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La guerra por otros medios

La doble vara del «periodismo de guerra» no tiene límites. Mientras la vacunación irregular de algunas decenas de personas por parte del Ministerio de Salud de la Nación viene ocupando casi todos los espacios informativos de los grandes medios, las denuncias contra el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por privatizar la campaña de inmunización hay que buscarla con lupa aunque involucre a un universo de personas muy superior.
Las acciones judiciales contra los funcionarios nacionales se replican las 24 horas del día en los grupos mediáticos concentrados, en tanto los procedimientos iniciados contra el gobierno de la CABA solo son cubiertos por los medios -mucho más pequeños- que no responden a aquellas corporaciones.
Hay otras diferencias, aunque de naturaleza política: mientras el gobierno nacional reconoció de inmediato el error y rodó la cabeza de la mayor autoridad sanitaria del país, las autoridades porteñas salieron a defender y justificar su decisión de entregarle miles de dosis a obras sociales y prepagas para que vacunen a sus afiliados.
Esta somera descripción viene a poner de manifiesto, una vez más, que la derecha -hoy devenida en ultraderecha, de acuerdo a la apreciación de un reconocido analista político- está dispuesta a jugar a fondo para erosionar al gobierno del Frente de Todos y con ese objetivo en la mira puso en funcionamiento todo el arsenal que tiene a su disposición. El brazo armado mediático es una de sus alternativas más eficaces, pero no debe olvidarse que el entramado judicial está siempre listo a mover sus piezas en favor del poder real, el que no necesita convalidarse cada cuatro años por el voto popular.
El ninguneo de la visita presidencial a México forma parte de la misma estrategia. En aquel país el Presidente de la Nación tuvo una agenda de actividades muy cargada pero solo tuvo repercusión su respuesta indignada al ametrallamiento mediático contra su gobierno. Con clara intención desdeñosa, las palabras del jefe de gobierno fueron traducidas en clave hegemónica: su contestación fue calificada -cuando no- de «embestida» contra el pundonor de periodistas y jueces.
Una conferencia de prensa de los caciques de Juntos por el Cambio tuvo a su disposición por esas horas el seguimiento en vivo de cinco de los seis canales de noticias. En cambio las actividades del presidente apenas se vieron en uno o dos de esos canales. Lo grosero de esta comparación exime de todo comentario, en especial porque el encuentro entre los mandatarios argentino y mexicano estuvo vinculado, entre otros asuntos de interés bilateral, a la fabricación y distribución de una vacuna contra el Covid-19 en los países latinoamericanos. La dispar importancia de los dos hechos políticos es incuestionable, como también la intención de destacar uno y ocultar otro por parte de la prensa rabiosa.
Este es un año electoral, razón más que suficiente para que el gobierno entienda que debe mejorar su hasta ahora deficiente política de comunicación. Enfrente tiene a los más pesados tanques mediáticos que no paran de usar sus cañones y no alcanza con responder únicamente con la gestión. En nuestro país y en el continente ya quedó demostrado.