La Universidad va en busca de respuestas a un tiempo diferente

Puede que la universidad esté buscando variantes que adecuen su papel a un tiempo que ya no es el de los comienzos de esta institución nacida al despuntar el segundo milenio.
Al abordar un libro de la editorial de la UNLPam advertí que Umberto Eco pone el acento en el antecedente que hizo de la universidad un lugar de encuentro de personas de distintas culturas y lenguas, cuyo primer fruto fue la formalización de una identidad cultural europea.
Tenía advertido que el Colegio Nacional Buenos Aires, ahora parte de la UBA, tuvo un papel equivalente al señalado por Eco. Esto fue así porque el gobierno nacional dispuso que atrajese a jóvenes de la diversidad de las provincias a fin de generar un escenario apropiado para que se conocieran y para que este acercamiento de argentinos que se habían formado en lugares y regiones hasta poco antes distanciados tanto por la geografía como por la cuestión puerto v. interior y por el proceso de las guerras civiles, consolidase la comunidad nacional.
Tal apreciación me llevó a compartir la idea acerca del papel integrador que la universidad debe cultivar. Mi experiencia en un secundario (la Escuela Normal de Santa Rosa) fue un antecedente con la misma orientación, puesto que el instituto local reunió durante décadas a jóvenes procedentes de una diversidad de lugares de La Pampa y también del sur del país. Pude ver que estos centros de estudio no agotan su objeto en la formación de profesionales y que la propia profesionalización debe quedar subordinada a un proceso de integración a partir de la relación personal y de la experiencia compartida hasta llegar a la graduación. Si este objetivo se logra el egresado sale con un título que lo habilita para cierta profesión y también con una cosmovisión que lo instala en una comunidad hacia la cual tiene deberes. La formación universitaria necesita de una plataforma integradora que genere con fuerza una responsabilidad hacia el otro y hacia la comunidad.

Variante
Días pasados pude conocer detalles de una experiencia que se inició en Brasil con el gobierno de Lula, que incluye a la universidad.
Naomar de Almeida Filho, rector de la universidad federal del sur de Bahía, es partícipe de tal experiencia y la relató en la Universidad Nacional de San Martín. Dijo que el sistema de educación pública de Brasil, tal como funciona, no contribuye a la inclusión social e incrementa las desigualdades. Explicó el plan de su universidad para buscar alternativas a un contexto cultural de muchos cambios socioculturales intensos y rápidos, hasta ahora no acompañados con igual velocidad.
Para responder al nuevo desafío las universidades deben convertirse en centros de innovación. Señaló que los docentes universitarios tienden a desempeñarse como dueños del saber y se atienen a modelos de memorización de la información cuando ya no es necesario hacerlo, puesto que está en la red informática. Para que la universidad sea un centro innovador se necesita un cambio estructural, pero como son “muy dueñas de sí mismas” el cambio se demora. En su país, muchos jóvenes, sobre todo si son pobres, negros o indígenas y viven lejos, quedan excluidos. Por eso, su universidad crea centros en pequeños pueblos, aldeas indígenas y asentamientos de los Trabajadores sin Tierra y de afro-brasileños.
Dice también este rector que la enseñanza en Brasil es excluyente porque los hijos de los ricos van a colegios privados de calidad y de ese modo se aseguran el ingreso a la universidad pública, mientras que los que cursan el secundario en colegios públicos luego se ven obligados a pagar el costo de una universidad privada, de menor calidad. Esto genera más desigualdad.
Uno de los campus de la universidad del sur de Bahía se halla a casi mil kilómetros de distancia de esta ciudad. Da preferencia a los estudiantes de la región y ofrece comenzar no por una carrera sino por una universidad básica, para que el estudiante se informe y recién después haga su opción. En cambio, la universidad convencional impone la opción antes de entrar.

Variante
Se aprecia en esta experiencia que la necesidad de que los centros de estudios sean socialmente incluyentes tiende a dispersar la universidad en el espacio. Esto afecta al objetivo tradicional de la universidad establecida en un sitio determinado para que la juventud se conozca en la diversidad de procedencias y experiencias, con el objeto de producir una integración. La urgencia de la inclusión social (que no haya excluidos de hecho) aparece como precondición sine qua non, porque de lo contrario sólo se integra a un nivel social y se compromete el principio de igualdad (de oportunidades).
Jotavé