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La violencia de género en tiempos de pandemia

CUARENTENA Y FEMICIDIOS

El aislamiento social decretado para combatir el Covid 19, medida correcta para luchar contra el virus, ha provocado un aumento en los femicidios, y una situación desesperante para quienes padecen violencia de género.
IRINA SANTESTEBAN – El lunes pasado tuvo lugar el «ruidazo» convocado por la Asamblea Ni Una Menos y otras organizaciones de mujeres, como forma de visibilizar los femicidios acaecidos durante los trece días que cumple hoy la medida del aislamiento social preventivo, y que ha tenido el alto costo de siete víctimas: cinco mujeres y dos niñas.
El no poder salir a la calle, más la presencia permanente del violento en el interior del hogar, por la cuarentena, ha potenciado una situación que ya era de por sí muy grave: la violencia de género que padecen miles de mujeres y niñas.

Aislamiento.
Ya al momento de conmemorarse el 8 de Marzo el Día de la Mujer Trabajadora, las organizaciones feministas denunciaban que eran 68 los femicidios cometidos durante 2020, resultando un asesinato por violencia de género cada 23 horas.
Desde el 20 de marzo, día que comenzó la cuarentena por el coronavirus, se sucedieron siete femicidios, lo que originó la medida del ruidazo nacional para que, desde balcones, terrazas y ventanas, se pusiera en evidencia una realidad que no puede ser ocultada por la pandemia mundial. En la ciudad de Buenos Aires, en Neuquén, Santiago del Estero, Río Negro, Santa Fe, Jujuy, Rosario y Córdoba, se escuchó el clamor de quienes vienen reclamando hace años por mayor presupuesto y políticas públicas para la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres. Además del ruido, se colgaron pañuelos verdes y carteles con consignas como «El machismo no cumple la cuarentena».
Desde la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes, a cargo de Marisa Graham, se reconoce que «la cuarentena deja a las mujeres y a sus hijas o hijos, en condiciones de mayor vulnerabilidad», porque los niños y las niñas son víctimas también de lo que se denomina «femicidio vinculado». Justamente, uno de los modus operandi de los femicidas es el aislamiento de la víctima, cuando la separa de sus amistades y familia, para poder agredirla y asesinarla; y hoy la medida decretada por el gobierno nacional ha potenciado a los violentos.

En la casa.
Por su parte, el observatorio de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLa) señala que desde el 12 hasta el 27 de marzo se produjeron 7 femicidios, que más del 60 por ciento de las víctimas fueron asesinadas en un hogar compartido con el feticida, y que en el 68 por ciento de los casos el victimario es la pareja o expareja de su víctima.
Por ello es que desde el ministerio de Mujeres y Diversidades, a cargo de Elizabeth Gómez Alcorta, se dispuso que además de la línea 144 se implementaran números de WhatsApp para realizar denuncias (11-2771-6463, 11-2775-9047 y 11-227-9048), así como un correo electrónico: linea144@mingeneros.gob.ar.
Algunas organizaciones y redes de ayuda a las víctimas de violencia aconsejan que esos números de WhatsApp sean agendados por las mujeres como pertenecientes a una hermana o amiga, para evitar el control del agresor, y que borren los chats luego de leídos.

Menos denuncias.
La Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) ha informado que desde el 20 de marzo disminuyeron notoriamente las denuncias de víctimas para pedir ayuda y medidas de protección. Mariela Labozetta, titular de la UFEM explica que ello es así, porque si la mujer está con el agresor al lado no puede llamar por teléfono ni celular, ni tampoco salir a denunciar.
Otro dato que evidencia la gravedad de la situación de quienes hoy padecen violencia de género en medio de la cuarentena, lo brinda la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema. Antes del 20 de marzo se recibían entre 42 y 50 denuncias diarias por violencia de género (al 144), y luego de esa fecha se redujeron a 4 por jornada. En 8 días (del 20 al 28 de marzo) sólo llegaron 31 casos, menos de lo atienden normalmente por día (Página 12, 31/03/2020).

Los casos.
Según los datos relevados por el Observatorio de La Casa del Encuentro, las víctimas de los femicidios producidos durante el aislamiento social preventivo y obligatorio, son: 1) Susana Melo de 51 años, asesinada a golpes por su ex pareja en Bahía Blanca, con antecedentes de denuncias por violencia en contra de su agresor, Raúl Gregorio Costa. 2) Lorena Fabiola Barreto de 32 años, apuñalada por su pareja Roberto Rivero Medina. 3) Verónica Soule, de 31 años, en Santa Fe, con quemaduras en el 80 % de su cuerpo, murió luego de una semana de estar internada el hospital, según su esposo se habría «autolesionado». 4) Una beba de 2 meses, asesinada de un balazo en Puerto Iguazú, por su padre, quien había amenazado con el arma a la madre de la beba, Natalia P, de 19 años. 5) Una niña de 2 años en Tucumán, asesinada por su padre, quien se suicidio. 6 y 7) Cristina Iglesias, de 40 años, y su hija, Ada, de 7 años, de Monte Chingolo, Lanús, provincia de Buenos Aires. Desaparecieron el miércoles 25 de marzo. Sus cuerpos fueron encontrados enterrados en el fondo de su casa y por el doble femicidio detuvieron al novio de la mujer.
Sin desmerecer ni cuestionar las medidas contra el coronavirus, es evidente que hay otros males y pandemias que asolan la Argentina: el dengue, el hambre y la desnutrición en las comunidades originarias, que no tienen ni la cobertura periodística, ni la atención ni los recursos que hoy se destinan al combate contra el Covid 19.
La violencia de género es otra pandemia que hay que erradicar, como se ha comprometido la Argentina al firmar la Convención de Belem do Pará. Para ello hacen falta políticas públicas y real compromiso de las áreas dedicadas a esos fines.
No basta con ruidazos ni con discursos apesadumbrados, las mujeres y las niñas siguen siendo asesinadas.