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Lo que desnuda el coronavirus

El coronavirus está afectando el sistema sanitario global tanto como el sistema económico-financiero. En Argentina vivimos el día a día pendientes de las medidas que van promoviendo el gobierno nacional y los provinciales con ansiedad pero también con un plus de tranquilidad: el Estado está presente y viene asumiendo la conducción de la campaña contra la epidemia con el aporte de especialistas y estructura sanitaria. No puede decirse lo mismo de otros países, incluso de aquellos mucho más desarrollados como Estados Unidos, en donde la salud de la población no es un servicio público como aquí sino un negocio y en donde cada ciudadano debe pagarse hasta el test para determinar si está o no infectado a un valor de 3000 dólares, como lo relató una argentina que vive en «el faro de Occidente».
El caos que reina en las operaciones bursátiles de todo el mundo nos habla de un rebote de la pandemia en el corazón de las finanzas globales que han hecho de las burbujas especulativas su razón de ser. Algunos especialistas no ortodoxos señalan que el coronavirus ha tenido la virtud de desnudar las desmesuradas maniobras de los que lucran con sus gigantescos movimientos de capitales, quienes ven hoy cómo se desinflan sus globos de colores. Sin ningún anclaje en la economía real -la que produce bienes y no bits electrónicos o «sensaciones» de prosperidad o ruina- la ruleta del casino planetario se frenó de golpe y sacudió a todos los países.
Como suele suceder en estos casos los pronósticos varían desde los más catastróficos y apocalípticos hasta los que sueñan con un saneamiento de las finanzas y una recuperación de la capacidad de decisión de los Estados nacionales cedidas a los organismos multilaterales de crédito y a los grandes fondos de inversión privados. El neoliberalismo obró el milagro al privatizar los resortes más importantes de la política global. Qué paradójico que sea un virus -no informático sino biológico- el que saque a la luz esta enfermedad que contagió a todo el mundo -con contadas excepciones- y reemplazó el Estado de bienestar por el Estado ausente.
También se suceden las especulaciones sobre la suerte que correrá nuestro país en su negociación de la deuda externa. Esa pesadísima piedra al cuello que dejó colgada Mauricio Macri a su paso por el gobierno nacional se alza como el principal obstáculo para que regresen al país condiciones de bienestar aceptables para todos sus habitantes, especialmente para los millones que cayeron sin red en la pobreza, la indigencia y el desempleo.
Las medidas preventivas para enfrentar al coronavirus que, al momento de escribirse esta columna, estaba analizando el gobierno nacional podrían llegar a tener repercusiones en no pocas actividades económicas. Ya las están sufriendo otros países aunque en Argentina llevamos una ventaja no menor: aquí se comenzaron a adoptar mecanismos defensivos en una fase más temprana del desarrollo de la epidemia.