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La huella del Covid: el árbol genealógico

PUNTO DE VISTA

POR ALEJANDRO VILLARREAL
Y MANUEL WOLFSON *
(NOTA 15)
Hay mucha discusión sobre el origen del SARS-CoV-2. Algunas personas insisten en que este
virus fue artificialmente creado en laboratorios empleando técnicas de ingeniería genética. Pero
hay estudios recientes en los cuales el material genético del virus fue secuenciado y analizado en profundidad, e indican que esto no es así. De nuestra parte, podemos decir que el SARS-CoV-2 es apenas un miembro en una gran familia de coronavirus. Es similar al resto de sus familiares, pero lo suficientemente distinto como para ganarse un nombre. Eso que lo hace distinto es lo que trae conflicto. ¿De dónde salió esa nueva información que hace al SARS-CoV-2 único? El armado del árbol genealógico del SARS-CoV-2 es el primer paso para entender su origen.
Primero, hay que conocer la secuencia del material genético del virus. Es decir, conocer como se disponen esas cuatro letras del código genético que mencionamos anteriormente. Haríamos lo mismo si tuviésemos que encontrar parentescos entre personas: 1) se obtiene la secuencia del ADN, 2) se superpone con la secuencia de otra persona y 3) se comparan letra a letra pque tan parecido es su material genético. Si el orden y la cantidad de esas cuatro letras del código son exactamente las mismas entre dos secuencias, decimos que tienen un parecido del 100%. Por ejemplo, la similitud entre gemelos que nacieron de un mismo óvulo (o clones) es del 100%. Entre hermanos, no gemelos, será menor y a medida que nos alejamos va a ir disminuyendo el
porcentaje de similitud. Si encontramos dos personas con alto porcentaje de similitud, podemos
decir que están mas emparentados que dos personas con bajo porcentaje de similitud. Al estar
emparentados, podemos pensar que comparten un origen en común. Entre hermanos, por ejemplo, el origen común son sus padres, entre primos, son los abuelos, y así…
Con los virus, pasa igual. Existen otros virus que comparten similitud con el SARS-CoV-2,
algunos de los cuales se encontraron también en otras especies de animales como el murciélago y el pangolín (ya todos hemos visto fotos de un pangolín). El porcentaje de similitud que existe entre el SARS-CoV-2 humano con el del murciélago es cerca del 94% mientras que con el del pangolín es del 90%. Es decir, de las especies estudiadas, un coronavirus encontrado en murciélagos es lo que más se parece al SARS-CoV-2 de humanos. Ese 6% de diferencia entre el SARS-CoV-2 con el coronavirus de murciélago, ¿como aparece? ¿laboratorio o biología?
Recordemos que los virus, en general, pueden ir mutando y cambiando con el tiempo. Estos
cambios son pequeños, insuficientes para explicar una diferencia tan grande entre los dos tipos de virus. Algo llamativo es que el SARS-CoV-2, si bien lo hace, no muta tan rápido como otros virus.
Eso se debe a que, cuando replican su material genético dentro de una célula infectada, usan
mecanismos que «revisan y corrigen» errores de copiado. Sin embargo, hay otro mecanismo por el cual este tipo de virus puede ir variando. Uno bastante peligroso, desde una visión humana.
Aparentemente, si un coronavirus se encuentra dentro de una célula infectada con otra especie de coronavirus, pueden intercambiar material genético entre sí. Es decir, una especie de coronavirus le comparte a la otra un fragmento grande de su material genético, lo que genera archivos de ARN completamente nuevos. Este fenómeno de intercambio de fragmentos de material genético se conoce como recombinación. Para entender la diferencia entre mutación y recombinación, pensemos en este texto. Pueden cambiar cualquier letra y seguramente se entienda todo tal cual.
En el peor de los casos, una letra puede cambiar el sentido de una frase, lo que puede ser grave o no. Eso, es una mutación. Una recombinación sería quitar un párrafo entero y reemplazarlo por uno proveniente de otro texto. Definitivamente, va a tener una repercusión. Puede que le quite el sentido a todo el texto o puede que le dé una perspectiva distinta. La recombinación genética es un evento mucho más dramático que una mutación. Siendo así, la recombinación genética puede incluso cambiar la estructura del virus. La recombinación de material genético viral es un evento muy poco frecuente en humanos. Pero en otras especies, como los murciélagos, se da en mayor frecuencia porque sus células pueden albergar decenas de especies de virus al mismo tiempo permitiendo una alta frecuencia de recombinación. Seguiremos discutiendo este concepto en la Nota 16: «Ecosistemas y pandemia: El murciélago no tiene la culpa».

* Doctores en Biología. Investigadores de Conicet. Universidad de Buenos Aires.