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La derecha enceguecida

La derecha argentina sigue mostrando que le cuesta mucho asumir el juego de la democracia, que lejos está de agotarse en los actos eleccionarios. Ahora en la oposición, como antes en el gobierno, sus principales dirigentes no dejan de espolear el corcel del odio y la confrontación. Cuando debieron gobernar desataron la mayor orgía de persecución política fuera de tiempos dictatoriales; enchastraron a la Justicia con ese oscuro engendro que fue la «mesa judicial»; convirtieron a la Agencia Federal de Inteligencia en una cueva de espionaje ilegal y edificaron con la prensa corporativa una gigantesca maquinaria para hostigar y amedrentar a la dirigencia partidaria y gremial que no agachó la cabeza.
Hoy, desde la oposición, se lanzaron con entusiasmo digno de mejor causa a ponerle palos en la rueda al gobierno en todos y cada uno de los temas que forman parte de la agenda pública. Los proyectos legislativos, casi sin excepción, son frenados muchas veces con excusas pueriles cuando no insolentes. Hasta la intención de modificar la Ley del Ministerio Público es torpedeada a pesar de que la iniciativa del gobierno coincide casi punto por punto con proyectos anteriores de varios legisladores de Juntos por el Cambio.
La irracional oposición a las medidas de cuidado sanitario que acaba de lanzar el Presidente de la Nación ingresan en la misma lógica confrontativa. Aún antes de divulgarse públicamente fueron descalificadas por la principal vocera de JxC con argumentos absurdos y falaces. Para ello contó, como de costumbre, con el enorme poder de fuego de la prensa porteña que sigue operando como una suerte de grupo de tareas mediático en favor del macrismo. A otros dirigentes no les alcanzó con vociferar contra las medidas preventivas del gobierno y lanzaron por las redes sociales una convocatoria a una concentración pública en una de las plazas de la Capital Federal. A tal punto llega el extravío.
El negacionismo de la pandemia -no tan distinto al negacionismo del genocidio cometido por la última dictadura militar- que tiñe las voces de la derecha política y mediática argentina es fruto de una postura que hunde sus raíces en la ideología del individualismo extremo y la meritocracia. No es casual que en otros países se haya corporizado en figuras como el brasileño Jair Bolsonaro o el norteamericano Donald Trump. No pocos analistas advierten que la derecha argentina ha virado hacia la ultraderecha, fenómeno que también se observa en otras latitudes
La nueva ola de coronavirus está afectando a todo el mundo, con el esperable desfasaje estacional entre el hemisferio norte y el sur. Y en todas partes los Estados adoptan medidas sanitarias que por lo general son más severas que las que el gobierno nacional acaba de lanzar. El cercano ejemplo de Chile -país tan admirado por nuestra derecha- debería servir para terminar con tanto debate estéril.
Tras estos ataques políticos y mediáticos se advierte una estrategia clara: boicotear las medidas sanitarias del gobierno nacional apostando a su fracaso. La proximidad de las elecciones ha afiebrado la mente de la dirigencia de JxC y del periodismo aliado, y ha exacerbado la violencia de sus embestidas.