domingo, 27 septiembre 2020
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La ley y el papelón de un pedido ilegal

LA SEMANA PAMPEANA

I – La crisis de los agroquímicos en la provincia, provocada por la irresponsabilidad de los laboratorios productores e importadores que dejaron pasar los plazos legales y no pusieron en marcha los centros de reciclado, tuvo sobre el fin de semana un capítulo más con la «marcha de productores» destinada a presionar al gobierno para que levante la prohibición de comercializar.
Con el apoyo de Cambiemos, cuyos diputados y senadores fogonearon la peregrina idea de que la ley puede burlarse porque se trata de la producción agropecuaria, un puñado de propietarios de explotaciones agropecuarias se dirigió hacia la secretaría de Ambiente para entregar un petitorio donde piden se levante la prohibición. El argumento, que anticiparon en los medios los legisladores del Pro y del radicalismo, es que la culpa «también» es del gobierno porque no controló que la fundación «Campo Limpio» cumpliera con los plazos de construcción de esos Centros de Acopio Temporario (CAT). Tal argumento, se sabe y se ha publicado, es falso. Desde hace meses se viene urgiendo a Campo Limpio a que termine esos centros. Lo curioso es que algunos de los representante de los propietarios de campos que ingresaron a la dependencia pública con tal pretensión y tal acusación contra los funcionarios estuvieron presentes en las reuniones donde, desde hace meses, se le pedía a Campo Limpio que se apurara con los CAT y fueron testigos de esa preocupación oficial por el cumplimiento de la ley.

II – Lo extraño es que la manifestación se dirigió hacia el gobierno de la provincia y no hacia la fundación o los laboratorios que la integran que son los verdaderos responsables de la crisis. Así, tanto los manifestantes como antes los legisladores del Pro y el radicalismo que los orientaron en ese sentido, arrojaron sus dardos y cargaron las tintas más sobre la labor del Estado provincial que en la irresponsabilidad de las empresas privadas que producen esos agroquímicos. Esta mirada pareció ser más el fruto de un viejo prejuicio contra el Estado, al que históricamente han cuestionado como el origen de todos los males.

III – A los ojos de la sociedad, la marcha y su inexplicable e ilegal pedido a un gobierno que aplicó la ley, fue una manifestación de macrismo residual. El pedido de que la ley no se aplique para ellos, los desnudó en su intencionalidad de clase y su mermado número evidenció que, pese a su arrogancia de presentarse como representantes del campo, son una ínfima minoría cuya intención nada tiene que ver con defender la «producción», sino la de aprovechar cada ocasión que se les presente para expresar su oposición política y su intención de colocarse por encima de la ley y del resto de los ciudadanos.

IV – La semana dejó en claro que los pampeanos, nacidos en este «patio trasero», no nos resignamos al papel que la negligente geopolítica nacional nos depara, alojados como estamos en una porción del territorio nacional que surgió de lo que le sobraba a las viejas provincias. La Pampa es la única provincia patagónica que carece de acceso al mar o a la cordillera o a la frontera con Chile. Privados luego de nuestros ríos interiores, y en peligro de perder ahora el Colorado en manos de la avidez mendocina por negar las cuencas y apropiarse de los recursos hídricos interprovinciales.

V – Tres pampeanos que llegaron en moto a la laguna del Atuel fue, a su manera, un acto de reivindicación de esos que vienen cargados de simbolismo. La pampeana discípula de Pikerty que estuvo con Alberto Fernández en la reunión que el presidente tuvo con el prestigioso economista, fue otra presencia cargada de significado para los habitantes de esta provincia. La joven participó de esa reunión donde el economista que advierte al mundo sobre las consecuencias catastróficas del camino de concentración del capital y generación de mayor desigualdad, tuvo con el mandatario, preocupado como está por generar mecanismos de distribución de la riqueza en la Argentina. La sucesión de apoyos a la posición pampeana contra Portezuelo que se conocieron ahora de Río Negro y Neuquén y, el casi seguro que se escuchará en breve de Buenos Aires, fue también, en la semana una muestra del papel que está cumpliendo este «patio trasero» en la conformación de una nueva conciencia en la utilización compartida de los recursos. (LVS)