Inicio Opinion "Kautsky" Moreno recibió otro visto bueno del FMI

«Kautsky» Moreno recibió otro visto bueno del FMI

ECUADOR EN UNA IMPASSE DE SU CRISIS POLITICA

La rebelión en Ecuador duró doce días. Tuvo un primer cierre dual: por un lado logró derogar el decreto de ajuste, pero por otro sigue el dedo del FMI.
SERGIO ORTIZ
Desde que el renegado «Kautsky» Moreno firmó el decreto 883 quitando subsidios estatales a los combustibles más otras medidas fondomonetaristas, el martes 1/10, hasta que anunció su derogación, el domingo 13, transcurrieron doce días de una combativa movilización en Ecuador.
Esa lucha tuvo parecidos a otras que se libran en el continente, contra la injerencia y ajuste decididos por los gobiernos asociados con el FMI. A diferencia de las demás, la de Quito tuvo como rasgo más importante el rol protagónico de los pueblos originarios. Bajaron desde la sierra y el campo hacia la capital y se enfrentaron heroicamente con la represión policial y militar que había ordenado el presidente huido a Guayaquil, porque el miedo no es zonzo.
El domingo 13 estuvieron reunidos varias horas el firmante del decreto del paquetazo y sus ministros, con líderes de la Confederación Nacional de Pueblos Indígenas del Ecuador (Conaie). Mediaron para ello la Comisión Episcopal y la delegación de la ONU. Al final se anunció la derogación del decreto 883 y su reemplazo por otro, aunque hasta el momento este nuevo no ha sido oficializado. Supuestamente se mantendrían los subsidios a los combustibles para determinados sectores menos pudientes y no para otros. Lo cierto es que Moreno tuvo que retroceder con los precios del galón de gasolina y demás combustibles.
Ese aspecto supuso una victoria popular, pero es clave saber cómo se ejecutará la quita de subsidios estatales a los combustibles, alegando que ocasionan un gasto de 1.300 millones de dólares anuales.
También resta conocer qué pasará con todo el paquetazo anunciado el 1 de octubre: la baja de salarios del 20 por ciento para los empleados públicos, la «donación» de un día de sus salarios al mes, la disminución a la mitad de los días de vacaciones y el resto de la precarización laboral. La quita de subsidios y esa reforma laboral fue expuesta por Moreno como parte de su lucha irreconciliable contra «la zanganería», léase los trabajadores, los pobres y los indígenas.
Si estas causas de fondo del estallido popular e indígena no se solucionan, se puede aventurar que la crisis no ha terminado, por más que desde el 13 a la noche se suspendieran las movilizaciones y protestas callejeras. Así lo decidieron los dirigentes de la Conaie tras su dudoso pacto con «Kautsky».

FMI sigue ahí.
¿Acaso Moreno romperá relaciones con el Fondo que ahora regentea Kristalina Georgieva? En absoluto, aunque tratándose de un traidor como él no puede descartarse nuevas volteretas con tal de conservar la poltrona en el Palacio de Carondelet.
El dueño del circo, o sea el Fondo, habló por medio de su economista jefe, Gita Gopinath, quien ayer felicitó a Quito por las nuevas medidas, enfatizando que el FMI espera que «las reformas se lleven a cabo y que sean exitosas». Añadió su deseo «que se tomen las decisiones sobre las reformas macroeconómicas, teniendo en cuenta a las comunidades que van a ser afectadas». Gopinath señaló que «son tiempos difíciles» para Ecuador y que apoya «a las autoridades».
Moreno ha tratado de tirar lastre por la borda, con tal de sobrevivir. Por eso removió al jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Roque Moreira, y al comandante del Ejército, Javier Pérez. Serán reemplazados respectivamente por los generales Luis Lara Jaramillo y Luis Altamirano Junqueira.
En estos recambios de figuras el renegado ha buscado proteger a su entorno ministerial, o sea a él mismo. La parte indígena había reclamado las renuncias de la ministra del Interior, María Paula Romo, y el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, los más involucrados en la brutal represión. Y hasta ahora estas cabezas no rodaron, aunque penden de un hilo tan fino como el que sostiene dificultosamente la cabeza del propio Moreno.

La represión.
Si el ajuste fondomonetarista era criminal, la represión policial y militar no le fue en zaga. La Defensoría del Pueblo actualizó el balance de las víctimas entre el 3 y el 13 de octubre: 8 muertos, 1.340 heridos y 1.192 detenidos.
Como varios de los heridos son de gravedad, no se descarta que el número de muertos aumente en los próximos días. Algunos muertos fueron Inocencio Tucumbi, dirigente de la Conaie en la provincia de Cotopaxi, en la sierra central; y José Daniel Chaluisa, líder de la comunidad de Yanahurco en Pujilí.
Como cada vez que un pueblo se rebela contra un gobernante fondomonetarista, desde el poder llueven las balas contra los manifestantes y las calumnias contra sectores progresistas y gobiernos que no sintonizan con el neoliberalismo. La acusación de «Kautsky» fue contra el expresidente Rafael Correa y su Movimiento de la Revolución Ciudadana. Lo señalaron como «golpista» e instrumento de desestabilización manejado por el bolivariano Nicolás Maduro. La ministra Romo llegó a acusar a Vladimir Putin porque el canal Russia Today estaba transmitiendo en vivo la rebelión, ocultada por la mayoría de los medios ecuatorianos afines a la mafia proyanqui de la SIP.
Hubo una enormidad de muertos, heridos y presos. También mucha persecución a los sectores correístas. Al exvicepresidente Jorge Glas, detenido hace dos años y medio, se sumaron la detención de la prefecta de Pichincha, Paola Pabón, y los asilos políticos en México de Gabriela Rivadeneira (extitular de la Asamblea Legislativa) y Ricardo Patiño, excanciller. Esa represión a Correa y los suyos fue avalada por el presidente del movimiento indígena Jaime Vargas; en esto es un socio y cómplice de Moreno.
Si de asilos se habla, Moreno quitó en abril la protección diplomática a Julian Assange, refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres. Así pudo ser detenido por los ingleses y puesto en la cárcel de Belmarsh. El relator especial de la ONU sobre la tortura, Nils Melzer, declaró el martes 15/10 que el fundador de WikiLeaks fue sometido a la tortura psicológica y violaciones sistemáticas de su derecho al debido proceso por los Estados involucrados.
Assange es otra víctima a sumar a tantas otras de «Kautsky» Moreno, que tiene mandato hasta mayo de 2021, pero por sus barbaridades debería caer antes. Ojalá.