los familiares de los británicos muertos en Irak sostienen que “Blair es el peor terrorista del mundo”. (Rodolfo Bueno. Rebelión).

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