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Los debates al interior de los Encuentros de Mujeres

NO HAY UN SOLO FEMINISMO

Los Encuentros anuales que congregan a decenas de miles de mujeres y disidencias todos los años tienen en su interior intensos debates.
IRINA SANTESTEBAN
El fenómeno de los Encuentros Nacionales de Mujeres es único en el mundo, por su masividad y permanencia en el tiempo: desde hace 34 años se realizan contra viento y marea. Lejos de amenguar, el número de mujeres y diversidades sexuales, va en aumento cada año. El que comenzará el próximo sábado en La Plata, se anuncia como el más multitudinario, ya que se espera una concurrencia de 200.000 asistentes en la ciudad de las diagonales.

Aborto.
Uno de los temas centrales de los Encuentros fue y es la legalización del aborto. Aunque todavía no se logró la sanción de la Ley para despenalizar la interrupción legal del embarazo (ILE), y que el mismo se practique gratuitamente en los hospitales públicos, es una iniciativa que hoy cuenta con un significativo apoyo en la población, a pesar de los esfuerzos de las iglesias y los sectores conservadores de seguir con su hipócrita prédica en defensa de «las dos vidas». La inmensa marea verde que salió a las calles el año pasado para apoyar el séptimo intento para que el proyecto sea tratado en el Congreso de la Nación, no sólo logró el debate parlamentario -que fue extraordinario- sino que obtuvo la media sanción en Diputados y perdió en el Senado por ocho votos.
Lo que antes era un tema tabú, hoy es una realidad cotidiana, que se ve en las miles de jovencitas que llevan en sus mochilas el pañuelo verde, símbolo de la Campaña Nacional por el Aborto Legal que naciera de los Encuentros de Mujeres de Rosario (2003) y Mendoza (2004). La Campaña es la articuladora de las actividades y movilizaciones que se realizan en todo el país para hacer realidad la consigna de: «Educación Sexual para Prevenir, Anticonceptivos para No Abortar; y Aborto Legal, Seguro y Gratuito para no Morir».

Debates políticos.
Aunque los Encuentros se autodefinen como un espacio «horizontal, autofinanciado, democrático y autogestionado», no es ningún secreto que al interior de las Comisiones Organizadoras coexisten militantes feministas, e integrantes de espacios políticos, referentes sociales, sindicales, etc., que reflejan sus posiciones en cada uno de los debates, en estrecha relación con la agenda política de cada etapa.
El Encuentro de La Plata está influido por la campaña electoral, pues se realiza a dos semanas de las elecciones presidenciales. Tendrá lugar en una provincia gobernada por una mujer, María Eugenia Vidal, que integra el gobierno nacional que ajusta el presupuesto para prevenir la violencia de género, que ha llevado la pobreza a una cifra récord: 35,4%, y se estima que a fin de año será del 40%. De ese porcentaje, las mujeres se llevan la peor parte, y por eso se habla de la «feminización de la pobreza», tema que se abordará en el Encuentro, al cual concurren miles de mujeres de los movimientos sociales, que marcharon por la Emergencia Alimentaria.

Plurinacional.
Las mujeres de los pueblos originarios hicieron saber su disconformidad con el sector «oficialista» de la CO (integrado por el PCR, el kirchnerismo, la CTA, entre otras expresiones), porque desoyó el mandato del anterior encuentro (Trelew) de cambiar el nombre por el de «Plurinacional», para reflejar la diversidad de pueblos y nacionalidades.
Moira Millán, de la nación mapuche y referente del espacio «Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir», declaró hace algunas semanas que durante 30 años estuvieron recluidas en un solo taller, el de Mujeres Originarias, pero que ahora pretendían que sus voces se escucharan en la totalidad de los talleres. Tuvo expresiones muy duras contra algunas integrantes de la CO, a quienes acusó de actitudes «racistas, autoritarias, agresivas y menospreciar a las mujeres indígenas, negras y afrodescendientes».

Disidencias.
Otro espacio quejoso es el de las disidencias sexuales, en particular las travestis y trans, porque consideran que han sido «invisibilizadas» en anteriores encuentros. Ahora reclaman ser reconocidas e incluidas en el nombre.
La docente trans Quimey Ramos, dijo a Télam (05/10/2019) que en Encuentros anteriores «nuestras compañeras han sido molidas a palos, pero igual nos dimos a la lucha y si hoy no estuvieran las trans y travestis en los Encuentros, faltarían parte de las cuerpas que sufren en forma directa el patriarcado».
Este sector, junto a las mujeres indígenas, afro, lesbianas, trans travestis, y no binaries, dieron una fuerte pelea interna en la Comisión Organizadora para que este Encuentro resuelva cambiar su nombre por el de «Encuentro Plurinacional de Mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales y no binaries».

La iglesia.
En algunos encuentros anteriores hubo agresiones de militantes católicos varones, que con la excusa de «defender» las Iglesias, se apostaban como guardias, provocaban y agredían a las manifestantes en la tradicional marcha que se hace el día domingo.
Por ello, y por provenir de una autoridad eclesial, sorprendió gratamente la carta del Arzobispo de La Plata, Víctor Manuel Fernández, publicada en el diario «La Nación», quien se expresó de manera respetuosa en relación al 34 Encuentro y defendió el derecho de las mujeres a reunirse para debatir sus problemas. Exhortó a la feligresía a que «eviten cualquier forma de agresión verbal y toda iniciativa que termine siendo provocativa», incluso en las iglesias.
La reacción no se hizo esperar, y hace algunos días se vieron pintadas en las paredes del Arzobispado, que decían: «Víctor arrepentite, el infierno existe» firmado por JHS (Jesús Hombre Salvador) una organización ultracatólica. Estos neofascistas deben extrañar a Héctor Aguer, el reaccionario arzobispo antecesor de Fernández, que dejó el cargo hace dos años.