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La vacuna, un logro social

El comienzo de la vacunación contra el Covid-19 en La Pampa y todo el país es el producto de una suma de esfuerzos que no todos advierten en toda su magnitud a simple vista. Para colmo las insidiosas campañas de la derecha mediática y política lograron inocular en parte de la sociedad el virus de la desinformación, en un plan mezquino para hostigar al gobierno pero con amplios daños colaterales.
Sin embargo, más allá de todas las contingencias, lo cierto es que el logro de la vacuna en un plazo tan exiguo es un prodigio de la ciencia. No es muy sabido que el desarrollo de una vacuna lista para ser aplicada masivamente demanda, además de grandes inversiones económicas, mucho tiempo: varios años, incluso décadas. Que en menos de un año se haya alcanzado esta vacuna habla de los notables avances de la ciencia y la tecnología puestas al servicio de la sociedad. Claro que esto no debe impedir ver lo que sucede en un mundo dominado por el sistema capitalista neoliberal, que llevó a niveles inauditos la desigualdad entre los países y también entre las personas.
Si bien se informó que hay más de cien laboratorios buscando la vacuna, la carrera la ganaron menos de diez, ubicados todos ellos en las mayores economías planetarias. No es un ejercicio ocioso pensar qué hubiera ocurrido con todos los proyectos funcionando en forma colaborativa en lugar de competir entre sí. El ahorro en tiempo y esfuerzo, y en recursos económicos desde luego, hubieran permitido acortar aún más los plazos y, por lo tanto, salvar más vidas. Pero así son las cosas bajo la dictadura del neoliberalismo.
La distribución mundial de las vacunas también se está realizando en función de la inequidad imperante. Los países ricos compraron dosis de sobra mientras que los pobres deberán esperar y por ahora contentarse con mirar desde el fondo de la cola. La OMS alertó sobre esta injusticia y sus riesgos pero, como siempre, en el primer mundo nadie atiende el teléfono. Argentina, que figura en la clase media global, logró acordar con Gamaleya lo que no pudo con Pfizer y sus exigencias ofensivas (el poderoso laboratorio estadounidense usó a miles de argentinos de cobayos pero no dio ni las gracias).
La planificación de las autoridades nacionales en sintonía con las provinciales permitió que las primeras 300 mil dosis se distribuyeran en todo el país a las pocas horas de arribar de Moscú el avión de Aerolíneas con su preciosa carga. En enero y febrero se espera recibir veinte millones de dosis de la Sputnik V, en marzo habría 22 millones de dosis de Astra Zéneca fabricadas en el país, y más tarde entrarían 9 millones del programa Covax de la OMS. En tanto se sigue negociando con otros laboratorios.
Que sean los gobernadores, como en La Pampa y en Buenos Aires, los que primero se aplicaron la vacuna constituye un mensaje muy fuerte. Lo mismo la acertada decisión de priorizar la inmunización del personal de salud. Ellos están desde la hora 0 en la primera trinchera y se lo ganaron con creces por trabajar a destajo con dedicación y compromiso, poniendo el cuerpo, enfermándose y también muriendo en el intento. Nunca será suficiente el agradecimiento por tanta entrega.