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La amarga victoria de la oposición

ROJO Y NEGRO

Sólo en la Argentina las reacciones propias de franjas marginales de la sociedad caracterizadas como terraplanistas por su aversión al conocimiento científico forman parte del arsenal de la principal oposición política.

Por Horacio Verbitsky

En el mapa mundial de la pandemia que el diario New York Times publicó hace diez días, el Río de la Plata se veía en un morado tan oscuro que parecía negro. Uruguay encabezaba ese ranking terrible de casos en proporción al número de habitantes y lo seguía la Argentina, que ayer llegó a los 77.000 muertos. Esas estadísticas cambian cada día y esta semana encabezaron la lista Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, mientras Uruguay y la Argentina cayeron 25 lugares.
Esta fue la amarga victoria de la oposición política, sus patrocinadores económicos y los medios que amplifican sus posiciones, que desde hace un año sabotean las medidas de cuidado dispuestas por el gobierno nacional, con los banderazos que comenzaron el 25 de mayo de 2020 y se repitieron en cada fecha patria, además de las algaradas policiales y civiles sobre las residencias del Presidente Alberto Fernández y del gobernador bonaerense Axel Kicillof. El oficialismo también hizo su aporte, con la tumultuosa concentración de fines de noviembre por la muerte de Maradona.
En todo el mundo se cuestionaron los impedimentos a la circulación, las actividades económicas y los contactos sociales. Esas críticas se manifestaron en opiniones de filósofos y constitucionalistas y protestas de afectados por sus consecuencias económicas, que implican pérdidas equivalentes a las de una guerra, que en este caso es mundial no solo de nombre. Tampoco han faltado planteos delirantes de minorías de ultraderecha, que niegan la existencia del virus, denuncian siniestras conspiraciones detrás de las medidas de cuidado y atribuyen propiedades diabólicas a las vacunas. Han llegado a desafiar las prohibiciones y liarse cuerpo a cuerpo con la policía en sitios históricos como la Puerta de Brandeburgo en Berlín. Incluso el rechazo al confinamiento ha sido materia electoral, como en el Ayuntamiento de Madrid, donde Isabel Díaz Ayuso hizo campaña prometiendo la reapertura de las cervecerías.
Pero sólo en la Argentina las reacciones propias de franjas marginales de la sociedad caracterizadas como terraplanistas por su aversión al conocimiento científico forman parte del arsenal de la principal oposición política, integrada por los partidos PRO, UCR y Coalición Cívica Libertadora, cuyos líderes exhortan en forma abierta a desobedecer las normas legales dispuestas por las autoridades nacionales. Estos son algunos ejemplos:
– La denuncia judicial de Elisa Carrió contra el Presidente Alberto Fernández por el envenenamiento de la población que atribuyó a la Vacuna Sputnik;
– La activa participación del diputado radical Ricardo Buryaile en las movilizaciones en la frontera con Paraguay contra las medidas de confinamiento aplicadas por el gobierno de Formosa;
– La idea del presidente del UCR, Alfredo Cornejo, de que Mendoza se separe de la Confederación Argentina;
– La negativa del alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta a aplicar el decreto presidencial sobre el funcionamiento de bares, restaurantes y escuelas;
– La asistencia de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, a escraches contra Fernández frente a su residencia legal en Olivos y la acusación que lanzó contra el Presidente y su ex ministro de Salud, Ginés González García, por su supuesta intención de cobrar retornos a la farmacéutica estadounidense Pfizer.
Algunas de esas decisiones han contado con el apoyo de la mayoría de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, como el regreso de personas a Formosa o la presencialidad de las clases en las escuelas porteñas, lo cual ha motivado una solicitud de juicio político, encabezada por los ex jueces Raúl Zaffaroni y Lucila Larrandart, quienes responsabilizan a Carlos Rosenkrantz, Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti y Juan Maqueda por las muertes sobrevinientes a su decisión. Hasta entonces, Formosa era la provincia con menos contagios y víctimas del país (3 muertos por cada 100.000 habitantes), esta semana llegó a 76 por cada 100.000, 25 veces más.
No por casualidad, las jurisdicciones más reacias a las restricciones y al control, como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Córdoba, figuran entre las que mayor crecimiento de casos y de víctimas fatales registran. Ambas anunciaron que a partir de mañana se reanudaran las clases presenciales en las escuelas. Pero durante los tres días hábiles de la semana pasada, Horacio Rodríguez Larreta se negó a que las clases continuaran en forma virtual, por temor a que luego las familias acentuaran su resistencia a la peligrosa proximidad, como está ocurriendo en la Córdoba de Schiaretti.

