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La pandemia no da tregua

La segunda ola de la pandemia está superando con creces los pronósticos más sombríos. Las estadísticas que se conocieron ayer fueron impactantes, tanto las correspondientes a La Pampa como a nivel nacional. En nuestra provincia, hasta hace muy poco el límite de los quinientos contagios diarios era considerado una señal de alarma. Al momento de escribirse esta columna ese temido nivel casi que se ha duplicado. Algo muy parecido sucede en muchos distritos del país en donde el aumento de los alcanzados por el Covid-19 no se detiene.
Otro dato que añade zozobra es la propagación de nuevos linajes del virus, que han demostrado ser mucho más contagiosos y afectar a personas más jóvenes. De hecho, el Instituto Malbrán confirmó la presencia de la cepa de Manaos en La Pampa y otras provincias. La reducción del promedio de edad en los centros de internación pampeanos ya fue confirmada por las autoridades sanitarias.
Entrevistada por este diario, la presidenta de la Sociedad de Argentina de Virología, una destacada científica oriunda de nuestra provincia, no dudó en señalar que «hay que parar todo» debido a que «los terapistas están exhaustos», lo cual provoca un «stress sanitario» en el sistema de salud. También aportó otro dato muy inquietante: las nuevas variantes del virus son más agresivas para el organismo humano lo cual obliga a derivar un porcentaje mayor de personas internadas en terapia intensiva al sector de respiración asistida y, entre ellos, es menor el nivel de los que sobreviven. El aumento de fallecidos en los últimos días no hace más que ratificar ese fenómeno.
En las últimas horas varios médicos pertenecientes al sector privado y reconocidos en nuestro medio por su solvencia profesional, sumaron sus voces para alertar a la población con respecto la necesidad imperiosa de incrementar los cuidados tanto individuales como sociales. Como una saludable forma de complementar las recomendaciones que se divulgan desde el sector público, han reforzado los mensajes que hasta ahora llegaban desde el gobernador, el ministro y el subsecretario de Salud y los responsables de las áreas específicas que deben bregar contra el azote de esta pandemia.
El gobierno pampeano viene incrementando las restricciones de circulación social, entre ellas la presencialidad en las aulas del sistema educativo. Esta decisión, lamentablemente, continúa siendo objeto de polémica en los distritos del país gobernados por la derecha (tanto en su versión macrista como peronista). Empecinados en ignorar las consecuencias sanitarias de la circulación de personas que genera el sistema educativo en el seno de la sociedad, se han encolumnado tras una causa estéril, con mayor preocupación por las resonancias electorales que por la salud pública.
Este presente tan sombrío vuelve a poner sobre el tapete la necesidad de contar con una conducción unificada del manejo de la pandemia en base a la coordinación estratégica entre el gobierno nacional y los gobernadores. El irracional cuestionamiento al DNU presidencial que propició el tándem Rodríguez Larreta-Corte Suprema, es lo último que se necesitaba en esta emergencia.