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La pesada herencia que deja Macri

LO QUE LE ESPERA AL GOBIERNO QUE SURGIO EN LAS URNAS

Inflación, pobreza, endeudamiento, reservas, tarifas, caída del consumo… No hay índice económico que se salve del naufragio. Alberto Fernández no tendrá respiro.
GUILLERMO GAMMACURTA
Para el flamante presidente electo, difícilmente exista la luna de miel de 100 días. Un repaso por los números de la economía anticipa una creciente tensión ya que la actividad económica se encuentra en niveles mínimos desde 2001, con un consumo que en los 45 meses de gestión de Mauricio Macri registró caídas en 42 meses.

Inflación.
Uno de los primeros puntos que aparece como parte de la herencia que ahora Macri le deja a Fernández es la inflación. Cuando aún era jefe de gobierno, con tono sobrador Macri decía: «La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar». Este año la inflación rondará el 55% y en los cuatro años de mandato acumulará más de un 290%.

Tarifas.
Es cierto que el atraso tarifario heredado del kirchnerismo lucía como un problema de difícil resolución. Pero el mejor equipo de los últimos 50 años levantó el cepo cambiario y liberó y dolarizó el precio de las tarifas. Sin gradualismo ni previsión, el tarifazo impactó de lleno en los bolsillos de los particulares y en las empresas. Si se toma punta a punta, desde diciembre de 2015 a junio de 2019 el aumento en las tarifas de electricidad totaliza 3.240,1% y en el gas 4.096,3%, tal el cálculo de la consultora CEPA.

Deuda y dólar.
Desde la salida del cepo K el dólar pasó de 9,84 a los actuales 65 pesos, un incremento de más del 560%, bastante más que la propia inflación. A mediados de 2018 Macri decidió volver al FMI para conseguir los dólares que se utilizaron para contener la ferviente dolarización. En un hecho inédito en su historia el organismo apostó un pleno a la continuidad de Macri y aprobó un desembolso de más de $50.000 millones.
Según un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) la deuda pública creció más del 50% entre diciembre de 2015 y junio de 2019, lo que representa un monto de más de 334.000 millones de dólares. En ese periodo, también se fugaron 73.160 millones.
Fernández, además de recibir la banda presidencial también recibirá las deudas. El informe de la Undav sostiene que el próximo gobierno «deberá enfrentar vencimientos por 223 mil millones de dólares. De los cuales, 173 mil millones están nominados en moneda extranjera. Los pagos al Fondo se concentran en 2022 y 2023, cuando se deberán desembolsar unos 45 mil millones de dólares». Argentina deberá enfrentar vencimientos en dólares por un total de 100 mil millones de dólares en el período 2020-2023″.

Reservas.
La dolarización provocó una sangría de dólares en el Banco Central, que es permanentemente monitoreada por el equipo de económico de Alberto Fernández. Al respecto, el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, analiza: «Una estimación sobre la necesidad de dólares por intereses de deuda, pagos de capital (incluyendo reperfilmiento de pagos), superávit comercial y FAE (conservadoras y sin retiro de depósitos) implica que los niveles de reservas a diciembre serán tolerables. Se llegaría con 40.000 millones de dólares. De modo que, si se descuentan los préstamos del BIS, el swap chino, el oro y los encajes por depósitos en dólares, las reservas operativas a ese momento serán alrededor de 8.000 millones de dolares».

Pobreza.
Primero fue el eslogan de campaña «Pobreza 0» pero luego Macri acuñó la frase «por la meta que quiero que se me juzgue es si pude o no reducir la pobreza». El último informe del INDEC de septiembre pasado, consignó que la pobreza saltó al 35,4% durante el primer semestre de 2019, con lo que ya afecta a casi 16 millones de personas. La medición señaló que, en el período enero/junio de 2019, el 7,7% de la población se encontraba en situación de indigencia.
El dato será peor a fin de año, cuando el impacto de la devaluación pos PASO se termine de trasladar a precios y la inflación cierre el año con un incremento en torno al 55%. A fines de 2019, la pobreza alcanzará a cerca del 40% de la población. Con estos indicadores se encontrará Alberto Fernández cuando asuma en Balcarce 50. Detrás de esos números se esconde un demanda reprimida, sostenida por el gobierno de Cambiemos con los planes sociales y subsidios, pero que desde el 10 de diciembre comenzará a presionar en distintos estamentos sociales.

La producción.
Uno de los sectores más afectados por el modelo M es la industria. Desde el inicio, Macri planteó la necesidad de que las empresas se reconviertan para competir con el mundo. Así, en un mundo en donde impera el proteccionismo y la guerra comercial sacude el comercio internacional, el gobierno de Cambiemos decidió abrirse al mundo sin darle a las empresas locales las condiciones de competitividad necesaria.
Claramente, la industria venía desde 2011 en una meseta en la actividad, pero el tarifazo, la caída del consumo interno debido a la pérdida de poder adquisitivo de la población, las tasas de interés exorbitantes y consecuente falta de financiamiento y la apertura de importaciones, fue un combo muy difícil de soportar para las empresas, y sobre todo para las pymes, el eslabón más frágil de la producción local.
En el caso de las Pymes de menos de 100 empleados, en el periodo de diciembre de 2015 a junio de 2019 cerraron 23.051 empresas y se perdieron 146.855 empleos industriales, según los datos de la consultora CEPA.

Economías regionales.
En cuanto a las economías regionales, las políticas de Cambiemos no produjeron el efecto esperado en cuanto a niveles de prosperidad. Los vaivenes de la economía y la baja del consumo interno impactaron en muchas producciones locales. La fuerte devaluación de comienzos de año le dio un poco más de competitividad a algunos sectores, pero los problemas estructurales siguen sin solución. (Extractado de Ambito).