Autopostulaciones.

Como trasfondo de estas actitudes es inocultable la campaña electoral para los comicios de medio término, que se celebrarán en septiembre y noviembre, y los posicionamientos de distintos liderazgos con vista a la contienda presidencial de 2023. Pocas veces han abundado las autopostulaciones, con tanta antelación, todas en la alianza JxC:
– Rodríguez Larreta no lo dice, pero todos sus movimientos son los del favorito por la candidatura de la oposición.
– Patricia Bullrich se lanzó a bloquearle el camino.
– Aun así no puede evitar que el propio ex Presidente Maurizio Macrì contemple la posibilidad de competir por un segundo tiempo, y la relegue a ella a la Capital.
– María Eugenia Vidal confesó en una de las entrevistas de lanzamiento de su libro, que aspira a la presidencia, por no decir que huye con horror de la provincia.
– Elisa Carrió dijo que no descarta lanzar su propia candidatura si fuera necesario para rescatar del Averno a la República.
– Gerardo Morales también se anotó en la misma carrera. El carcelero de Milagro Sala comienza alegando que es necesaria la candidatura de un radical y de alguien del interior, y luego descubre que él cumple con ambos requisitos.
– Alfredo Cornejo y Martín Lousteau tampoco descartan esa posibilidad.

Caerse y levantarse.

