Inicio Opinion La banca prepotente

La banca prepotente

Una vecina de nuestra ciudad relató por este medio el calvario que viene padeciendo desde que comprobó que le extrajeron el dinero que tenía depositado en la cuenta de un banco sin obtener respuestas por parte de la entidad ante sus reclamos. En una extensa entrevista explicó los pormenores de lo que le ocurrió mientras se encontraba en la ciudad de Córdoba, circunstancia que agravó considerablemente su desventura, y cómo el banco en donde había abierto la cuenta y operaba mediante el sistema de home banking se desentendió del problema y le respondió con evasivas. Peor todavía, la atención que recibió ante el reclamo fue deplorable, le impusieron todo tipo de obstáculos para impedir una reunión personal con algún directivo y los empleados que la atendieron no hicieron más que presentarle excusas. La respuesta «oficial» llegó finalmente a los varios días por correo electrónico, un breve texto de tres líneas en donde el banco deslindaba responsabilidades y la acusaba de haber divulgado sus claves de seguridad a terceras personas.
No solo le extrajeron el dinero sino que llevaron a cabo varias operaciones: compraron dólares, pagaron servicios, liberaron un cheque electrónico y hasta le vaciaron un fondo de inversión. Es decir, con los datos y el dinero de su cuenta, realizaron operaciones complejas que requieren ingresar datos de autenticación que, según relató la mujer, nunca dio a conocer a nadie. De ahí su mayor indignación.
Sus palabras fueron por demás elocuentes: «lo más doloroso fue el destrato por parte del banco. Soy clienta ‘select’ desde hace más de 30 años, pero no me atendieron, no me llamaron, no investigaron ni buscaron ninguna explicación. Es alarmante la desprotección que tenemos los clientes mientras las entidades se lavan las manos porque no es su dinero». Además de la denuncia penal la mujer se presentó en la oficina de defensa del consumidor para reforzar el reclamo e iniciar acciones contra el banco.
Hay que esforzar mucho la memoria para encontrar un caso siquiera parecido en nuestro medio. Es cierto que las estafas electrónicas no son infrecuentes pero las que se han conocido están lejos de reunir las dimensiones de esta que se denuncia ahora. De ahí que provoque asombro, e irritación, la indiferencia del banco -un gigante multinacional de las finanzas que opera en Argentina y otros países de América y Europa- ante un desfalco a una clienta con tantos años de antigüedad.
Hace algunos años un cliente del banco oficial pampeano sufrió una estafa y, si bien las características de ese hecho fueron diferentes al que hoy se expone, la reacción de las autoridades bancarias también lo fue. Luego de investigar el caso procedieron a devolver el dinero al damnificado y a informar de lo ocurrido para evitar la reiteración del fraude.
El contraste entre ambos casos debería servir para valorar el rol de la banca regional. El marketing, el poderío económico suele inclinar la balanza en favor de las grandes entidades financieras que, sin mucho esfuerzo, pueden ofertar servicios un poco más favorables a los clientes. Pero a la hora de mensurar el factor seguridad no es ocioso hacer un sencillo cálculo para ver si medio punto más en la tasa de interés, o unos centavos de ventaja en algunas operaciones, justifica optar por un banco cuyos dueños y alta gerencia son desconocidos y residen en lejanos países en lugar del propio terruño.