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La primera alegría de Cambiemos

Las elecciones de este domingo tuvieron un rasgo distintivo con respecto a sus antecesoras provinciales: mostraron el primer triunfo de Cambiemos con la victoria de Gerardo Morales en Jujuy. Beneficiado por la división del peronismo Morales obtuvo una cómoda ventaja aunque en las urnas cosechó 14 puntos menos que hace cuatro años.
En Tucumán y Entre Ríos el triunfo del peronismo fue holgado en tanto en Chubut, el massista y sucesor de Mario Das Neves, Mariano Arcioni, revalidó títulos aunque a solo siete puntos del kirchnerista Carlos Linares. En la provincia patagónica ambas expresiones del panperonismo reunieron el 70 por ciento de los sufragios emitidos.
En tanto en las PASO de Mendoza el radical Rodolfo Suárez más que duplicó al candidato del PRO, Omar De Marchi, mientras en el peronismo, la kirchnerista Anabel Fernández Sagasti derrotó por escaso margen a Alejandro Bermejo.
La jornada electoral dejó ver que los dos únicos festejos que tuvo la alianza Cambiemos en lo que va del año electoral llegaron de manos radicales en Mendoza y Jujuy, mientras el resto fue para el peronismo o expresiones provinciales.
Pero ayer también se registró otro hecho llamativo; con la derrota del actual intendente radical Sergio Varisco -procesado por narcotráfico y en vísperas de afrontar un juicio- en la ciudad de Paraná, suman tres las capitales de provincia que el macrismo cede ante el avance del peronismo. Los otros dos casos fueron la ciudad de Córdoba y Santa Rosa.
Este cambio de mano viene a relativizar un argumento que esgrimen con fervor los grandes medios porteños: los oficialismos tienen poco menos que sus triunfos asegurados. Encabalgados en esta verdad a medias buscan instalar la idea de que en octubre, en las elecciones nacionales, en la provincia de Buenos Aires y en la Capital Federal, cabe esperar un triunfo de Cambiemos. Este apresuramiento cuando todavía faltan cinco meses para esas definiciones, intenta contrarrestar el «efecto de las encuestas» que se han divulgado hasta ahora. En todas ellas los candidatos del peronismo Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner encabezan con comodidad las preferencias del electorado nacional mientras a Mauricio Macri -que todavía no resolvió quién lo acompañará en la fórmula- se lo ve en un segundo lugar a variable distancia. En tanto en la CABA y en la estratégica provincia bonaerense los candidatos macristas sí muestran claramente más solidez que el propio líder del PRO.
En esta guerra de posiciones con batallas que se están librando anticipadamente en las provincias, con vistas al gran enfrentamiento final de octubre, se está observando una acumulación de fuerzas que, en principio, beneficia a la oposición. Los notorios esfuerzos invertidos en dinamitar el acercamiento de Sergio Massa al peronismo por parte de la prensa y los operadores oficialistas parecen estar fracasando. Para desesperación del macrismo, la «avenida del medio» se está angostando con la fuerza centrípeta creciente del binomio AF-CFK, y sus otrora rutilantes figuras -Lavagna, Urtubey, Pichetto- no paran de desinflarse en las expectativas generales.