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La peor secuela de las dos pandemias

No es una buena noticia para los pampeanos el hecho de que su capital figure al tope del ranking entre las ciudades con más desempleo en el país, según los datos que brindó el Indec para el segundo trimestre del año. Con el 13,5% de desocupados el conglomerado Santa Rosa-Toay superó a sus inmediatos seguidores: Gran Córdoba y Gran Tucumán-Tafí Viejo, ambos con el 12,4%; en tanto en el área más densamente poblada del país se llegó al 10,5% en el Gran Buenos Aires y al 9% en la Capital Federal.
En verdad, con toda la carga negativa de estos números, es para destacar que en el conjunto nacional el desempleo registró cifras más bajas este año (9,6%) que en 2020 (13,1%) y 2019 (10,6%). En tanto que la serie estadística del último quinquenio muestra a las claras el efecto devastador de la otra pandemia: el modelo que impuso el gobierno de Mauricio Macri. Es notable cómo la secuencia de los números de la desocupación muestra una tendencia creciente desde el primero al último año de esa calamitosa experiencia neoliberal.
En lo que concierne a la capital pampeana, el alto crecimiento que muestra el desempleo en el segundo trimestre coincide exactamente con el momento en que más fuerte golpeó el Covid-19 en nuestra provincia con registros que superaron los 700 contagios por día.
Otros datos muy significativos del informe del Indec revelan que la cuarta parte de la población ocupada busca activamente otro empleo o desea extender su jornada de trabajo. Ello obedece a una de las consecuencias más nocivas de la sucesión de las dos calamidades -el macrismo primero y la pandemia después-: la abrupta caída del poder adquisitivo del salario. Y para seguir con las malas noticias aparece otra estadística ominosa: en el conjunto de los asalariados el 31,5% no está registrado o, como se dice vulgarmente, trabaja en negro, sin ninguno de los beneficios establecidos por la normativa legal en nuestro país (aportes jubilatorios, vacaciones, obra social, etc.).
Es muy probable que el próximo informe del Indec sobre el desempleo, el del trimestre actualmente en curso (julio-agosto-septiembre) refleje los efectos de la recuperación económica que se está registrando con la superación paulatina de la pandemia. Los datos de la macroeconomía están mostrando un rebote aunque hasta ahora no se observa ningún «efecto derrame» sobre la calidad de vida de los sectores populares. Es, precisamente, el tema central del debate abierto por las recientes elecciones con sus resultados que sorprendieron tanto al oficialismo como a la oposición.
Lo que queda muy claro es que, más allá de los comicios, resulta urgente intervenir con políticas activas para reducir los altos niveles de desocupación y de empleo no registrado. Se trata de las medidas que con más ansiedad esperan millones de argentinos, y muy especialmente los jóvenes a quienes tanto les cuesta insertarse en el mundo laboral.
El gobierno nacional y el provincial lanzaron sendos programas destinados a estimular la incorporación de mano de obra en la actividad privada, asumiendo el Estado buena parte del denominado «costo laboral». En los próximos meses los resultados dirán si se acertó o no con la metodología.