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Los extravíos de la oposición

La oposición política nacional y provincial parece cada vez más extraviada. Las manifestaciones públicas de sus principales referentes asombran por la vacuidad de sus ideas y propuestas. Tal carencia es lo que, quizás, la haya conducido a extremar su rol opositor a extremos inauditos. Apenas el oficialismo se pronuncia sobre un tema, como un acto reflejo carente de racionalidad, la oposición de inmediato apuesta por el contrario. Cuando el Presidente de la Nación anunció los lineamientos generales para los cuidados sanitarios ante la llegada de la segunda ola de la pandemia, la figura más vociferante y de mayor presencia en los medios porteños expresó su oposición… antes de que las medidas fueran divulgadas y por lo tanto conocidas.
Quizás por causa de ese estado de confusión es que la derecha argentina llegó al absurdo de proponer la «liberación» de la compra de vacunas. Es decir, que cada provincia, incluso municipio y hasta operadores privados se lancen a «competir» en el «mercado libre» internacional de vacunas contra el Covid-19. La propuesta fue anunciada justo cuando se alzaban otras voces del mismo espacio opositor en defensa de la vacuna del laboratorio Pfizer. Los prejuicios políticos de Juntos por el Cambio los habían llevado a desacreditar -también prematuramente- la Sputnik V, la vacuna elaborada por el Instituto Gamaleya de Rusia. El desempeño notable de ese producto y los elogios que cosechó en todo el mundo puso en ridículo la advertencia opositora; y volvió más sospechoso todavía su insistente prédica en favor de la vacuna de Pfizer, aun cuando se sabe que las condiciones que pretendió imponer el laboratorio norteamericano frustraron un acuerdo con el Estado argentino. Chile está padeciendo a esa corporación pues ha enviado al país trasandino apenas unas miles de dosis de su vacuna.
La idea de que gobiernos provinciales y municipales salgan en tropel a comprar vacunas al «mercado libre internacional» es a todas luces descabellada, pero así y todo llegó a nuestra provincia de la mano del radicalismo. La respuesta del gobernador fue contundente al desechar de plano semejante extravagancia.
Las estadísticas sobre la distribución de vacunas en el mundo hablan no solo de la notable escasez y lento ritmo de producción -con relación a la demanda- sino de un nivel abrumador de desigualdad. La máxima autoridad de la OMS acaba de calificar de «escandalosa» semejante inequidad mundial que puede advertirse con solo algunos pocos números. De las poco más de 700 millones de dosis administradas en el planeta, el 87 por ciento corresponden a los países más ricos, en tanto los países más pobres han recibido apenas el 0,2 por ciento del total. En los países de ingresos altos se ha inmunizado a una de cada cuatro personas, en cambio a los de ingresos bajos a una cada quinientas.
Una provincia, una comuna o una clínica privada solo podrían gastar tiempo y esfuerzo, y cosechar frustraciones, en el escenario internacional en donde tallan los Estados nacionales. Insistir con estas descabelladas propuestas solo conduce a oscurecer el debate político que debería estar concentrado en temas mucho más importantes y urgentes.