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La diferencia

Mientras se informaba oficialmente de la aparición de un caso de dengue en Santa Rosa y en varias provincias del país se conocía un notable incremento de casos de esta enfermedad, es el coronavirus el que sigue estando en el foco de la atención pública. La irrupción simultánea de las dos epidemias no es el mejor de los escenarios. Una de ellas es conocida y lleva varios años de permanencia en el país; la otra es nueva, surgió en China pero mostró una tasa de multiplicación alarmante y ahora en Europa acaba de superar el número de infectados de toda Asia. Ello habla de dos fenómenos: los chinos la están controlando -incluso con el desarrollo de una vacuna que se empieza a probar en humanos-, en cambio los europeos están siendo desbordados por la pandemia. A tal punto que China está enviando médicos y equipo sanitario para ayudar a Italia, el país occidental más afectado. Cuánto cambiaron las cosas desde aquellos días en que los gurúes de occidente se solazaban con los pronósticos más sombríos sobre China y la «ventaja» que iban a sacar Europa y EEUU.
En Argentina, en tanto, la reacción del gobierno ha sido mucho más eficaz que lo mostrado por europeos y norteamericanos. La comparación no es ociosa porque en el continente americano, tanto en el norte como en el sur, la llegada del virus se produjo desde el mismo punto: Europa, y casi simultáneamente.
Lo que está jugando a favor en nuestro país es la decidida acción del Estado. El gobierno de EEUU apuntó sus mayores energías al apoyo al sistema financiero con el objetivo de salvar a los bancos y los fondos de inversión, los peso-pesados de las finanzas globales. Los recursos destinados a oxigenar Wall Street fueron varias veces superiores a los dirigidos al sistema de salud, el cual, como es bien sabido, es el más caro del mundo y deja a fuera a decenas de millones de personas que no pueden afrontar su costo.
En Argentina, en cambio, los esfuerzos del Estado están dirigidos a fortalecer básicamente el sistema público de salud y a sumar al sector privado, lo cual se está logrando en forma muy positiva. Pero además el gobierno comenzó a atacar también el flanco de la economía productiva -no la especulativa- con acciones tendientes a atenuar los severos daños que provocará la epidemia especialmente entre las pequeñas y medianas empresas.
Programas de obras públicas y de construcción de viviendas (relanzamiento del Procrear); créditos blandos para garantizar el abastecimiento de alimentos e insumos básicos; ayudas económicas extras para los jubilados de la mínima, la AUH y la AUE (embarazadas); reactivación del Repro para sostener el empleo privado; exención del pago de las contribuciones patronales; acuerdo con las empresas para incrementar la producción de alimentos, artículos de limpieza e higiene e implementos médicos para abastecer la demanda creciente; reactivación del plan Ahora 12 con énfasis en la compra de artículos nacionales producidos por Pymes… Además el gobierno argentino implementó un sistema de control y de precios máximos para evitar la especulación que comenzó a observarse por parte de los grandes fabricantes y cadenas de comercialización.
La batería de medidas apunta a atenuar el impacto de la epidemia en toda la sociedad y no únicamente en la elite económico-financiera. Esa es la diferencia esencial entre la Casa Rosada y la Casa Blanca.