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La energía y la «pesada herencia»

El consumo de energía eléctrica es uno de los principales indicadores utilizados para medir el funcionamiento de la economía de un país y la calidad de vida de sus habitantes. Aquí y en todo el mundo esta variable nunca falta en las estadísticas que se proponen mostrar el estado de la salud socioeconómica de una sociedad. Las notables diferencias que muestran los países desarrollados con relación a los periféricos en esta materia coinciden con muchas otras variables que reflejan esa distancia no solo en cuanto a los niveles de actividad económica sino también, entre otros, los índices de desarrollo humano.
De ahí que el dato proporcionado por la Cooperativa Popular de Electricidad que muestra una estrepitosa caída del 10 por ciento en la demanda de energía eléctrica en su área de prestación -el centro geográfico de La Pampa en donde se ubican su capital y las ocho localidades interconectadas- habla con elocuencia del descalabro que viene sufriendo la economía en nuestra provincia y el país y que se aceleró dramáticamente en el transcurso del recién finalizado 2018.
Pero hay otro dato que proporcionó el gerente comercial de la CPE a este diario que viene desmentir una falacia reiterada hasta el cansancio por las usinas publicitarias del macrismo y sus aliados. Se trata de la archiconocida «pesada herencia», un excusa que enarboló Cambiemos para justificar la impiadosa receta neoliberal que aplicó en la economía. Bajo ese rótulo, el actual gobierno nacional pretendió hacerle creer a la sociedad argentina que había recibido un país devastado y sumido en una profunda crisis. Por cierto que apenas se recurre a los datos estadísticos -reales y no dibujados por los grandes medios oficialistas- esa falacia queda expuesta en toda su magnitud, y esta vez sucedió lo mismo. A partir de las expresiones del funcionario de la cooperativa santarroseña se pudo saber que el consumo de energía eléctrica mantuvo una curva ascendente, y constante, a lo largo de los doce años de gobierno kirchnerista. Según sus cálculos, el promedio de ese aumento fue de, nada menos, el 4,5 por ciento anual en forma ininterrumpida. La exacta contracara de lo que está sucediendo bajo el gobierno de Cambiemos que muestra la tendencia opuesta, es decir, una caída pronunciada de la demanda en todos los sectores: residencial, industrial y comercial.
La correlación de este dato con otros de la economía puede servir para ratificar la validez de lo que aquí se expresa. Durante el gobierno anterior hubo una variable que fue descendiendo paulatinamente: la desocupación, que en el año 2003 se encontraba -a nivel nacional- en torno del 25 por ciento y cayó al 6 por ciento en el año 2015 para, a partir de ese momento en que se produce el relevo gubernamental, volver a subir. El conglomerado Santa Rosa-Toay (que es el que mide el Indec) mostró un aumento estremecedor al alcanzar el año pasado la cifra récord en todo el país: nada menos que el 13,2 por ciento. La concordancia entre lo que muestran ambos indicadores es muy significativa y no hacen más que exhibir cómo evolucionó la situación socioeconómica bajo el gobierno anterior y en el actual.