La crisis desnuda y obliga a definiciones

LA SEMANA PAMPEANA

I – El gobernador profundizó en la semana sus diferencias con el gobierno nacional en los dos temas que, en estos días, son el campo de batalla político con más repercusión en la sociedad: los tarifazos y el regreso al Fondo Monetario Internacional. Diferenciándose de las veleidades equilibristas de otros mandatarios justicialistas como el cordobés o el salteño -cuyas posiciones vacilantes son, en estos tiempos de necesidad de definiciones, leídas como de complicidad con la alianza Cambiemos-, Verna marcó con claridad su oposición a los tarifazos y bajó línea directa a sus senadores para que voten el proyecto de congelamiento de tarifas y lo conviertan en ley. De la misma forma se pronunció contra el regreso de la Argentina al Fondo Monetario. Lo hizo advirtiendo las consecuencias catastróficas que tendrá sobre los salarios y destruyendo con ironía el relato macrista que quiere presentar al FMI como un organismo “bueno”, distinto al que nos arrastró al abismo del 2001.

II – El conflicto del Atuel con Mendoza tuvo en la semana una mala noticia para La Pampa que esperaba que, cumplido el plazo dado (y ampliado) por la Corte para acordar con los cuyanos el regreso del río, el máximo organismo judicial argentino tomaría una decisión sobre el caudal que debe erogar el río para restablecer el equilibrio ecológico y productivo pampeano. Los pampeanos esperábamos esa decisión porque confiamos en una justicia que no sea tomada por boba por Mendoza. Porque creemos que la vecina provincia juega con fuego al ningunear a la Corte con sus chicanas y dilaciones y porque teníamos la certeza que la CSJ castigaría con firmeza esas jugadas
obstruccionistas que despliega la vecina provincia para dilatar de una y mil formas la solución del centenario litigio.

III – Por eso la decisión de la Corte de dilatar casi hasta fin de año el calvario de tener que soportar las jugarretas mendocinas en la CIAI con el imposible objetivo de acordar en 90 días hábiles lo que décadas de pedidos pampeanos no lograron, fue tomado aquí como un decisión que nada tiene de judicial y sí mucho de política. No escapa a nadie que la Corte se contradijo con esa decisión pues el 1° de diciembre del año pasado había resuelto emplazar perentoriamente a Mendoza a que acuerde con La Pampa el caudal y ahora se presta a la jugarreta mendocina de presentar un trasnochado plan de obras fuera del ámbito que la propia Corte estableció.

IV – Luego de meses de evasivas a las preguntas que el vecindario, los técnicos, el periodismo y otros sectores interesados en la ciudad le formulaban sobre el Plan Director, el intendente municipal salió a confesar que todo el anuncio de su realización fue una farsa y que no tiene la menor idea de en qué estado está ni siquiera si se ha adjudicado, iniciado o anulado. La revelación es una tragedia para la ciudad y un requiem para una de las mayores ambiciones de esta gestión que hacía centro en la necesidad de dar a la ciudad una solución de fondo a su grave problema hídrico. Si el Plan Director, sobre el cual se iban a diseñar todas las obras para normalizar la crítica situación de los desagües, es “puro humo” como se escuchó en la semana, todas las promesas con que el radicalismo y sus aliados del Pro ganaron la administración municipal en 2015 se caen y no hay salida a la nueva frustración que significa para el vecindario esta irresponsabilidad política y de gestión.

V – En la semana también al intendente no se le ocurrió mejor idea que prometerle a un grupo económico que compra propiedades en la ciudad con fines especulativos, la autorización para instalar una estación de servicio en el área de recarga del acuífero que alimenta la ciudad. Desde Recursos Hídricos, la autoridad de aplicación del acuífero, anticiparon que no se puede, pero el episodio sirvió para ubicar mejor para quién gobierna el intendente. Intransigente con los empleados que desde que asumió quiere despedir, con los artesanos que vendían tradicionalmente una vez al año sus productos en la plaza central, con los lavacoches que buscan su sustento en las calles, los vendedores ambulantes que ocupan un nicho despreciado por otros, con los ex planes que trabajan en la comuna y que sufrirán las consecuencias funestas en su futuro previsional con su proyecto de ordenanza y, en general con los que no tienen más que su fuerza de trabajo para subsistir, curiosamente siempre se muestra más dispuesto a acordar con los que ostentan cierto poder económico defendiendo sus intereses y prometiéndoles excepciones. (LVS)