Lo que no se sabe y lo que se llega a conocer

Señor Director:
Dos meses después de que un fiscal asignado a la investigación del atentado a la AMIA (suceso de l994) apareciese muerto seguimos sin saber la causa: si fue suicidio o alguna forma de asesinato.
Lo probable es que la duda instalada permanezca, por lo menos en la memoria de las personas menos dispuestas a informarse o menos capaces de procesar la información.
Al comentar el hecho me incliné por pensar que estábamos ante un caso de suicidio y sigo pensando que ésta es la hipótesis que tiene mayores fundamentos; pero la califico de hipótesis. Creo ahora que, en el mejor de los casos, recién después de las elecciones generales de octubre el caso desaparecerá de las primeras planas. Y digo esto porque, aunque duela, estamos ante una situación en que alguien deja de ser dueño de su propia muerte. Se repite en su medida el caso de la AMIA, en el que hubo 85 muertos. A más de veinte años del infausto suceso, seguimos sin saber a ciencia cierta quiénes ejecutaron el atentado y quiénes y por qué lo tramaron.
En mi primer comentario luego de la muerte del fiscal dije lo que había terminado por creer luego de años de estar atento a las noticias sobre la investigación. No sé si antes del hecho o, como parece más probable, una vez producido, los 85 muertos argentinos dejaron también de ser dueños de sus muertes y sus deudos de su duelo, porque esas muertes quedaron transferidas al plano de la política internacional. Habían intervenido las centrales de espionaje de Israel y de Estados Unidos y el atentado pasó a ser un elemento a utilizar para servir a los objetivos de esas naciones. En ese momento, la inteligencia de ambas estaba aplicada a presentar la peor imagen posible de Irán. Veinte y pico de años después, ahora, una de esas naciones ha cambiado su relación con Irán y gestiona un acuerdo que dé tranquilidad a ambas partes, en tanto que el Estado de Israel insiste en que el enemigo principal sigue siendo Irán. Si Estados Unidos y sus principales aliados europeos formalizan un acuerdo con Irán, Israel tal vez deba revisar aspectos de su política internacional, pero hasta el momento el gobierno de este país sostiene su posición. Acaba de realizarse en Israel una elección general y, si triunfa la oposición, lo probable es que este país busque seguridad acordando con los palestinos (y los árabes) un estatuto de convivencia. Sea lo que fuere nada asegura que será posible conocer la verdad del atentado en cuanto a quienes lo tramaron, quienes lo ejecutaron y qué papel jugaron algunos argentinos y el poder político nacional.
No es el primer caso en que un atentado queda sin esclarecer y es probable que la mayoría de los habidos hayan quedado velados para siempre porque se “despertenecieron”, dejaron de ser sujetos de justicia y verdad, apropiados por intereses más fuertes y determinantes.
A cambio de la ausencia de justicia y verdad el desarrollo de los hechos subsiguientes al atentado ha aportado al conocimiento público no pocas certezas. Los argentinos menos informados han tenido oportunidad de saber que, aunque no tuvimos participación directa en las dos guerras mundiales ni en las de Medio Oriente, no dejamos de sufrir sus coletazos, ya en lo económico, ya con la forma de atentados sangrientos. Y hemos aprendido que nuestra inteligencia y algún fiscal han estado cooptados por otras potencias, de lo que ha resultado algo que puede ser muy positivo: la reformulación de dicho servicio a partir de tan dolorosa experiencia.
Cuando se dice que la Historia es “maestra de la vida” quizá se da cuenta de efectos como el que acabo de mencionar. ¿Acaso conocemos la estricta verdad de los hechos historiados? A la historia “la escriben los vencedores”. La enseñanza de la Historia sería su aviso de prevención acerca del relato. A veces, también, el regalo de una ocasión para cambiar algo que andaba mal, como nuestro servicio de inteligencia.
Atentamente:
JOTAVE