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Los Encuentros de Mujeres serán Plurinacionales y de las Disidencias

DESPUES DE LA PLATA

Como era de esperar, el debate sobre el cambio de nombre atravesó el 34 Encuentro Nacional de Mujeres, que fue el más masivo. La próxima sede será en 2020 en San Luis.
IRINA SANTESTEBAN
Más de 200.000 mujeres se congregaron en La Plata, dando un marco impresionante al evento que pasará a la historia no tanto por su masividad, sino por haber incluido en el nombre a las mujeres de pueblos originarios y a las disidencias sexuales.
No sin resistencia por parte de un sector de la Comisión Organizadora, el cierre en el estadio único definió por aclamación que de ahora en más, los siguientes encuentros serán «Plurinacionales y de las Disidencias».
Así lo exigieron miles de mujeres que ovacionaron a Zulema Enriquez, representante de las originarias, y Claudia Vazquez Haro, de las disidencias, quienes subieron al escenario a los codazos y empujones, para argumentar – como si hiciera falta-, que luego de más de tres décadas, los encuentros deben incluir a todos los feminismos.

Plurinacional.
Como lo afirmamos en esta columna la semana pasada, no hay un solo feminismo. El amplio movimiento de mujeres, a lo largo de su historia, ha recibido y lo sigue haciendo, la influencia de los cambios históricos y políticos. Y a su vez es motor también de profundas modificaciones, vertiginosas en los últimos años.
Enríquez recordó que el carácter de «plurinacional» se viene planteando desde Chaco (2017) y Trelew (2018), y que de las conclusiones de los talleres surgió que la amplia mayoría de las «encuentreras» se pronunció a favor de ese cambio de nombre.
El feminismo no es sólo el modelo hegemónico «de las mujeres flacas, de clase media y blancas», dijo Enríquez, y reclamó la inclusión de los otros feminismos: indígenas, villeros, comunitarios, populares, de los territorios, urbanos.
La ovación y las consignas: «Somos lesbianas travestis trans y que el encuentro sea plurinacional» y «Plurinacional y con las disidencias», fueron las que resolvieron la cuestión.

Originarias.
Mientras transcurría el Encuentro en La Plata, en la ciudad de Buenos Aires las Mujeres Indígenas por el Buen Vivir mantenían la ocupación pacífica del Ministerio del Interior, exigiendo una mesa de diálogo por los temas que el gobierno se niega a tratar con ellas. El más importante, el de la tierra, que la Constitución Nacional les reconoce como «de propiedad ancestral» de los pueblos que precedieron a la conquista del imperio español. Entre las ocupantes está Moira Millán, quien venía protestando por la invisibilización de las mujeres originarias en la Comisión Organizadora del Encuentro de La Plata.
La antropóloga Rita Segato, quien participó por primera vez de un Encuentro, también levantó la voz para exigir que sus reclamos no sean invisibilizados por sus propias congéneres.
Era imposible no oír la voz de todas ellas. El domingo a la mañana se había realizado en la plaza San Martín, la Asamblea de feministas de Abya Yala, que reclamaron por la identidad plurinacional y de las disidencias. Allí se homenajeó a Berta Cáceres, líder hondureña asesinada en 2016 y a Marielle Franco, concejal brasileña, afrodescendiente y lesbiana, acribillada en 2018.
Los debates fueron intensos, con acuerdos y desacuerdos. Como los talleres no resuelven ni se vota, sino que se trata de llegar a consensos, si ello no ocurre, se toma razón de las posiciones.

Poca prensa.
La marcha del domingo fue impresionante: desde el punto de salida, en calle 60 y avenida 1, hasta el estadio, fueron 60 cuadras de columnas compactas, coloridas, creativas y bulliciosas. Banderas de agrupaciones feministas, sindicatos, partidos políticos, colectivos de la diversidad sexual, etc., y miles de mujeres de todas las edades y todos los atuendos, que se sumaban alegremente a una movilización que fue bastante ninguneada por la prensa.
La mayoría de los medios de comunicación estaban pendientes del debate de los seis candidatos (todos varones) a presidente, para el 27 de octubre.
Así, a pesar de la importancia y masividad de estos encuentros, las mujeres ni siquiera estamos compitiendo en una instancia decisiva como la presidencial. Y los temas en perspectiva de género tampoco ocuparon un lugar preponderante en el debate, salvo en el caso del aborto, más algunas referencias a la violencia de género y la pobreza, que afecta más a las mujeres.
Que tres de los seis candidatos sean de derecha, contrarios al aborto y a los derechos de las mujeres, nos muestra el divorcio entre una dirigencia política y una calle en ebullición.
Como en todos los procesos sociales, esa dicotomía se resolverá más temprano que tarde. Por ahora existe la obligatoriedad de la paridad de género en las listas para legisladores, pero no así para los cargos ejecutivos, donde sólo en dos fórmulas hay una candidata a vicepresidenta. Para los gabinetes sólo se habló de un Ministerio de la Mujer, pero no de incluir a las mujeres en los temas centrales, en los que también tenemos mucho para decir.
Sería bueno que el próximo presidente se tomara el trabajo de leer las conclusiones de los talleres de este Encuentro hoy Plurinacional de Mujeres y Disidencias. Seguramente allí encontrará un muy buen programa de gobierno, no sólo para la «mitad invisible» de la historia, sino para toda la sociedad.