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La iniciativa

El gobierno nacional parece haber recuperado la iniciativa con una serie de medidas que lo muestran con mayor determinación. Si bien la derecha política y mediática no ceja en su propósito de confrontar a fondo con cualquier tema de la agenda, aún los más insignificantes, en los últimos días algunas decisiones de la Casa Rosada ayudaron a abandonar la postura defensiva que venía exhibiendo.
Es muy probable que la evolución favorable de la campaña de vacunación contra la pandemia, alentada por el significativo aumento de los aterrizajes que llegan con su carga preciosa, y la puesta en marcha de un laboratorio que ya empezó a fabricar la Sputnik V hayan obrado como estímulo para los hombres -y mujeres- del Presidente.
Una seguidilla de decisiones del gobierno lo dejan ver mejor plantado ante la oposición y sus mastines mediáticos. Entre ellas se destacan la firme respuesta que el ministro de la Producción le dio a la nueva y belicosa cúpula de la Unión Industrial Argentina; la instalación en el debate público de la reforma del sistema de salud; la anulación del decreto de Macri que privatizaba buena parte de la infraestructura energética -grandes centrales de generación incluidas- y el involucramiento más decidido de varios organismos públicos en las investigaciones que están revelando fuertes distorsiones y abundantes maniobras fraudulentas en el mercado de la carne.
Son temas de gran relevancia política y económica, y en todos ellos el gobierno debe confrontar con círculos de poder nada amigables que tienen en la prensa corporativa un sólido aliado.
El titular del Ministerio de la Producción fue muy elocuente cuando le señaló a la flamante conducción de la UIA su malestar ante el ninguneo de los esfuerzos que viene realizando el gobierno para respaldar a un sector que fue duramente castigado por el macrismo. El ministro no se privó de mencionar el reciente salvataje del Estado a Impsa, la gran industria metalúrgica mendocina, como tampoco el programa de ATP y otras medidas destinadas a auxiliar a las empresas del sector. Y concluyó con un dato preciso del Indec: de las 16 ramas industriales hay 12 que están en franca recuperación con respecto a 2019, el último año de la experiencia macrista.
El debate sobre la reforma del sistema de salud que viene impulsando la Vicepresidenta de la Nación encontró eco positivo en la ministra del área y -sorpresivamente- hasta en su colega del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Es que la pandemia obró el milagro de dejar al desnudo las fuertes inequidades que tiene el actual modelo y, a la par, el rol irremplazable del Estado a la hora de cubrir las falencias. La salud pública es un servicio, no un negocio, pero hay fuertes intereses que no lo entienden así. Tanto desde la esfera privada como desde las obras sociales sindicales saltaron voces de alarma injustificada. Quienes se empecinan en anteponer los intereses sectoriales por sobre los generales, se niegan a aceptar una propuesta superadora destinada a integrar a todos los actores bajo la coordinación activa del Estado. Los mejores sistemas de salud del mundo funcionan en base a este esquema que hoy se está poniendo en discusión. La fragmentación, la superposición de esfuerzos, la dilapidación de recursos, la codicia desmedida de ciertos actores son graves problemas que es imperioso superar.