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Lo que se nos pasó

EL BOFETON DE LAS PASO

Las sociedades han cambiado. Este virus no ha pasado desapercibido, es más, sigue estando entre nosotros, y sus consecuencias también.

ROBERTO CAVALLERO

Esto fue un verdadero papelón. Hicieron un papelón los encuestadores, hicieron un papelón los analistas e hicimos un papelón algunos periodistas. Hay que reconocerlo. No hay que entusiasmarse con la verdad que uno quiere escuchar, sino con aquella que emerge de los hechos.
El resultado de las PASO merece un análisis desde otras categorías, que no son las de la pre-pandemia. Es probable que, como en el cuento «La carta robada» de Edgar Allan Poe, la explicación esté a la vista de todos, y muchas veces que esté a la vista, es la mejor forma de no verla.
El gobierno recibió un enorme bofetón. Pero no sólo el gobierno, también quienes interpretamos que el sentido del voto en 2019 implicaba una renuncia al neoliberalismo. Y pareciera que no fue así. En 2019, el Frente de Todos llegó al gobierno por razones económicas, no porque Macri haya mentido o porque se abrazara con golpistas. Todo eso no fue más que la espuma mediática con la que los comunicadores llenamos, muchas veces, el tiempo muerto entre noticia y noticia.

Sincerarse.
La llegada de Macri a la presidencia estuvo fundada en un cúmulo de mentiras, de la misma manera que la llegada del Frente de Todos no estuvo sostenida en una especie de explosión de conciencia ciudadana en la que, de repente, a las multitudes les empezó a interesar el Estado de derecho y sus consecuencias.
En 2019, Macri no perdió porque hubo presos políticos sino porque la economía fue un desastre. Los que venían a solucionar los problemas económicos terminaron siendo un fracaso rotundo. Eso lo entendimos, pero hay algo que todavía no: culturalmente, el neoliberalismo siguió vigente. Los medios en la Argentina son neoliberales y la forma de entender la cultura es neoliberal. Según mi opinión, el gobierno hizo poco para desmontar eso.
Los que hundieron al país en la pobreza y en el endeudamiento triunfaron en el distrito más grande, en el que uno apostaba muchas fichas al apoyo a una gestión ordenada como la de Axel Kicillof. Finalmente, eso no ocurrió. Si a Macri se lo eligió para que corrigiera algunos aspectos institucionales cuando la economía estaba bien, a Alberto se lo eligió para que corrigiera los problemas económicos que dejó el macrismo. El gobierno actual hizo un enorme esfuerzo para corregir esos problemas, y desconocerlo en la derrota me parece miserable. No soy de los que cree que el pueblo siempre acierta, a veces el pueblo se equivoca. Yo lo vi perder a Néstor Kirchner con «alica-alicate», de modo que no romantizo las decisiones de las mayorías, simplemente las respeto y trato de entenderlas. Si me preguntan, pienso que la materialidad juega un papel fundamental en las elecciones y, en relación a esa materialidad, lo que está ordenado en la macro no está tan ordenado en lo micro.

Tienen la solución.
El gobierno actual es el mismo gobierno que reestructuró la deuda con los bonistas extranjeros, ahorrándole al país un montón de guita. Este es el gobierno que está reparando los desmanes macristas y, sin embargo, la gente lo castiga votando al macrismo. Aquí parece haber un comportamiento paradojal. Pero si en lugar de poner el eje en los grandes temas, como puede ser el acuerdo con el FMI, lo ponemos en cuánto cuesta vivir e ir al supermercado en la Argentina, ahí sí podremos entender el enojo.
Ahora veo que todos los que permanentemente plantean críticas al gobierno tienen la solución. Y quizás la tengan y haya que reformar un montón de cosas. Para que la victoria económica sea también política y cultural, hay que trabajar mucho en la pedagogía, y para eso hay que intervenir fuertemente los medios, sino se va a hacer muy difícil, porque aunque tomes diez decisiones buenas, van a ser interpretadas como malas.

Diferenciarse.
Al interior de la coalición del Frente de Todos, hay una fuerza que todavía irradia los años felices de Néstor y Cristina Kirchner, pero me da la impresión que ese legado fue abandonado o, cuanto menos, apartado. Se han puesto de moda ciertas agendas y abordajes más «abuenados». ¿Por qué? Porque para los sectores del poder real de la Argentina, los modales de Cristina eran irritantes. A partir de esa imposición discursiva construida por los medios hegemónicos, es que se formó el Frente de Todos. Si me preguntan a mí, esa cuestión no tenía que ver con los modales, tenía que ver con la economía.
El resultado electoral de las PASO, visibiliza un reclamo que tiene que ver con los datos económicos actuales: la gente pide que haya más plata en su bolsillo. De todos modos, si esto se garantizara seguiríamos muy lejos de transformar a la sociedad. Es cierto que las coaliciones tienen matices, ahora ¿tanto lío hicieron para que en esta elección intermedia el Frente de Todos obtenga la misma cantidad de votos que juntó el núcleo duro de Cristina allá por el 2017? ¿Para eso se cuida el gobierno? ¿Para eso buscan no ofender a tal o a cuál?
Las sociedades han cambiado. Este virus no ha pasado desapercibido, es más, sigue estando entre nosotros, y sus consecuencias también. Igual de cierto es que Argentina no vive en una nuez sino en un mundo en que estas expresiones de la derecha o de la ultraderecha son globales.
Me parece que hay algunas cosas en las que hay que diferenciarse en forma más notoria. Si sos un gobierno nacional y popular, tenés que distribuir con mayor generosidad.

Leer el mapa político.
No creo ser un tipo que la tiene clara y que ve venir todos los acontecimientos futuros, pero sí creo que si sos dirigente, tenés una responsabilidad mayor respecto a estos temas. Cada vez que dijimos que el precio de la carne estaba por las nubes, intentamos advertir este tipo de cosas. De todos modos, se nos deben haber escapado muchas más situaciones, y eso quiere decir que nosotros tampoco hicimos bien nuestro trabajo.
¿Necesitamos más recursos? Sí. ¿Necesitamos que este gobierno se tome más en serio la comunicación? Por supuesto. ¿Necesitamos que esa gran porción de la pauta oficial que va hacia los medios concentrados, que se dedican permanentemente a castigar y combatir las políticas públicas de distribución, sea repartida de manera más equitativa? Sin dudas.
Pero no le caería solamente a la dirigencia. Debemos asumir que la sociedad es compleja y convulsa, donde los surfers de la política están haciendo su negocio, y donde un sector de la derecha ha adquirido cierta astucia y ha leído el mapa político mejor que el Frente de Todos. Hay una sociedad que todavía se maneja con criterios neoliberales y hasta que eso no cambie, habrá que garantizar materialidad para ganar las elecciones. (Extractado de Contraeditorial).