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La corrupción en Portezuelo

Las presiones ejercidas por el Presidente de la Nación para que sean aprobados los estudios de impacto ambiental que habiliten la construcción de la represa Portezuelo del Viento vienen confirmar las peores sospechas de los pampeanos. El intento de la máxima autoridad política del país para que esos trabajos sean validados manu militari chocaron contra la negativa de los técnicos de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación quienes advirtieron que «falta documentación» y que no corresponde dar semejante paso, que implica la habilitación para una obra que demandará más de mil millones de dólares, a muy pocos días de un cambio de gobierno nacional.
La publicación especializada que dio a conocer la noticia -insospechada de parcialidad en favor de La Pampa- señaló que el motivo del fallido ukase de Mauricio Macri fue cumplir con un compromiso asumido con el gobernador radical de Mendoza, Alfredo Cornejo, uno de sus principales socios políticos en el interior del país.
Esta revelación no hace más que ratificar que la construcción de esa obra faraónica en la cuenca del río Colorado no obedece a una necesidad imperiosa de las cinco provincias que integran el comité de cuenca sino solo a Mendoza, y que si se avanzó en su tramitación fue gracias a las fuertes presiones que ejerció el gobierno nacional sobre las provincias dóciles para beneficiar exclusivamente a su principal socio político en el mapa nacional. Mendoza maniobró aviesamente, como solo ella sabe hacerlo, a fin de arrimar agua para su molino, con plena conciencia de que debía aprovechar al máximo su cercanía política con la Casa Rosada. Para conseguir su objetivo no trepidó en falsear información. Primero, simulando que la finalidad del embalse sería la generación de energía eléctrica y ocultando su verdadero propósito: el trasvase de caudales a la cuenca del río Atuel. Y segundo, presentando un informe de impacto ambiental absolutamente parcializado pues cubría solo territorio mendocino, desconociendo la totalidad de la cuenca. Más tarde, cuando merced a los reclamos de La Pampa el Coirco tuvo que acceder a contratar la realización de un estudio más amplio, se pudo apreciar que este, a cargo de las universidades del Litoral y La Plata, había cometido infinidad de errores metodológicos que lo invalidaban para el pretendido objetivo de justificar la construcción del embalse.
En síntesis, lo que ahora viene a confirmarse gracias a esta revelación es que un acuerdo político circunstancial entre un gobernador mendocino y un presidente de la Nación está en el fondo de una mega-obra que, por su relevancia y por figurar en el Tratado del Colorado, hubiera merecido un tratamiento mucho más profundo y responsable. Sin aprietes desde la Nación ni agachadas de gobernadores que no dudaron en poner en riesgo el futuro ambiental de una enorme cuenca hídrica por no enfrentarse a eventuales represalias económicas del gobierno central.
El nivel de irresponsabilidad supina -y también de corrupción- que aparece en estas maniobras espurias debería alertar a todas las provincias de la cuenca, incluso a los propios mendocinos, aunque esto sea, como dice el refrán, pedirle peras al olmo.