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La ley de la gravedad pero al revés

REPORTAJE AL GOBERNADOR AXEL KICILLOF

El actual mandatario de la provincia argentina más grande y poblada es la contrafigura del anterior presidente Mauricio Macri, como lo demuestra en sus palabras y los hechos.
MARCELO FIGUERAS
Doctor en Economía, padre de dos pibes divinos, compañero de una mujer brillante -Soledad Quereilhac es doctora en Letras e investigadora del Conicet-, Axel Kicillof llegó a la gobernación de Buenos Aires a los 48 años, después de una trayectoria académica notable. Hoy su figura está en el centro de la escena política, porque está a cargo de los destinos de la provincia argentina más grande y poblada, pero además porque está adquiriendo un peso simbólico como contrafigura. Ante la ola perfecta de la crisis que supo crear, Macri hablaba de tormentas… pero Axel habla de paraguas.
Lo que ocurre en la provincia de Buenos Aires, en la Argentina, no pasa en un «tupper». Está pasando en un contexto internacional donde hay una crisis de representatividad política pero también una crisis del sistema económico, que viene anunciando una nueva catástrofe hace tiempo. Se lo pregunto al político, pero también al doctor en economía:
-¿Cómo imaginás los próximos pasos que pueden suceder en materia de la crisis económica internacional?
-AK: Como economista tendría que decirte, porque además nos encanta aunque no sea del todo cierto: «Esto yo lo anticipé». Me tocó ser ministro de Economía en una época caracterizada por lo que a nuestra oposición le gustaba llamar «viento de cola», pero la realidad es que tuve que atravesar la crisis del 2008, la caída de Lehmann Brothers, las hipotecas, los derivados. Fue la crisis capitalista más profunda desde la del ’30, en eso hay unanimidad. Se inicia en EE.UU. con todo ese lío que conocemos, funde General Motors, funde Lehmann Brothers que era una casa financiera con muchísima trayectoria. Sacudió a EE.UU., donde se duplicó el desempleo. Parecía que era una crisis norteamericana y financiera y terminó afectando a Europa allá por 2010. Todo eso tuvo su correlato político, porque a mí me gusta decir que soy economista pero trato de estudiar las articulaciones y las vinculaciones entre los hechos económicos y su formato político.
Argentina se había desendeudado con Néstor y Cristina, la relación deuda-producto era extremadamente baja, cerca del 38 %. Entonces Macri tenía un margen, se endeudó a niveles de 60/70 % porque estábamos con un nivel de deuda-producto muy bajo. Pero lo que le prestaron se lo patinó en fuga, irresponsablemente.

Lo primero es dejar de caer.
-Te tocó un momento particularmente complicado. Yo me preguntaba si aun así te permitió desarrollar una visión de lo que podría llegar a ser la provincia, si la máquina de impedir dejase de funcionar como viene funcionando.
-El cambio se da rápido porque, a nivel del gobierno nacional, Alberto y Cristina han planteado desde el principio que vuelva el crédito, la tasa de interés bajó 11 puntos. Las tarifas estaban dolarizadas, no paraban de subir. Ya hemos dicho que durante un plazo no subirán; eso cambia la tendencia en cuestiones que hacen a la vida cotidiana de los y las bonaerenses, sean trabajadores o empresarios, sea peones rurales o pequeños productores. Se decretaron aumentos en las jubilaciones, en los salarios, entonces ya hay un mango más en el bolsillo, ya puedo tomar crédito de otra manera, las tarifas no se llevan tanto de mi ingreso.

Se dificulta generar previsibilidad.
Si ves que se viene una tormenta y estás desguarnecido, comprás un paraguas. Y capaz que el tipo que está al lado piensa: Pucha, qué previsor este tipo que ahora permite que yo no me empape. Ese es el papel del Estado. Pero, ¿qué hizo Macri? En medio de la tormenta tiró el paraguas a la basura, o se le rompió, o le sacó el forro y los alambres, se lo dio a otro y le dijo: ‘Ahora, que se compre un paraguas el que pueda’. Y encima el que vendía los paraguas era un primo…
Cuando me tocó ser ministro de Economía, todos decían: Eh, la economía dejó de crecer. Ahora, cuando uno miraba a su alrededor veía grandes potencias que se estaban hundiendo. Entonces uno dice: Capaz que no crecer tanto como antes ya es un objetivo interesante, evitar que caiga. Todos decían: Tienen inflación, pero el salario real no caía. Aunque lo mejor es no tenerla, si vos tenés una inflación del 5% pero el salario no crece también es un problema. El nivel de la inflación siempre será comparado con otra cosa. Lo más importante es que los salarios, las jubilaciones, los ingresos de los pequeños productores, de los profesionales, no estén por debajo.

Derramar de abajo hacia arriba.
Yo soy muy optimista, porque digo: Al que estamos vacunando hoy ya le cambiamos la vida. Entonces, aunque sea en la peor de las adversidades, mejor que haya un Estado que cuida, protege, acompaña a los que más lo necesitan; y a los demás también, porque como dijo Alberto, cuando vos le subís el sueldo al jubilado no la manda a Panamá, va y la gasta en un comercio y se empieza a mover de nuevo la rueda. Paradójicamente, en economía la Ley de la Gravedad funciona al revés. Lo digo para los que hablan de la teoría del derrame. El derrame tiene que ser de abajo hacia arriba, si uno quiere distribuir bien.
Ya se están viendo efectos con lo que se hizo a nivel nacional y provincial. Uno espera hoy que cambie la tendencia. Dejar de caer ya es mucho, cuando uno viene de tanta pérdida y de tanto deterioro. Es importantísimo que lo que más necesitan sientan que hay de nuevo un Estado que se ocupa, que pone el cuerpo, que no se borra, que no le echa la culpa a nadie, que puede decir miren, esto es tal cosa o tal otra pero no en el marco de no me ocupo, sino de que me empiezo a ocupar. (El cohete a la Luna)