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La tragedia vial de la Ruta 2

LA INFRAESTRUCTURA VIAL COMO DESENCADENANTE DE ACCIDENTES

Por Hernán de Dios Herrero
El Siniestro vial producido hace pocos días en la Ruta 2, donde el ómnibus que transportaba a un contingente de escolares se salió de la calzada hacia la cuneta lindera, circulando por ella para luego volcar al intentar volver al pavimento, afectó emocionalmente a todos los argentinos de manera mucho más profunda dada la corta edad de las víctimas.
El chofer del ómnibus, que está siendo investigado, ha manifestado en su descargo que el vehículo se le fue de control por una ráfaga de viento seguida de una explosión, viéndose obligado además a esquivar una deficiencia en la superficie pavimentada, todo lo cual llevó a que el móvil se saliera de la línea del carril y se dirigiera a la mencionada cuneta lindera existente en el cantero central que separa ambas manos. Asimismo asegura no haberse adormecido y que tampoco se encontraba usando el teléfono ni alcoholizado, aspecto éste que ha sido ya descartado luego del testeo de alcoholemia, restando la verificación pericial del resto de los dichos.
Pero hay algo a lo que no se le ha prestado la debida atención, lo que a mi entender, ha jugado un papel importante en la producción del vuelco fatal, y es la presencia de la alcantarilla transversal que se encuentra ubicada debajo de la dársena que posibilita la maniobra de retorno entre ambas manos, que obligó al chofer a maniobrar bruscamente hacia su derecha para evitar chocar frontalmente contra ella, lo que habría generado consecuencias mucho más graves. Esa presencia se contrapone conceptualmente con la premisa vial conocida como: «Rutas seguras» o «Rutas que perdonan», que consiste en dejar a cada lado de la Autovía un sector de un mínimo de 20 ms. totalmente libre de obstáculos (Árboles, Montículos u otros), de manera que cualquier vehículo que se vea obligado a salirse de la calzada pueda desplazarse sin riesgo hasta poner bajo control la situación, y así retornar a la ruta pavimentada con el debido cuidado en el reingreso a la misma.
En las filmaciones del lugar se puede observar que metros más adelante (aproximadamente 60ms) desemboca un acceso transversal pavimentado (posiblemente el de la localidad de Lezama) que vincula a ambas manos, y en donde la cuneta se interrumpe y la diferencia de nivel entre esta y el borde de la banquina es mucho menor, reduciéndose a su vez la pendiente del talud y facilitando en consecuencia el regreso a la calzada. Ese lugar podría reemplazar la actual dársena para permitir allí la maniobra de retorno y eliminar la dársena, y fundamentalmente la alcantarilla cuestionada, como forma de que, en caso de repetirse la misma situación y así retornar a la ruta pavimentada con el debido cuidado en el reingreso a la misma.
Las calzadas poseen, cada una de ellas, doble pendiente, cuando en rigor deberían tener una sola que permita escurrir el agua de lluvia hacia los laterales, eliminándose la cuneta y emparejándose asimismo el sector del cantero que las separa, con lo cual se podría cumplir adecuadamente con la premisa vial mencionada más arriba, lo que sería una solución óptima. No obstante, reconociendo que se trata de un cambio que demandaría un costo muy elevado y que llevaría mucho tiempo su concreción, se debería, en lo inmediato, proceder a llevar adelante la sugerencia de eliminar la dársena y la alcantarilla en cuestión para que no se repita en el futuro un drama similar.