Desde el Frente de Todos, nadie mira hacia 2023, que es una fecha remota. Pero nadie tampoco deja de preocuparse por 2021, que está a la vuelta de la esquina. En casi todo el mundo los oficialismos la están pasando mal, en las calles y en las urnas. Hay que remontarse a 1993, cuando Bill Clinton desplazó al primer George Bush, o a 1981, año de la derrota de Jimmy Carter ante Ronald Reagan, para encontrar un Presidente de Estados Unidos que no haya conseguido un segundo mandato de cuatro años, como le ocurrió ahora a Donald Trump. Las interminables colas de automóviles a la espera de recibir un plato de comida evocaron imágenes de casi un siglo antes, durante la gran depresión de la década de 1930. En la Argentina, Macrì fue el primer Presidente post dictatorial que fracasó en ese empeño.
Las crisis de los países modelo del neoliberalismo en Sudamérica llevan décadas de incubación, pero ni los resultados electorales de Chile ni las movilizaciones masivas reprimidas con brutalidad en Colombia eran imaginables antes de la pandemia. Ambos viven su 2001. «No fue por 30 centavos [de aumento en el cospel del subte de Chile]. Fue por 30 años [de políticas antipopulares]», dijo uno de los manifestantes en la Plaza Baquedano.
En cada caso, las repercusiones económicas de la pandemia se reflejaron en el repudio electoral a los respectivos gobiernos. Fue el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba quien destacó que «con esta pandemia, esta inflación y este encierro, el gobierno de Maurizio Macrì se hubiera caído». Lo atribuyó a las «instituciones que contienen el conflicto», en una sociedad que considera corporativista, y citó como ejemplo a los dirigentes sindicales Roberto Baradel y Hugo Moyano.
Explicación necesaria, pero insuficiente. Además es preciso considerar un aspecto material y otro político: la masa de recursos que el gobierno nacional volcó en auxilio de quienes peor la pasan con la pandemia, y la conciencia social de que la actual administración lidia no solo con el virus sino también con la catástrofe económica causada por los cuatro años del aconsejado por Durán Barba en la presidencia, y que está dispuesto a adoptar todas las medidas posibles para aliviar la penuria. La Argentina se cayó cuando Macrì la gobernaba y el actual gobierno la puso de pie, con la inseguridad de un potrillo recién nacido pero con perspectivas que no hubieran existido sin el veredicto popular de 2019, cuya vigencia se pondrá a prueba dentro de 100 días.
La Argentina empobrecida, endeudada y con hambre no puede estimular la demanda agregada y el consumo en la medida en que lo plantea Joe Biden en Estados Unidos, pero eso no quita que ese sea también su norte. Medidas como la reducción de las tarifas de servicios públicos (9% de incremento nominal, con una inflación que oscila entre el 29% presupuestado y el 50% de los pronósticos más pesimistas de los consultores de la oposición) o la decisión de postergar los pagos a los organismos internacionales acreedores de la Argentina y los distintos programas de apoyo a personas y empresas que de otro modo no podrían sobrevivir son más significativas que el corporativismo percibido por Durán Barba.
Lo que sí está a su alcance es acelerar el programa de vacunación. En ese sentido, la Argentina no es ni el mejor ni el peor del mundo. Figura en el puesto 57 en un ranking de 185 países, con el 20,4% de la población vacunada con al menos una dosis, apenas por debajo del 20,72% de Brasil y sólo precedida en la región por Chile (54,85%) y Uruguay (46,49%). Al día de hoy tiene contratos firmados o negociaciones avanzadas por siete vacunas distintas:
– AstraZeneca Oxford (UK). acuerdo por 22.4 millones de dosis. Las que fueron producidas en la Argentina y fueron a envasarse a México.
– Sputnik V-Gamaleya (Rusia). acuerdo por 20 millones de dosis y producir la vacuna en Argentina, a través del laboratorio Richmond.
– Sinopharm (China). Ya se recibieron y aplicaron 4 millones de dosis. Se llegó a un acuerdo por 6 millones más para junio/julio.
– Mecanismo Covax. acuerdo por 9 millones de dosis.
– AstraZeneca Covishield (UK). acuerdo por 1.1 millones.
– CanSino Bio (China). En fase 3. 1 dosis. Acuerdo cerrado
– Soberana, de Cuba.

El sol del 25.

