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La «grieta» en la etapa del neoliberalismo

UN REPASO A LA HISTORIA PARA ENTENDER MEJOR

Desde el gobierno nacional se acusa al kirchnerismo por la «grieta». ¿Es una creación artificial o una realidad que siempre acompañó a la historia de este país.
RUBEN DRI*
La «grieta» es una categoría sociopolítica que, desde el gobierno macrista no ha dejado de levantarse cotidianamente, achacándole al enemigo, en este caso, el kirchnerismo, ser su creador. El dirigente político Sergio Massa pretendió construir su proyecto político en una pretendida «ancha avenida del medio» que no pasó de ser un slogan de campaña.
Durante los gobiernos del kirchnerismo y aún actualmente, se lo culpa al kirchnerismo de la existencia de dicha grieta que sería una anomalía que el gobierno en funciones está tratando de superar, frente a lo cual es menester preguntarse si realmente tal fenómeno es una creación artificial, o responde a una realidad que siempre acompañó a la historia de este país.
De la respuesta que demos a tal alternativa depende ahora, y dependerá en el futuro, la política. Hemos escuchado al presidente Mauricio Macri referirse a los setenta o cien años en los que habría existido esa «anomalía» cuyo constructor sería el peronismo. Si esto es así, ¿cuál debería ser la política de superación? Está a la vista lo que está haciendo el macrismo que nada entiende de dialéctica, la destrucción de una de las dos orillas de la grieta, es decir, la destrucción de los sectores populares en la medida en que éstos tengan una organización política. Por eso, el peronismo es el enemigo.

La historia.
Es necesario, para orientarse, recurrir a la historia nacional que necesariamente nos mostrará si la grieta es una construcción puramente artificial creada en un determinado momento de dicha historia, o si es ha estado siempre presente, desde sus mismos orígenes.
Partamos pues, de un determinado momento histórico de nuestra patria, el 25 de mayo de 1810. En ese momento ¿se manifiesta el proceso histórico del país como una unidad monolítica, sin fisura? Cualquier niño o niña que está cursando los grados primarios sabe responder que Moreno y Saavedra estaban peleados. Y no estaban enemistados por diversidad de temperamento, sino por diversidad y oposición de proyectos políticos. La grieta ha comenzado y lo ha hecho con fuerza, sin contemplaciones, crímenes políticos incluidos. Mariano Moreno muere -¿muere simplemente o lo han matado?- en alta mar.
Desde que empezamos, la grieta se hizo presente y lo hizo provocando exilios, persecuciones, crímenes. Mariano Moreno, Castelli, Belgrano de un lado. Saavedra, luego Rivadavia, del otro. La grieta no deja de profundizarse cada vez más.
El citado Rivadavia, Alvear, el Directorio, de un lado. Artigas, Belgrano, San Martín, del otro, la grieta no deja de profundizarse. Cuando San Martín acorraló al poder español en Lima y necesitó el apoyo para terminar con dicho poder, desde Buenos Aires Rivadavia saboteó dicho proyecto y obligó al libertador a reunirse con Bolívar y dejar en sus manos la terminación de la gesta libertaria.
Rivadavia de un lado y San Martín del otro. Nada más gráfico para ver la grieta en funcionamiento. El proyecto de la patria chica, o mejor de la granja británica centrada en la pampa húmeda, con salida por el puerto de Buenos Aires, frente al proyecto de la Patria Grande Latinoamericana. Una grieta de profundidades abismales.

Un abismo.
Dos proyectos enfrentados que dibujan las geografías de todo el continente latinoamericano. En Argentina, de un lado la pampa húmeda y el puerto, y del otro, el interior conformado por las provincias litoraleñas, el noroeste y Cuyo. El proyecto colonial dependiente del imperio británico contra el proyecto nacional, autocentrado. Entre ambos proyectos, una guerra a muerte. Si nos fijamos bien en la geografía, es fácil ver que el proyecto nacional que abarca las provincias del norte, del nordeste y de Cuyo está encajonado, sin salida al mar, que queda en manos del proyecto de la patria chica, granja británica.
Entre ambos proyectos un abismo, la citada grieta que, abierta desde el 25 de mayo de 1810, no deja de condicionar el desarrollo de todo proyecto de país. La batalla de Pavón (1861) en la que Urquiza, caudillo del proyecto federal, entrega el triunfo a Mitre, el dirigente del proyecto colonial; la del Pozo de Vargas (1867) en la que Felipe Varela es derrotado y finalmente la de Cerro Corá (1871) que termina con el Paraguay de Solano López, derrotan el proyecto de Patria Grande.
Aparentemente la grieta ha terminado. El puerto y la pampa húmeda han triunfado. Pero, desde los escombros de la Patria Grande, con el aporte de los hijos de los inmigrantes, el proyecto levanta cabeza con el Yrigoyenismo y con el aporte de la clase obrera, los derrotados, como el esclavo hegeliano, se levantan y ponen en pie el proyecto de la Patria Socialmente Justa, Económicamente Libre y Políticamente Soberana.
¿Desapareció la grieta? No, no se logró la «superación». Los derrotados se recuperaron y volvieron. Se produce entonces un vaivén, un deslizarse de una orilla de la grieta a la otra, sin lograr la superación.
El proyecto de patria chica creyó poder triunfar definitivamente contra el proyecto de Patria Grande provocando un horrendo genocidio. Pero no hubo triunfo definitivo. Desde abajo nuevamente el otro proyecto con las Madres, las Abuelas, los Hijos, los sectores populares que se fueron organizando, se hizo presente y entró a disputar la supremacía. Del 2003 al 2015 volvió la Patria Grande, para caer nuevamente en el 2016.

Desde abajo.
¿Cómo sigue esta historia? Desde abajo nuevamente el proyecto de patria liberada, de Patria Grande, está en las vísperas de retomar con fuerza el proyecto tantas veces truncado. ¿Será esta vez la solución definitiva? ¿Hay solución definitiva en la historia?
No, no hay solución definitiva. Eso sería el fin de la historia y ya sabemos a dónde van a parar esas hipótesis o tesis de fin de la historia. Pero lo que sí es posible y debe buscarse es superar esa grieta que nos condena a un ciclo que no deja de renovarse. Se trata de una dialéctica truncada que siempre se realimenta, de una sucesión de primera negación que nunca logra la negación de la negación.
La solución no puede venir de arriba como nos explica Hegel y lo confirma Marx, sino de abajo. Es desde ese lugar social desde el cual se puede elaborar y llevar a cabo un proyecto superador que sepulte esa grieta. (Extractado de La Tecl@ Eñe).

*Filósofo y teólogo.