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La anomia hace estragos en la UCR

LA SEMANA PAMPEANA

I – El radicalismo pampeano mostró en la semana las consecuencias inevitables del proceso de pérdida de identidad que lo atraviesa a partir de su giro antialfonsinista hacia la derecha y la complicidad con el modelo neoliberal de ajuste que hoy ha puesto en crisis a la sociedad y la economía argentina y en un proceso de anomia al partido. La degradación de sus objetivos políticos progresistas para entregarse a un antiperonismo furibundo lo llevó a abrazar la causa de la derecha argentina, la misma que silbó a Alfonsín en la Rural y entregarle el aparato del partido a quien el viejo líder había advertido que era «el límite» de las alianzas que la UCR podía celebrar.

II – En este marco de pérdida de identidad y de rumbo político le suceden cosas al radicalismo y a sus dirigentes que, en otro contexto serían imposibles siquiera de concebir. ¿Cómo se entiende, si no, el intento de usar el acto de Malvinas para llevar allí la disputa electoral? El discurso que el intendente hizo leer a su secretario de Cultura el día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas no sólo olvidó la referencia histórica sino, y más grave, profanó la memoria de aquéllos a los que se debía honrar. Que el funcionario siga en el cargo luego de semejante falta de respeto a la memoria, confirma, por si hacía falta, que no hablaba por su boca sino por la de su jefe político. Que sea justamente un intendente radical, del partido que ha hecho del respeto a las instituciones una verdadera religión cívica, el que cometa semejante sacrilegio (en el sentido más exacto del término, esto es el que alude a la lesión o profanación de cosa, persona o lugar sagrados. ¡Y vaya si lo son los muertos y veteranos de la Guerra de Malvinas) es prueba de la devastación ideológica que reina en sus filas.

III – Casi al mismo tiempo, el partido dio otra muestra de estar en un limbo político en el que se ha metido como en una ciénaga por sus propias decisiones. En la semana la ciudad se vio repleta de carteles con la cara de los candidatos radicales en los que la anomia (ahora en su segunda acepción, la que refiere que es un trastorno del lenguaje que impide llamar a las cosas por su nombre), se manifiesta en la ausencia de toda referencia al propio partido radical o a su nombre electoral, Cambiemos. En cambio puede leerse la palabra «Avancemos», cuya reminiscencia menemista, además de insoslayable es la prueba del remolino político en el que se mueve hoy el radicalismo pampa. No poner el nombre de la UCR, ni el de la alianza que conformaron es, simplemente, negarse a sí mismos, Es que, hasta hace solo unos meses creían que esa coalición con la derecha era su carta de triunfo en La Pampa a partir del resultado electoral en las legislativas donde le dieron un susto al oficialismo. Pero no identificarse políticamente ni como radicales ni como macristas puede tener resultados catastróficos en una provincia que ha votado al radicalismo aún en los años oscuros del 2%. Es, también, una manera harto ingenua de tratar de despegarse del lastre político que es hoy referirse a algo que aluda al macrismo. No hay forma de que el electorado pampeano pueda ser engañado de esta forma. Seguramente los diseñadores de la campaña le vendieron a los dirigentes que era ésa una forma de camuflarse y sacar partido de la buena imagen que el candidato a gobernador tiene aún en los pampeanos, y la que le pueda quedar al intendente. Pero en una elección como la que se avecina, el voto no parece poder atraerse sólo con una cara o una imagen. El voto va a tener una carga política explosiva que nace de las penurias cotidianas que el macrismo ha descargado sobre la sociedad. Y esa carga puede detonar cualquier intento de subestimarla.

IV – Para colmo de males, el líder político de la derecha macrista pampeana, el que hasta hace unos meses creía que podía ser gobernador, se borró de la campaña ni bien perdió la elección interna con el radicalismo. Abandonado por sus socios y enfrentados a una campaña en la que necesitan esos votos pero no quieren compartir la responsabilidad del desastre que han causado sus socios electorales, los radicales no atinan a fijarse un rumbo que los lleve a recuperar aquélla idea de ser finalmente gobierno en la provincia. Para colmo, siguen empeñados en el seguidismo a las políticas nefastas del macrismo. La última intervención legislativa de los representantes radicales pampeanos en el Congreso contribuyendo a frustrar la ley contra los tarifazos y la que recompondría los haberes jubilatorios, no los recomienda aquí para regir los destinos de los pampeanos. (LVS)