La quinua y una historia de su extraño recorrido

DOMINICALES

La quinua se instaló en el uso actual porque la NASA la “descubre” y la convierte en un producto de importancia para hacerla alimento de los astronautas por el hecho de que contiene muchas proteínas. Por eso sale al mercado y ahora se vende por su valor alimenticio.
Pero este saber no comienza con la NASA, sigla de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos. Tiene cinco mil años de vigencia en la región andina.
Las expresiones anteriores son tomadas de lo que dice la especialista en etnobotánica Lelia Pochettino, en una nota que apareció publicada en el diario Página/12 a mediados de octubre.
En el curso de ese reportaje surgió el tema de estos “descubrimientos”, que se han repetido para muchos de los usos tradicionales de los pueblos precolombinos. Este saber quedó confinado a los reductos menos accesibles de los sobrevivientes del proceso de colonización. El de la quinua no ha sido el único de los conocimientos que fueron desvalorizados por el europeo que llegó a América con el convencimiento de que nada había que aprender a estas etnias inferiores. Tales europeos no venían movidos por el afán científico. Quien no lo sepa puede comenzar por leer a Eduardo Galeano, en particular su Las venas abiertas de América Latina, libro que ha tenido enorme influencia para ponerle fin al embeleco del Día de la Raza.
Pochettino explica que este desconocimiento del valor de algunos de los saberes de los pueblos precolombinos ya tiene un nombre: biopiratería. Cuenta que esta forma de despojo existió siempre pero que recién en los últimos años se ha comenzado a protestar y que fue a fines de los 80 cuando el Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración crea la voz biopiratería para designar la apropiación de saberes acerca de la naturaleza en general, sin el consentimiento de las comunidades originarias. Los países del norte, ricos en tecnología, fueron los que comenzaron a interesarse por ver qué había de cierto en esas tradiciones y qué podía aprovecharse o desarrollarse a partir de ellos. Apropiándose de tales saberes se acorta el tiempo de experimentación. Luego, se hizo una apropiación del conocimiento aborigen en alimentación y medicina para el desarrollo productos alimenticios y medicamentos, previo registro de la patente y de asegurarse la exclusividad del beneficio económico.
Nuestra etnobotánica citó el caso de la maca, en Perú. Es un energizante que se ha usado por miles de años en una pequeña región de Perú. Lo “descubre” una compañía de los Estados Unidos y lo patenta. Entonces fue cuando se manifestó la reacción. Perú, por medio de su instituto de Defensa de la Competencia y Protección de la Propiedad Intelectual, formuló una protesta formal. Otro tanto ha sucedido con el ayahuasco, cuyos usos milenarios se conservaron en pueblos de la Amazonia peruana y ecuatoriana.
En cuanto al uso de la quinua, dijo la experta que ha influido mucho en el cambio de hábitos alimentarios (hacia un régimen menos carnívoro, más apegado a los granos y frutos naturales). Este cambio está ahora en plena expansión. La quinua (ésta es la forma verbal usada por Pochettino) está ahora en muchas recetas. Todo lo que se hace con arroz y trigo se puede hacer con la quinua.
En la nota periodística mencionada se recordó también que, en la Patagonia, el biólogo Eduardo Rapoport inició el estudio y difusión de las malezas comestibles, a las que llamó “buenazas”. El grupo de Rapoport, en el que figuró la bióloga Ana Ladio, ha fomentado el uso de malezas para elaborar comidas, luego de haber recuperado y sistematizado saberes que perduraron a través de cultivadores que, si bien no las producían para la venta, las seguían usando privadamente. El mercado no las valoraba ni ha completado su valoración.

Nobel.
Este año sorprendió el comité Nobel de Suecia al asignar el premio anual de letras a Bob Dylan, cantautor, “por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición (norte) americana de la canción”.
Descolocó a los literatos que tenían expectativas, pero quizás abrió el camino para que se advierta que la relación entre poesía y música y, más en general, entre letras y música, es un camino que ha venido siendo recorrido desde antiguo. Y que no hay caminos excluyentes en el empeño por dar expresión a la realidad natural y social.

Guterres.
El portugués Antonio Guterres fue designado secretario general de las Naciones Unidas para el período de cinco años que comenzará el 1 de enero próximo.

La votación fue por unanimidad y se pudo apreciar que existe una expectativa favorable por considerarse que Guterres puede “sacudir a la ONU” mediante algunas reformas internas. Aparte de su experiencia política en Portugal, este socialista de 67 años fue primer ministro en su país. En las Naciones Unidas fue Alto Comisionado para Refugiados.
El secretario saliente Ban Ki-Moon no conformó y ahora se oyó decir que fue un mal comunicador y muy reticente para adoptar acciones fuertes en la mayoría de las crisis de los últimos cinco años.
Se verá si Guterres puede superar el hecho de que el Consejo de Seguridad no está precisamente unido en su apreciación de la causalidad de los conflictos actuales, especialmente la guerra en Siria. La capacidad política de Guterres afrontará una prueba severa.
Jotavé

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