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La cocina de Olivos

EN LA RESIDENCIA PRESIDENCIAL SE COCINABA EL LAWFARE

El ex Presidente no sólo tenía como «amigo del alma» a Nicky Caputo. Marcelo Mindlin y Alejandro Mcfarlane también formaban parte de esa cofradía con la que compartía cenas, juegos de paddle y reuniones de negocios.

POR SEBASTIÁN PREMICI Y DIEGO KENIS

Cambiemos avanzó con un esquema de cooptación del Estado por parte del poder económico real y con una maquinaria de persecución judicial y mediática (la base del lawfare) que tributó al mismo poder económico. Todo cocinado desde la Residencia de Olivos, tal como puede apreciarse en el listado de visitas a la residencia presidencial -al que también accedió El Cohete- por el que pasaron jueces (Mariano Borinsky y Gustavo Hornos), el fiscal Raúl Pleé, periodistas (básicamente del Grupo Clarín, La Nación y América) y empresarios claves vinculados al mismo clan Macri.
Uno de los nombres más resonantes entre los detectados en los registros es el de Paolo Rocca, CEO de Techint, que visitó a Macri al menos en una ocasión. Fue el 3 de abril de 2019 y la reunión se prolongó por más de una hora. Menos de una quincena después, el 15, Rocca se libraba de un procesamiento en la causa que mediáticamente se conoce como «Cuadernos», aunque en realidad se basa en fotocopias. Los jueces firmantes fueron Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, cuyos cargos en la Cámara Federal porteña se debían a un traslado desde sus tribunales de origen decidido por el Ejecutivo presidido por Macri.
Pero hay apellidos mucho más cercanos que el de Rocca en los registros de Olivos. El ex Presidente no sólo tenía como «amigo del alma» a Nicky Caputo. Marcelo Mindlin y Alejandro Mcfarlane también formaban parte de esa cofradía con la que compartía cenas, juegos de paddle y reuniones de negocios. Las visitas fueron sistemáticas y estuvieron en sincronía con una serie de negocios seguidos de cerca por Macri: la supuesta venta de Iecsa -con Angelo Calcaterra también como visitante asiduo de Olivos- a Mindlin y la pretensión de Mcfarlane de ingresar al negocio de hidrocarburos vía Petrobras, en el momento en que Dilma Rousseff sufría los embates del lawfare en su país.

¿Quién es testaferro de quién?
Mindlin es el dueño de Pampa Energía, uno de los grupos económicos que más ganaron durante el macrismo: conglomerado energético integrado verticalmente, con pies en la generación, transporte y distribución de electricidad (a través de Edenor), además de los negocios en hidrocarburos.
Entre 2016 y 2019, la política tarifaria de dolarización de los contratos, sumada a las sucesivas devaluaciones, le generaron al Grupo una ganancia neta de 1.086 millones de dólares. Esa rentabilidad contribuyó a una fuga de capitales a nombre de Pampa Energía por 903 millones.
El 3 de febrero de 2017 a las 16.30 Calcaterra y Mindlin ingresaron a la Residencia de Olivos. La audiencia era con Macri. El primo se retiró a las 18 y el amigo diez minutos antes. Los tres estaban interesados en un tema: el traspaso de la constructora Iecsa a manos del empresario energético. ¿Macri hacía de garante de esa operación, intermediario o estaba en presencia de sus testaferros?
Días después de ese encuentro tripartito, el diario La Nación informaba de las intenciones del empresario energético por quedarse con la constructora. Mindlin volvió a la Residencia el 29 de marzo.
Iecsa aparece vinculada al caso de corrupción de Odebrecht por el soterramiento del Sarmiento. Para el fiscal Franco Picardi, toda la operación fue una simulación. En 2018 dictaminó que Calcaterra y Mindlin serían socios en una compañía offshore establecida en el estado norteamericano de Delaware, que es accionista de Sacde, la renombrada Iecsa. No hubo traspaso de dueños.

Con vértice en Brasil.
La guardia de ingreso a Olivos registró entre 2016 y 2019 al menos siete visitas del empresario Alejandro Macfarlane, amigo personal del inquilino de entonces. Tal y como ocurre con Mindlin, su nombre aparece asociado a las sospechas de utilización de testaferros por parte del ex Presidente.
En conversaciones con el periodista Santiago O’Donnell, Mariano Macri señaló ante el grabador a «Peto» -el apodo de Mcfarlane- como uno de los prestanombres de su hermano en una maniobra destinada a evitar objeciones por conflicto de intereses en la explotación de energías alternativas..
La carrera de Macfarlane en los primeros planos del entrecruzamiento de política y negocios comenzó a fines de la década del ’90 como yerno del secretario de Inteligencia, Hugo Anzorreguy. Las buenas relaciones de su suegro con la monarquía española se tradujeron en su acceso a un escaño en el esquema de la privatizada YPF-Repsol.
A mediados de 2005 el fondo Dolphin, cuyo liderazgo se adjudicaba a Mindlin, anunció la compra de la mayoría del paquete accionario de Edenor, para entonces la más importante de las tres distribuidoras eléctricas tras la privatización de Segba. Macfarlane fue designado presidente del directorio, que también integraban Rogelio Pagano y el propio Mindlin. Más tarde fue propietario de Edelap, la distribuidora eléctrica de La Plata.
En octubre de 2016 ocurrió la segunda visita a Macri según los registros. En la tarde del 20 de marzo de 2017, durante su tercer encuentro, el entonces Presidente y «Peto» pudieron leer la nota del diario El Cronista que informaba de una supuesta oferta realizada por Macfarlane a Marcelo Mindlin «para comprarle la red de estaciones de servicio que controla su holding, Pampa Energía, tras haber adquirido los activos de Petrobras Argentina».
El triángulo parecía cerrarse casi perfectamente. El 13 de mayo de 2016, Pampa había acordado con Petrobras Brasil adquirir sus activos en la Argentina. En noviembre de ese año, la Anses, vía el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, se desprendía de las acciones de la petrolera brasileña en favor de Mindlin por 156 millones de dólares. Y en enero del año siguiente, el FGS autorizaba una emisión de obligaciones negociables a favor de Pampa Energía por 15 millones de dólares.
El fiscal Jorge Di Lello motorizó una imputación contra Luis Caputo, por entonces ministro de Finanzas, por considerar que la operación conllevaba un alto riesgo crediticio para el Estado. Y en marzo aparecía Mcfarlane en busca de quedarse con los activos de Petrobras. Todo cocinado en Olivos. (Extractado de El Cohete a la Luna)