La oposición pampeana: la distancia que hay del “sacudón” a la duda

Norberto G. Asquini
La división del PJ hace soñar a la oposición. Una alianza Frepam-PRO es por ahora especulación, pero no imposible. La estrategia del “avance permanente” de Mac Allister y Torroba en la puja de pragmáticos y principistas.
La oposición al PJ pampeano se está moviendo pensando seriamente en ser alternativa al PJ en 2015. Tal vez más pronto que en elecciones anteriores, pero envuelta todavía en muchos dilemas. En ese marco se ha comenzado a delinear los posibles escenarios futuros, más allá de que todavía estén envueltos en un mar de especulaciones. El horizonte que observan es prometedor para sus cuentas: se afirman en el posicionamiento público que tienen sus principales referentes, Francisco Torroba en el Frepam y Javier “Colo” Mac Allister en el PRO. Y en una cuestión central a sus hipótesis que es la fragmentación del peronismo que puede esta vez, según sus cálculos, jugar a su favor: desde el panorama nacional en el que puede haber dos boletas de ese signo en las presidenciales de 2015, la kirchnerista y la massista, hasta la división del PJ pampeano y lo que se pueden considerar algunos signos de su debilitamiento. Que el intendente de Santa Rosa, Luis Larrañaga, no haya conseguido los avales para su lista partidaria, sea quien fuese el culpable, es una clara muestra para la oposición de ese escenario. Además, la oposición está ante el aliciente de que las próximas serán votaciones ejecutivas sin reelección, por lo que hay un aire de cambio en el ambiente que favorece la movilización.

Alianzas amplias.
Frente a este panorama tan complejo para el PJ, los referentes partidarios han tanteado una posibilidad a futuro para intentar fortalecer sus chances: alianzas más amplias. Hubo reuniones, apenas exploratorias, entre Mac Allister y el torrobismo, entre el torrobismo y un sector del PJ con nombre y apellido, y entre esa misma corriente y Mac Allister. Una alianza podría sumar más votos de los que se pueden conseguir cada uno por su lado -aunque en política uno más uno no siempre es dos-, pero también hay muchos condicionantes y resistencias para lograr amalgamar fuerzas tan distintas. Por ahora, son meras especulaciones de algunos dirigentes, sobre todo del radicalismo.

El “avance permanente”.
Mac Allister se muestra todo lo que puede y su estrategia es la del “avance permanente”. El viernes caminó un barrio en Santa Rosa, ciudad que había empapelado con su rostro, lo hizo dos veces más en General Pico y llegó a Intendente Alvear. Después se reunió con uno de sus equipos técnicos. Tiene a favor que su figura está instalada y ha logrado un amplio conocimiento en el electorado. Le sobran recursos y le falta poder territorial. Y cuenta a priori con la boleta presidencial de Mauricio Macri que en las generales puede arrastrar votos sumada a la suya. Pero tiene la limitante de que en su armado nuevo no hay dirigentes con peso propio. Afirma que se siente el malestar del peronismo y espera que muchos busquen una alternativa fuera del marco partidario.
“Falta mucho para cualquier decisión”, afirma sobre una alianza. Hablar ahora de un frente nuevo, cuando todavía faltan definiciones importantes -¿habrá desdoblamiento en La Pampa? ¿Quién será el candidato del PJ?- es desgastarse en una pelea sin frutos y perder tiempo valioso. A fin de año, con un panorama más claro, será otra cosa. Una alianza con el radicalismo ha sido sondeada, puede tentar, pero tiene sus consecuencias: la UCR ha sabido aliarse a terceras fuerzas emergentes para fortalecerse, de un lado y del otro del arco ideológico, las que después han declinado hasta casi su extinción en ese “abrazo de oso”, como ocurrió con el Mofepa y el Fregen.

Del otro lado.
El Frepam también se mueve. Hay reuniones de afiliados en varios pueblos y dirigentes que recorren el interior. El panorama actual ayuda a ese clima: los tiempos de cambio potencian las aspiraciones. Como ocurrió en 2007, cuando Cristina Fernández y Oscar Jorge fueron como candidatos del peronismo, y donde se polarizó la elección en La Pampa entre el PJ y el Frepam, aunque no le alcanzó a los segundos.
Hay una gran referencia, Torroba, al que las encuestas lo sitúan como el principal candidato, una adhesión a su figura más que a una fuerza política, motivado por su gestión como intendente de Santa Rosa y ratificada por los números de la elección legislativa de 2013.
El diputado entiende que puede ser la oportunidad de dar “el sacudón” en la política provincial, hegemonizada por el PJ durante más de tres décadas. Por eso piensa en ampliar el Frepam, como también lo considera el senador Juan Carlos Marino. Su visión es estratégica, pensando en la gobernación. Pero hay una limitante para cualquier avance concreto: las dudas que corroen sus planes ante la falta de certezas. Hasta que no aclare el panorama, no sabe si será candidato a gobernador o a intendente de Santa Rosa. Tal vez hasta piense en ocupar la banca de senador, pero de hacer esto sería decepcionar las expectativas puestas en él por muchos radicales.

Liderazgo y condiciones.
Ha cambiado en algo la actitud en algunos dirigentes radicales. El panorama interno del PJ los ha puesto a considerarse como una alternativa de poder. Torroba observa que el internismo especulativo -el pelearse por “el cargo” en la Legislatura- y el síndrome de los “eternos segundos” -que incentiva la pelea interna- deben dejarse atrás si se piensa en la posibilidad de ser gobierno. Esto ha castigado liderazgos competitivos.
Muchos esperan que se ponga el traje de un verdadero conductor y adopte finalmente el personaje del que va a ser el más votado, sumarle al liderazgo electoral el liderazgo partidario. O sea: lograr consensos amplios bajo su figura, mostrar amplitud en el armado por sobre una actitud de facción para encolumnar las filas radicales y distribuir premios, amortiguar molestias y administrar pretensiones. Pero muchos temen que mantenga en sus decisiones la esencia del internismo radical que carcome las posibilidades electorales. Que su visión de “círculos” y “entornos” generada por una estrategia de línea minoritaria obstaculice su potencialidad como conductor de un proceso electoral.

Pragmáticos y principistas.
Pero aunque la de Torroba sea la figura casi indiscutida, hay limitantes para cualquier estrategia en conjunto. Por un lado, la indecisión sobre su futuro genera incertidumbre en el resto, y por otro, las resistencias a modificar el marco frepamista.
Hay dos posturas en el Frepam sobre esto último: los pragmáticos, que buscan ampliar la alianza y apuntan a sumar al PRO para ganar “como sea” la provincia; y los principistas, que hablan de sostener el perfil ideológico del armado opositor pampeano. En estos últimos encontramos desde el socialismo hasta varios sectores radicales. En esta postura también está el ingrediente de los intereses personales de algunos dirigentes que temen quedar afuera en las listas de un nuevo frente. Desde el socialismo los reparos tienen un sentido más genuino anclado en lo ideológico, aunque no son taxativos; entres los radicales muchos se olvidan de que las alianzas que se promovieron ante determinadas coyunturas electorales han sido más motivadas por la conveniencia que por la afinidad de las ideas. Entre estas dos vertientes es que se piensa en nuevas incorporaciones.