Las dos formas de hacer política

La interna del PJ recorre todo el orden institucional en la provincia. Es una disputa entre sectores del oficialismo que tiene de un lado al gobernador en el Ejecutivo y del otro al vernismo en el Legislativo, entorpeciendo el desempeño de la administración de gobierno en los últimos cuatro años.
Esta semana se vio otra muestra de esta fatigosa cuestión. Los legisladores vernistas dilataron durante la sesión del jueves, una vez más, la cesión del terreno en el que se quiere edificar el Centro de Medicina Nuclear en Santa Rosa. El emprendimiento cuenta con un presupuesto de 300 millones de pesos que aportará la Nación, y debe llevarse a cabo este año para no perder esos fondos, según aseguran desde el gobierno provincial.
Los legisladores “opositores del oficialismo”, toda una paradoja, ya habían expresado su oposición a la iniciativa, pero frente a los cuestionamientos que se levantaron contra esa inexplicable postura de poner “palos en la rueda” al gobierno, y la reconvención que recibieron de su propio jefe político, decidieron dar marcha atrás y anunciaron que iban a brindar su aprobación. Pero todo resultó un amague. Se bien se acordó un despacho de comisión, en el recinto decidieron frenarlo una vez más, al menos hasta dentro de quince días.
Hay dos maneras de hacer política en la confrontación de ideas. Una es la funcional o positiva, en la que el conflicto lleva a promover debates y propuestas para superar a las del adversario. Es una vía constructiva y saludable de estimular la discusión y la acción. Las diferencias entre el gobierno y la Fundación Chadileuvú en materia de recursos hídricos es una de ellas. Si desde la administración provincial se decidió llevar la cuestión del río Atuel al terreno de la Justicia, azuzada por la presión social, no ocurrió lo mismo con el Salado. La Fuchad, al ver que no se avanzaba con la misma energía en este último caso, decidió profundizar la estrategia con el inicio de una demanda contra Nación y cinco provincias por el perjuicio cometido a La Pampa con el corte de este río.
Pero hay otra manera, disfuncional y negativa, de entender la confrontación política. Consiste en no detenerse en las posturas críticas y, por el contrario, avanzar en el propósito de perjudicar a la otra parte sin reparar en métodos. Son formas de proceder nada saludables para la vida pública. Eso es lo que parece estar ocurriendo con el Centro de Medicina Nuclear. No es una obra más, ya que posibilitará una mejora en la salud pública de los pampeanos, especialmente en lo concerniente al tratamiento de las enfermedades cancerígenas, nada menos. Pero el proyecto por ahora continúa entrampado en las burdas maniobras desatadas por la interna justicialista.
El vernismo tomó nota en su momento de que la sociedad observaba con mirada crítica el hecho de que no apoyara esta iniciativa y que trabara su realización. A pesar de una favorable reacción inicial, luego dio marcha atrás para frenar de manera mezquina el proyecto. Evalúa que puede ser utilizado por el oficialismo como parte de su campaña proselitista, antes que pensar en los indudables beneficios para la población.