El 25 de mayo, varios centenares de políticos, gobernadores, ministros, ex ministros, legisladores, economistas, dirigentes sindicales de trabajadores y de empresas, periodistas, escritores, sociólogos, historiadores, rectores de universidades nacionales, editores, constitucionalistas, psicoanalistas, sacerdotes católicos y protestantes, decanos de facultades y militantes varios publicaron una Proclama titulada «Primero la salud y la vida. Después la deuda. El presente y el futuro están en juego», en la que proponen:
– «Impulsar la suspensión de los pagos por capital e intereses con el FMI y el Club de París, mientras se extienda la emergencia sanitaria.
– Reprogramar los vencimientos con todos los organismos financieros internacionales con plazos acordes a las verdaderas posibilidades de pago del país.
– Renegociar la disminución de intereses, cargos y comisiones previstos en los acuerdos vigentes.
– Utilizar la cuota que le correspondería a la Argentina (estimada en aproximadamente 4.350 millones de dólares), de la emisión esperada de Derechos Especiales de Giro (DEG) por parte del FMI de U$D 650.000 millones totales, para fortalecer las reservas internacionales del BCRA, aliviando las restricciones que limitan la atención de los graves problemas derivados de la pandemia Covid-19 y privilegiando la salud, educación, vivienda, trabajo, reducción de la pobreza e indigencia, entre otros y no al pago de la deuda por capital, intereses o gastos.
– Apoyar la querella criminal iniciada por el gobierno nacional contra los funcionarios actuantes del anterior gobierno en la obtención del préstamo stand-by con el FMI.
– Investigar el destino de los fondos de dicho préstamo para identificar a los responsables de la fuga de capitales, puesta en evidencia por la investigación del Banco Central de la República Argentina.
– Exigir al FMI que brinde todo el apoyo para continuar con las investigaciones, determinar y diferenciar deuda legítima de ilegítima y que, asimismo, colabore en encontrar los fondos fugados del país».
Entre los firmantes están Héctor Daer, Hugo Yasky, Pablo Moyano, Raúl Zaffaroni, Guillermo Wierzba, Mónica Peralta Ramos, Sonia Alesso, Marcelo Figueras, Roberto Baradel, Horacio González, Amado Boudou, Liliana Herrero, Fernanda Vallejos, Mario Secco, Héctor Amichetti, Ricardo Nissen, Alicia Castro, Andrés Gallardo, Marisa Duarte, Ricardo Aronskind, Horacio Rovelli, María Teresa García, Eduardo López, Gildo Insfrán, Milagro Sala, Gustavo Melella, Miguel Fernández Pastor, Víctor Hugo Morales.
Una vez superada la pandemia, reclaman «destinar prioritariamente los recursos del país a impulsar el desarrollo integral de nuestro pueblo y de las fuerzas productivas de forma sostenida en el tiempo, para que se recomponga el tejido social, hoy profundamente deteriorado».
Sin pérdida de tiempo, la trifecta comunicacional interpretó el texto como un escollo del kirchnerismo a la posibilidad de alcanzar un acuerdo con el FMI (Clarín), una disputa con el Ministro de Economía Martín Guzmán (La Nación), una presión sobre Alberto Fernández (Infoemba). El tema produjo un chisporroteo al interior de la Unión Industrial, entre dos de sus vicepresidentes: Daniel Funes de Rioja, un ejecutivo contratado por los empresarios de la alimentación que prefieren mantenerse en un discreto segundo plano, y que el mes próximo asumirá como presidente de la UIA, objetó la firma del empresario plástico rosarino Guillermo Moretti en la declaración.

Alberto está de acuerdo.

