Jubilados y pobreza son temas de la actualidad

Señor Director:
“Sacan plata a los jubilados para dársela a los pobres”. Alguno, más bien muchos, suelen decirlo. Si bien no hay que pensar que tales dicentes sufran por los jubilados o por los pobres, vale averiguar algo al respecto.
En general, en el mundo el porvenir de las jubilaciones tiene cielo oscuro como anticipo de tiempos borrascosos. Ello es así por motivos que no todos tienen presente. En primer lugar, al aumentar la expectativa de vida, los jubilados tienden a vivir tanto o más tiempo que el que acreditaron para obtener ese beneficio. Por otra parte, el avance de la tecnología y de los robots como reemplazantes de la fuerza humana en el proceso de producción, reduce proporcionalmente el número de aportantes. Cada vez se achica más la relación entre activos y pasivos y llega o se acerca el momento en que las cajas reciben menos de lo que deben erogar.
El instituto nacional que maneja los fondos jubilatorios es Anses. También es quien provee los recursos para la Asignación por Universal por Hijo (AUH), para el Plan Progresar y para otras medidas de tipo social. Al decir que “sacan la plata de los jubilados para dársela a los pobres” no se alude ahora al viejo clientelismo, que consistía en usar fondos del tesoro para que los punteros del partido en el poder distribuyeran algo entre ciertos pobres o no tan pobres. Los fondos que “sacan a los jubilados” serían los que financian los planes sociales, política que a favor de la idea de aumentar la inclusión social, estaría condenando el futuro de los jubilados. Sin embargo, la realidad parece ser otra. Anses estima que actualmente los aportes de los activos (los que forman la masa laboral registrada) cubren ya solamente el 60 por ciento del fondo necesario para pagar las jubilaciones. O sea que si solamente se contase con el aporte de los activos, cuatro de cada diez pasivos no podrían ser atendidos o el haber jubilatorio tendría que ser reducido en un 40 por ciento. Esto no sucede, porque el fondo para jubilados ahora se alimenta también, en un 40 por ciento, con parte del producido del impuesto a Ganancias y parte del producido del IVA. En cuanto a la AUH toma solamente el 5 por ciento de los fondos de que dispone Anses. Los fondos de Anses, además, se han incrementado desde que las jubilaciones pudieron ser sacadas de la administración privada, tanto con el capital que tenían las AFJP en el momento de la reestatización de las jubilaciones y con el ahorro de los estipendios de los administradores privados; estos estipendios, eran nada mezquinos y ya han permitido reducir costos en varias decenas de millones de pesos. Anses ha invertido mejor que las AFJP los recursos disponibles y obtiene beneficios que consolidan su disponibilidad y esto le posibilita concurrir en apoyo del frente social, es decir, de las políticas que tienden a reducir la exclusión y que, por eso, achican el porcentaje de pobres y mejoran la situación de millones de pobres y de indigentes.
También se dice que el gobierno demora los datos más actuales del nivel de pobreza. Esta demora existe y no ha sido explicada, aunque se ha dejado trascender que es consecuencia de la nueva metodología que ha puesto en aplicación el Indec, instituto nacional encargado de las estadísticas. Con tal nueva metodología, las mediciones del Indec (costo de vida, principalmente) ganaron confiabilidad internacional y parecen dar datos más ajustados a la realidad que, a la vez, permiten establecer su relación con los promedios regionales y mundiales que llevan organismos de la ONU. Un estudio del organismo investigador de la central obrera CTA (Yasqui) ha estimado semanas atrás que el nivel actual de pobreza es del 17,8 por ciento, cifra más alta que la última estimación del Indec, aunque mejor si se la compara con el 49,7 por ciento medido en 2003. A su vez, la indigencia se estima (por esa CTA) en 4,5%, contra el 22,4% de 2003.
Atentamente:
JOTAVE