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La Pampa, Nación, El Nihuil e Itaipú

Finalmente la vieja advertencia de los pampeanos se hizo realidad. Argentina tuvo que pedirle a Brasil que libere agua de la represa de Itaipú ante la extraordinaria bajante que afecta al río Paraná. Hoy quedó demostrado en los hechos que Itaipú es a la Argentina lo que El Nihuil a La Pampa, con lo cual nuestro país corre el riesgo de perder autoridad internacional para exigir el cumplimiento de normas de regulación de ríos compartidos al no respetarlas dentro de su propio territorio.
La Nación y La Pampa comparten exactamente la misma posición con respecto a sus jurisdicciones vecinas en lo que concierne a los recursos fluviales comunes. Ambas se encuentran aguas abajo de las cuencas que comparten. En el plano internacional los ríos Pilcomayo, Bermejo, Paraguay, Paraná y Uruguay compartidos con Bolivia, Paraguay y Brasil; y en el plano interprovincial los ríos Colorado, Atuel y Salado con Mendoza y otras provincias.
Por estos días el gobierno argentino se vio en la necesidad de solicitarle a su par brasileño que abra las compuertas de la gigantesca represa de Itaipú para que el Paraná recupere caudales en esta fuerte temporada de sequía. El país vecino respondió afirmativamente y el gigantesco río volvió a reverdecer y a cumplir con su importante rol ambiental pero también a permitir que muchas poblaciones ribereñas normalicen sus sistemas de captación de agua para consumo y que se restablezca la navegabilidad interrumpida por la falta de caudales. Es bien sabido que por esa gran vía fluvial salen las exportaciones agropecuarias desde el enorme puerto de Rosario.
La Pampa no tiene esa posibilidad. Cada vez que le pidió a su vecino de aguas arriba -Mendoza- que deje escurrir un mínimo caudal del río Atuel la respuesta fue negativa. Por lo demás, el caso pampeano es mucho más grave que el nacional pues el Atuel fue cortado en forma total y dejó de correr por territorio pampeano -salvo excepcionales crecidas o sueltas muy esporádicas- provocando una catástrofe ambiental y humana.
Esta similitud extraordinaria que hermana a la Nación y a La Pampa frente a un problema común, debería haber bastado para encontrar un eco más favorable en la Casa Rosada a los viejos reclamos de los pampeanos ante la contumacia mendocina. De paso, no está de más recordar ahora que fue el Estado nacional el que construyó El Nihuil y toleró el corte total del río sin proteger los intereses de La Pampa que, por su calidad de territorio nacional, estaba bajo su tutela política en esos años. Mendoza hasta se permitió desobedecer la resolución 50/49 de la Dirección de Agua y Energía Eléctrica de la Nación, que ordenaba tres sueltas anuales de agua, sin ninguna consecuencia ni reacción de Nación ante semejante atropello.
En este nuevo escenario el caso del Atuel adquiere una relevancia extraordinaria al exceder por mucho el marco regional. El antecedente de permitir que una provincia se apropie íntegramente de un río interjurisdiccional en abierto perjuicio de otra, deja al Estado nacional en situación de debilidad ante eventuales desacuerdos o conflictos que en el futuro pudieran plantearse con los países vecinos.