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Las identidades de género documentadas

DOCUMENTOS DE IDENTIDAD NO BINARIOS

Que el Estado permita la libertad de ser quienes somos, que reconozca el poder de autodefinirnos, sin etiquetamientos masivos y despersonalizados, es por fin, conquista.
VICTORIA SANTESTEBAN*
Desde el pasado 21 de julio, vía decreto 476/21, en documentos de identidad y pasaportes podrá optarse por la nomenclatura «F» por femenino, «M» por masculino o «X» por identidad no binaria. Argentina abandona así el esquema de asignación binaria, y da cumplimiento de lo dispuesto por la Ley 26.743 de Identidad de Género en tanto abandona el binarismo históricamente exigido al momento de identificarnos. Textualmente, en el decreto se lee que «La presente medida se dicta a efectos de cumplir con lo dispuesto por la Ley No 26.743 y facilitar la registración material de la consignación en el Documento Nacional de Identidad del «sexo» con carácter no binario, y respetar el derecho a la identidad y a la identificación conforme los términos de la ley en cita y los tratados internacionales a los cuales la República Argentina ha adherido.» De esta forma, quienes no se identifiquen con las opciones masculino/femenino podrán optar por la «X». Conforme el artículo 4 del decreto, «la nomenclatura «X» en el campo «sexo» comprenderá las siguientes acepciones: no binaria, indeterminada, no especificada, indefinida, no informada, autopercibida, no consignada; u otra acepción con la que pudiera identificarse la persona que no se sienta comprendida en el binomio masculino/femenino». Ya en junio de este año la AFIP y la ANSES se habían anticipado tras disponer que los prefijos utilizados para la generación de los números de CUIT y CUIL sea aleatoria y no binaria en términos de sexo/género.

En el mundo.
A partir de esta disposición, Argentina se convierte en el primer país de la región en abandonar el binarismo reinante al momento de determinar el género de las personas en documentos oficiales. A nivel mundial, un escaso número de países ha optado por incluir otras identidades de género en pasaportes y documentos, entre ellos Países Bajos, Australia, Canadá, Alemania, India, Nepal, Blangadesh, Pakistán, Nueva Zelanda, algunos estados de Estados Unidos, como es el caso de California, que desde 2017 incorporó el no binarismo, además de que el gobierno federal se ha pronunciado sobre la posibilidad de emitir pasaportes con la opción de la «X». Cada país ha ido adoptando distintas acepciones para la salida del binarismo, aunque la «X» resulta ser la mayormente elegida por su mayor receptividad internacional. En 2007, en Nepal, el Tribunal Supremo introdujo la opción de un tercer género y en 2009, Pakistán también consideró su aplicación para documentos nacionales de identidad. En el caso de India también desde 2009 se habilitó la opción «otro» en documentos y desde 2014 hay disponible un tercer género. En 2014 Australia estableció la adopción de un tercer género en documentos, como género «neutral» y en el caso de Nueva Zelanda puede optarse por las opciones «indeterminado/intersexual/no específico». Bangladesh, en 2013 introdujo la categoría «hijra» en pasaportes y documentos de identidad, para personas transexuales o intersexuales. En Malta, desde 2015, la definición del género de un recién nacido puede aplazarse hasta que su identidad sea definida y países como Bélgica, Luxemburgo, Dinamarca, Irlanda y Portugal tienen disposiciones similares. Países Bajos, por su parte, permite -como en Argentina- el cambio de género en los pasaportes de niños y niñas trans.

Identidad.
El derecho a la identidad comprende todos los atributos y características que individualizan a cada persona, por lo que este derecho alcanza otros, como el derecho al nombre, a conocer nuestro origen biológico, y también, desde 2012 en Argentina, el de autopercibir el género. La militancia de Abuelas de Plaza de Mayo hizo a la construcción histórica del derecho a la identidad en Argentina, derecho que antes del 24 de marzo de 1976 no había sido diseñado como tal. Entre la violación espeluznante de derechos que importó la última dictadura cívico-militar, el derecho de cada persona a ser una misma y su derecho a saber quién es, fue uno de los masivamente violentados por el terrorismo de Estado. Tal su vulneración que hasta nuestros días continúa la búsqueda de nietos y nietas a quienes el ejercicio de este derecho fundamental ha sido postergado por más de 45 años. La lucha de Abuelas, entre tantas conquistas, hizo que la Convención de los Derechos del Niño de 1989 (que debería tener un nombre en inclusivo) incluyera los «artículos argentinos» que refieren a su registración al momento del nacimiento, a la preservación de su identidad y a la protección contra traslados ilícitos de niños y niñas al extranjero y su retención allí. Desde 2012, este derecho a la identidad incluye el reconocimiento a la autopercepción de género, como prerrogativa de toda persona a identificarse conforme sus íntimas vivencias respecto del género. La ley 26.743 de Identidad de Género habilita el autoconocimiento para reconocer sus efectos de manera oficial: la autopercepción de cada persona sobre su género aparece como proceso interno que logra estado público con la garantía estatal de ejercicio del derecho a la identidad de género.
Lo personal es político, lo más íntimo de nuestro ser se politiza para ejercerse y militarse, para expresarnos y completar el derecho a la identidad. La lucha emprendida por Abuelas hace más de 40 años tiene vigencia diaria, como pioneras en la construcción de la verdad sobre cada unx de nosotrxs. Los pañuelos blancos y los de todos colores fueron delineando el derecho a la identidad con la completitud y el reconocimiento que alcanzó hasta nuestros días. Que el Estado permita la libertad de ser quienes somos, que reconozca en cada unx el poder de autodefinirnos sin etiquetamientos masivos y despersonalizados es por fin, conquista. La verdad sobre nuestra identidad nos hace libres y es en esta libertad que podemos ejercerla, abrazarla. La verdad para el autoconocimiento porque quienes sino nosotrxs para decir quiénes somos.

*Abogada, magíster en Derechos Humanos y Libertades Civiles.