La creciente necesidad de geriátricos en este tiempo

Señor Director:
Una nota de nuestro diario, basado en el informe de la dirección general de Adultos Mayores de la provincia, destaca el crecimiento cuantitativo de los geriátricos.
Ya suman 69 los habilitados y pueden ser más, porque no todos buscan la habilitación antes de abrir dado que sus comienzos suelen responder a necesidades propias de una familia que, luego, se va convirtiendo en un quehacer y una fuente de trabajo. Por eso parece bien que el organismo provincial advierta que cuando encuentra un geriátrico no autorizado procede privilegiando la necesidad y conveniencia de estos establecimientos, lo que significa que el organismo, más que sancionar, asesora.
El informe hace saber que estos institutos existen en las ciudades y también en poblaciones más pequeñas. Este detalle es la consecuencia del sostenido crecimiento de la duración media de la existencia, un rasgo propio del momento por el que pasa la sociedad.
La prolongación de la vida se produce en la mayoría de los países del mundo y ya es una nueva causa de tensiones y necesidades. El problema más notorio es el efecto de este fenómeno en los sistemas jubilatorios, pues su sostén por parte de la población activa comienza a resultar problemático. Por eso hay quienes hablan de aumentar la edad jubilatoria, sin advertir que con eso se lograría anular el efecto de la mayor duración de la vida. El efecto al que aludo es que muchas personas han encontrado en esta sobrevida la oportunidad para dedicarse a viajar y así han mejorado la situación de los lugares turísticos.
La persona que llega a la jubilación, aunque su haber sea modesto, se entusiasma, si tiene salud, ante la posibilidad de satisfacer algunas deudas consigo misma. Así vemos a personas de edad que acuden como público y no pocas veces como actores, a los quehaceres culturales y hasta a los estudios de grado o al aprendizaje de quehaceres que más que acrecentar sus recursos, les permiten sentirse en carrera, dicho así con respecto a estar activo, motivado y tener un proyecto de vida y no solamente una resignada espera del final anunciado.
Hay toda una problemática nueva con motivo de este aumento de la expectativa de vida. Una de las respuestas son los geriátricos, porque no todos los que viven más años llegan enteros a ese momento. Ni todos tienen un entorno familiar que los asista, ya porque este entorno ha desaparecido o no ha existido para muchos o, como es más frecuente, porque la persona que ha dejado de valerse por sí misma tiene conciencia del problema que crea a los seres de su entorno, que están en la etapa activa y que necesitan disponer para sí de su tiempo libre, sin lo cual la existencia se torna muy falta de alicientes.
Cuando digo que hay una nueva problemática estoy pensando que al tiempo que aumenta la duración media de la existencia en la sociedad se están produciendo otros cambios, cuyos efectos recién empezamos a percibir. Por ejemplo, el hecho de que ahora la pareja humana tiende, cada vez en mayor proporción, a eludir obligaciones o compromisos, y son muchos y cada vez más los que se abstienen de tener hijos o limitan su número, la consecuencia es que se debilitan los vínculos de lo que hemos estado llamando entorno familiar. A pesar de tal auto restricción como progenitores, la población mundial sigue en crecimiento por el aporte de ciertas regiones donde impera la pobreza y la prole prosigue siendo numerosa, aunque no esté bien atendida.
El tema de los geriátricos nos ha llevado a ver la explicación de su crecimiento en el fenómeno de la prolongación de la duración de la vida y su relación conflictiva con la situación de quienes, en sus altos años, no pueden valerse por sí mismos. Por suerte ya hay reacciones positivas, pues más personas en edad activa entienden que tienen una obligación moral hacia los “viejos”, sean o no familiares de los asilados y los atendidos en geriátricos.
Atentamente:
Jotavé

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