Inicio Opinion La máquina de impedir

La máquina de impedir

No hay medida o anuncio del gobierno nacional que no sea boicoteado por la oposición de derecha. Ahora fue la declaración de servicios públicos para actividades como la telefonía celular, la televisión paga e internet que vuelven, de este modo, a estar bajo regulaciones del Estado que Mauricio Macri eliminó apenas asumió la presidencia.
La máquina de impedir macrista salió con los tapones de punta con la virulencia de siempre. Ahora hablan, mintiendo desde luego, de «estatización de los servicios de comunicación» cuando en verdad seguirán siendo gestionados por privados aunque con mayores controles públicos. En cualquier momento volverán a gritar: «comunismo», tal como lo hicieron cuando salieron en defensa de los dueños de Vicentín, la empresa que más aportó a la campaña electoral de Macri y recibió, como recompensa, créditos por casi 20 mil millones de pesos del Banco Nación, buena parte de ellos cuando ya había entrado en cesación de pagos. Hoy esos empresarios «amigos» están investigados por la justicia penal en virtud de la gran cantidad de operaciones oscuras que cometieron, entre ellas lavado de activos, exportaciones fraguadas, evasión impositiva, etcétera. Por esta «buena gente» la oposición salió a la calle con banderas argentinas arrastrando a muchos que creen pertenecer a la elite económica por poseer un cero kilómetro o una quinta con pileta.
Los palos en la rueda a la reforma judicial van en la misma dirección. La derecha macrista y sus aliados radicales y carriotistas no quieren cambios en un Poder Judicial que fue colonizado por ellos con jueces trasladados sin concurso ni acuerdo del Senado, con un procurador General puesto a dedo, con tribunales desmantelados por fallar en contra de los deseos del Poder Ejecutivo, con una «mesa judicial» que fue un verdadero grupo de tareas para hostigar e incluso remover magistrados que no se sometían a sus órdenes…
Cuando estuvieron en el gobierno gestionaron siempre en favor de los grandes empresarios; y ahora en la oposición siguen haciendo lo mismo. Su pertenencia de clase los lleva siempre a defender a los ricos y poderosos, y han logrado arrastrar tras de sí a dirigentes y espacios políticos travestidos que se olvidaron de su pasado. El negociado de los parques eólicos, el «regalo» de dos centrales eléctricas a los amigos del expresidente -hoy con vacaciones de lujo en Europa-, el intento de defraudar al Estado con la deuda del Correo, el desfalco al tesoro público con los negociados por las autopistas, los aumentos desmesurados concedidos a las empresas petroleras muy por encima de la devaluación… Y como contracara perfecta: el aumento de la pobreza, la duplicación del desempleo, la caída brutal de los salarios ante la inflación, el cierre masivo de Pymes, el endeudamiento colosal con el FMI… Tal fue el saldo de su gestión de gobierno depredadora y esta mínima enunciación alcanza para saber quiénes son y qué intereses defienden.
Hoy, desde la oposición, siguen cumpliendo el mismo papel, por esa razón se han lanzado a erosionar prematuramente al actual gobierno nacional obstaculizando todas las iniciativas que tiendan a construir una sociedad menos desigual.