Una vez más, quien disintió con esta lectura fue el Presidente. Durante la interesantísima entrevista de más de una hora que concedió en Olivos a Pedro Rosenblat, Alberto Fernández introdujo el tema en forma espontánea. Dijo que había visto la declaración y que estaba de acuerdo. Al entrar en detalles, explicó los términos de la negociación con el FMI y el contenido de sus diálogos con su directora gerente Kristalina Georgieva y con los jefes de gobierno europeos de Portugal, España, Italia, Francia y Alemania, que tienen peso a la hora de votar en el directorio del Fondo:
– Las sobretasas que el Fondo le reclama a la Argentina, por haber recibido un préstamo muy superior a la cuota que le correspondía por su participación en el capital del organismo. La Argentina debía pagar una tasa del 1%, pero se triplicó debido al sobreendeudamiento que bajo la conducción de Christine Lagarde consiguió Macrì. De lo que se trata ahora es de volver a la tasa original.
– Los plazos de pago. El estatuto del FMI contempla la devolución de un crédito stand-by, como el que contrajo la Argentina, en tres años, y la de uno de Facilidades Extendidas, como el que está negociando ahora, en 10, con cuatro de gracia. Pero debido a la gravedad de la crisis y al impacto de la pandemia, el país no está en condiciones de cumplir con esos términos, por lo que solicita su extensión. Esto lo dijo Alberto Fernández, no CFK.
También se explayó acerca de su relación con la Vicepresidenta, «a quien muchos amamos», según el entrevistador. Rosenblat, ex Pibe Trosko y ex Cadete, fue uno de los activistas comunicacionales en la campaña del FdT de 2019 y su mesa de los jueves en distintas plataformas de Internet se denomina Unidad Básica Virtual. Para que no quedaran dudas, al concluir el diálogo, exclamó «Viva Perón». Fernández explicó que su distanciamiento de Cristina luego de la batalla perdida por la Resolución 125, y la división del peronismo, permitieron que Macrì llegara a la presidencia, el mal absoluto cuya repetición es imperioso prevenir. Recordó su frase: «Sin Cristina no se puede, sólo con Cristina no alcanza» y narró un diálogo entre ambos.
-No alcanza porque ustedes no están -dijo, muy enojada.
-Entonces no te alcanza -replicó el ahora Presidente.
Cada vez que discuten llegan a un punto en el que se les aparece la imagen de Macrì y todo se encarrila. Pero esto no quiere decir que se lleven mal. En las cosas de fondo están de acuerdo y sólo difieren en las formas, agregó Fernández. Tampoco es verdadera la imagen mediática. «Ni yo soy tan sumiso ni ella viene aquí a pegar cuatro gritos», explicó en la descripción más detallada de esa relación fundamental.
Fernández quiere aprovechar la inteligencia y la experiencia de Cristina, y tanto él como ella se preocupan por no romper la coalición gobernante.
Incluso el Presidente le dio a Rosenblat una primicia, acerca de la licitación para el dragado de la Vía Fluvial Troncal Paraná-Río de la Plata, mal conocida por el nombre de la empresa que recibió la concesión durante el gobierno de Menem, Hidrovía. El dragado se licitará pero las condiciones del trato se invertirán: el Estado cobrará el peaje (lo que le permitirá controlar cantidad de buques y su contenido) y pagará su parte a la empresa que preste el servicio. Además, participarán del control todas las provincias ribereñas, que integrarán un Consejo Federal.
Tal vez esta sea la entrevista más abierta e interesante que Alberto Fernández concedió desde que es Presidente. Sin embargo, la prensa comercial e ideológica de la derecha argenta centró su cobertura en las negociaciones del gobierno con Pfizer por la vacuna, y, sólo marginalmente, Infoemba mencionó la posición presidencial sobre las negociaciones con el FMI y su acuerdo con el reclamo de mayores plazos para pagar.
Algo similar ocurrió con las decisiones de política exterior anunciadas por el gobierno esta semana: el retiro de la Argentina de la demanda presentada por el Grupo de Lima contra Venezuela ante el Tribunal Penal Internacional, y el voto en el Consejo de Derechos humanos de las Naciones Unidas, reclamando una investigación a fondo sobre las violaciones a los derechos humanos y los posibles crímenes de guerra cometidos en Israel y en los territorios palestinos que la potencia regional ocupa. La trifecta abundó en opiniones condenatorias contra lo que definió como apoyo al terrorismo de Hamas, pero ninguno de sus medios publicó el texto aprobado, que no excluye de la investigación los cohetazos dirigidos por esa organización desde Gaza sobre ciudades israelíes. Si te interesa enterarte, éste es el texto. También vale la pena escuchar a la alta comisionada para derechos humanos, Michelle Bachelet, para quien Israel puede haber cometido en Gaza crímenes de guerra.
Para los indignados columnistas de la trifecta, estas decisiones harán imposible el acuerdo con el FMI que depende del voto estadounidense. Quien ayuda a entender los motivos de esta posición, que da por supuesto que la Argentina no está en condiciones de permitirse un gesto de independencia en ningún terreno, así como la obsesión con la vacuna de Pfizer es Funes de Rioja, en su refutación a Moretti. Según el inminente jefe de la UIA, el FMI puede contribuir a lo que llamó «una solución razonable» en una agenda que enumeró así: «El tema fiscal, los controles de precios y el triple cepo laboral, como la prohibición de despidos y la doble indemnización, que lejos de beneficiar el proceso de transformación de la Argentina con inversión lo perjudican».
Es, lisa y llanamente una cuestión de intereses. Y como le dijo Alberto a Rosenblat, «yo hablo con el Fondo, pero no me olvido qué intereses represento, los del pueblo argentino».