Las influencias culturales cada vez más gravitantes

Señor Director:
Ordenaba datos sobre influencias culturales entre países y regiones y registré dos casos referidos a la Argentina.
Uno de ellos es la fiesta de San Valentín, celebrada el jueves 14. Es la de los novios o del enamoramiento y puede ser considerada una influencia de los Estados Unidos, nación que ha desplazado el antiguo interés argentino por las culturas de Francia, Italia y Reino Unido.
Es una bella leyenda, que comenzó en los países anglosajones. El sacerdote Valentín (Roma, siglo III) desafió una prohibición imperial de casamientos entre jóvenes (porque los solteros son mejores soldados), lo que le costó cárcel. En el siglo pasado, con el ascenso de la influencia anglosajona desde Estados Unidos, penetró en el sur católico de América. Se ha sostenido que quienes más hicieron por esta expansión de tal festividad fueron las empresas que lucran con las ventas estimuladas por una propaganda, a veces desaforada, acerca del enamoramiento. San Valentín ingresó en nuestra región por la vía abierta por el último desplazamiento del poder económico, la misma por donde Santa Claus, o Papá Noel, se instaló, afectando a la tradición católica de los Reyes Magos. Este cambio coincidió con un incremento de la oferta de regalos, aunque es equitativo valorar también que dichas festividades tienden a destacar los lazos de la familia y de las relaciones humanas, dos condiciones muy agredidas por otros desarrollos de la sociedad de mercado.
De todas maneras, conviene tener en cuenta las advertencias que se formulan para prevenir efectos nocivos de algunos usos de las redes informáticas, sobre todo cuando dan lugar a intercambios durante los cuales una de las partes va confiando datos sobre domicilio, costumbres, documentos, tarjetas de crédito y fotografías íntimas, todo esto susceptible de ser luego utilizado para actos delictivos, algunos de verdadera gravedad. Si bien estas ofertas en la red han generado relaciones permanentes, también han defraudado ilusiones y condicionado la vida de personas.
Así como el aumento del poder económico y militar de Estados Unidos ha favorecido estas penetraciones culturales, la nueva realidad geopolítica actual muestra una bipolaridad de poder económico desde que la nación china alcanzó un veloz ascenso que ya en 2014 la ha colocado por encima de Estados Unidos en cuanto al desarrollo económico. Los efectos de estos desplazamientos del poder incluyen siempre una influencia cultural creciente, que a veces está inducida por el poder imperial, porque es la forma constante de consolidar, prolongar e incrementar su capacidad de determinar hechos políticos. El avance amarillo, en estos años, se manifiesta también en la Argentina y se pudo presenciar días atrás, cuando esa creciente comunidad (en el barrio chino de Belgrano, en la CABA) celebró el año nuevo de esa nación, el comienzo de su año 4713, llamado “de la cabra”, por motivos que mezclan historia y leyenda. La festividad mostró que esa colectividad es numerosa y Buenos Aires pudo presenciar una fiesta en la que no faltaron impresionantes dragones, todo en un marco de alegría y cordialidad al que se sumaron no pocos argentinos de otras ascendencias. Supimos también que un importante médico chino, que es monje taoísta, reside desde hace años en Buenos Aires y hace poco viajó al Vaticano, porque ha sido médico del actual papa. Liu Ming, que así se llama, expone una fórmula clara y simple para vivir sanos: buscar la armonía y consumir comidas simples, cuidándose de las gaseosas.
Lo que llamamos cultura nacional resulta de un proceso continuo de transformación, que incluye un fuerte aporte de europeos (italianos y españoles, pero también anglos, judíos, árabes y gentes de todas las viejas culturas) más la herencia aborigen y negra. Todo en proceso incesante del que puede surgir una cultura humana.
Atentamente:
JOTAVE