La ONU no duda: somos víctimas

LA SEMANA PAMPEANA

I – La Argentina, cuya canciller intenta presidir las Naciones Unidas, recibió en la semana una grave advertencia que es, además, un verdadero papelón internacional. Ese organismo reconvino a nuestro país por la insostenible situación de victimización a que se somete desde hace décadas a los pampeanos a quien se les niega su acceso al agua del Atuel por decisión unilateral de la provincia de Mendoza con la complicidad de la Nación. La noticia cayó como un baldazo de agua fría sobre la recalentada soberbia mendocina que, después de años de ningunear los derechos pampeanos con la complicidad de la Nación, comprueban, una vez más, que sus argumentos no resisten el menor análisis y, en su pertinacia ha dejado expuesto a nuestro país a la vergüenza internacional de ser puesto en el lugar de los violadores de derechos humanos.

II – El apoyo de las Naciones Unidas llega a La Pampa a poco de otro pronunciamiento trascendente como lo fue la opinión de la Procuración sobre la existencia de un conflicto no solucionado por el incumplimiento del fallo de la Corte de 1987 y la existencia comprobada de daños ambientales y humanos. Que sea ahora la ONU la que se pronuncie de esta forma, representa un enorme reconocimiento internacional a la lucha que históricamente han llevado adelante los pampeanos en inferioridad de condiciones y contra todas las adversidades políticas que llevaron a sucesivos gobiernos nacionales a convalidar de una u otra forma la injusta apropiación de un recurso que es también pampeano.

III – Vale la pena detenerse a leer lo que dijo el Relator Especial de la ONU sobre el Agua y el Saneamiento, Léo Heller: “El Gobierno de Argentina tiene que tomar medidas urgentes para proteger los derechos humanos de los residentes de las comunidades rurales de la provincia de La Pampa que han vivido durante décadas sin acceso adecuado al agua. (…) Los Gobiernos Provinciales y el Gobierno Nacional no se han comprometido lo suficiente para garantizar una solución adecuada a la dramática situación causada por la falta de agua en el oeste de La Pampa. (…) Incluso, se puede constatar que, desde la construcción del embalse, se ha tolerado el uso unilateral del Atuel por parte de la provincia de Mendoza, sin preocuparse por los efectos negativos en las víctimas (…) Otro problema aún más grave es que el cumplimiento de los derechos humanos de las víctimas no ha sido el objetivo principal de los poderes públicos, lo que hace que se siga impidiendo el acceso de las comunidades afectadas al agua potable necesaria para usos personales, domésticos, para la producción de alimentos”. (…) Hay que evitar la perpetuación del conflicto interprovincial que implica la denegación del derecho humano al agua y a la alimentación a muchos argentinos y hay que recordar que, independientemente de la delegación de esos servicios, la principal obligación de garantizar los derechos humanos para todos es del Estado”.

IV – Que la ONU no dude en calificar a los pampeanos como “víctimas” de esta complicidad mendocina y nacional para dejar sin un recurso a los habitantes de otra provincia, da una idea de la impresión que el caso causa en quienes toman conocimiento de su existencia y de la historia del despojo. Los expertos de la ONU que así califican el caso del robo del Atuel, a su vez, descargan la responsabilidad final en el Estado argentino. En el Poder Ejecutivo, que omite actuar para que se respeten los derechos pero también hacia su Poder Judicial que tolera una violación de derechos de tanta magnitud sin molestarse en pedir, por lo menos, el cumplimiento del fallo de 1987 que debía devolver un caudal mínimo a La Pampa.

V – Ahora en Mendoza, aún los más duros de los duros que no querían siquiera hablar con La Pampa y menos refrendar los mezquinos convenios que accedían a firmar, han cambiado su posición y quieren volver atrás la historia y volver a los pactos por ellos violados. Pero ya es tarde. El mundo ha cambiado y ya no tolera que estos despojos se realicen impunemente. Podría decirse que a los mendocinos recalcitrantes los mató la angurria. Ahora, cuando ven que hasta la ONU le da la razón a La Pampa, ese patio trasero donde volcaban en los años de crezca los excedentes como una gran cloaca, toman conciencia que comenzó el fin de una larga historia de abusos que tuvo a miles de pampeanos como víctimas.

VI – Por desgracia para ellos, el gobernador actual no está dispuesto a entregar “el río por un caño” como lograron cambiarnos en los 90 cuando necesitaban el aval pampeano para apropiarse de los Nihuiles y hubo aquí quien no estuvo a la altura. (LVS)

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